En 1905, en un local del extrarradio de Dresde un grupo de cuatro arquitectos forman Brücke (Puente) que tenía como objetivo atraer a todos los elementos revolucionarios y progresistas, de ahí lo de puente que conecte las tendencias más vanguardistas, si bien esa expresión ‘Brücke’ aparece numerosas veces en Nietzsche (‘Así habló Zaratustra’: “Brücke zum uebermenschen” “Puente hacia el superhombre”), obra que conocían bien. En 1906 publicaron su programa, un grabado en madera que es más bien una proclama filosófica, donde manifiestan la búsqueda de un estilo de vida común y una concepción del arte como expresión directa de la vida, pudiéndose observar la influencia de la escultura de los primitivos de África y Oceanía, los antiguos grabados alemanes en madera, Van Gogh y Munch; posteriormente el colorido fauvista (Vlaminck) de colores violentos producto del estado emocional desesperanzado que primó en sus obras. Por citar otras manifestaciones expresionistas: Der Blaue Reiter (El jinete azul), en Munich con Kandinsky y Franz Marc. Emil Nolde y Oskar Kokoschka con su aplicación violenta de la pasta de color o la naturaleza vehemente y destructiva de Chaim Soutine. Teóricos como Theodor Lipps o Wilhelm Worringer y revistas vanguardistas como ‘Jugend’, ‘Pan’, ‘La Revue Blanche’. Fue con la llegada de los nazis en 1933 cuando se disolvió y dispersó esta forma de pintar expresionista, recuperándose a partir del final de la Segunda Guerra Mundial.

En Kirchner asombra el número y la calidad de su producción alcanzado en unos treinta años, donde predomina su carácter experimental. Su proyecto de fin de carrera fue un cementerio y aunque no se dedicó a la arquitectura por entero, sus estudios le sirvieron para ofrecer intrépidas perspectivas y secciones de edificios (‘Estación de Königstein’, 1916) o también interiores de atrevida angulosidad formal (‘Cocina alpina’, 1918). Kirchner veía en el grabado una técnica donde consumaba la expresión del dibujo iniciado en el cuaderno de apuntes, ampliando sus rasgos expresivos en los retratos y la tensión en los paisajes. Él mismo imprimía las estampas que tenían una serie corta (no más de diez) o bien manipulaba individualmente cada impresión siendo ejemplares únicos, pues presentaban cada una alguna modificación.

A través de sus cartas sabemos que con una forma simple y un color nítido quería transmitir sentimientos, más que la imitación de la naturaleza. Con la escultura cumple sus ansias de expresar la de espacialidad, fundamentalmente trabaja la madera y podemos ver en la exposición unas obras consecuencia de su afán de relación de las diferentes técnicas, así del apunte en su cuaderno pasamos a la acuarela ‘Pareja de acróbatas’ (c. 1932), al óleo ‘Pareja de acróbatas’ (escultura), 1932-33 y a la escultura en madera de cembro ‘Pareja de acróbatas’, 1932. Arte integrador y correlación estilística que va desde el ímpetu del cuaderno de notas al dibujo, de aquí a la madera del grabado o la escultura y quizá al textil o a la pintura donde también preparaba la imprimación del lienzo y diseñaba los marcos. La fotografía también le sirvió para llevar al óleo algunas piezas (‘Amazona’, 1931-32), o como inicio de otras obras, asimismo como documento para relacionarse con galeristas e inclusión en catálogos de exposiciones.

El carácter inquieto y experimental de Kirchner, le lleva a estar siempre al tanto de las innovaciones artísticas de la época, así entre 1905-8 observamos una pincelada espontánea, rápida y pastosa, alternando colores primarios y fuertes líneas de contorno y superficies de color homogéneas. En 1911 se traslada a Berlín donde la agitada vida urbana se mezcla con los años de preguerra que Kirchner refleja en pinturas de perspectivas distorsionadas, mezclado ahora con blanco una variedad corta de dos o tres colores en capa fina y nerviosa pincelada. En los veranos descansa en el campo y lo refleja en sus desnudos en la naturaleza, aunque entre 1915-18 se produce su gran crisis vital con internamientos en sanatorios alemanes y suizos. Residiendo finalmente en Davos y fascinado por la naturaleza y el trabajo en el campo, realizará cuadros intensos sin caer en el sentimentalismo: Vida alpina (1917-1919). Posteriormente serena la pincelada y superpone colores, llegando a lo que se denomina técnica de tapiz: El valle del Sertig en otoño (1925-26), Las tres viejas (1925-26) y Puente cerca de Wiesen (1926). Asimismo colabora con artistas del grupo Rot-Blau como Albert Müller, Hermann Scherer y Paul Camenisch que le visitaron en Davos (Albert Müller en pareja, 1926-26).

En 1924 se gesta su último “nuevo estilo” con superficies homogéneas de color intenso y diferentes puntos de vista con tendencia a la abstracción. Este último periodo hasta su muerte es el más controvertido entre los especialistas para lograr una conclusión o definición estilística, quizá porque también el propio artista se está debatiendo con la actualidad artística que le rodea sobre la singularidad de su propio estilo, alejándose de su pasado expresionista, de la abstracción y del surrealismo. En sus diarios, que escribe en tercera persona, se puede leer: “(marzo-abril, 1925): Para él, el azul ya no es frío, ni el rojo cálido; para él, hay un azul cálido tanto como un rojo frío, dependiendo de la armonía cromática que envuelva a ese rojo o a ese azul.” Y más adelante al referirse a la teoría del color de Vilhelm Ostwald: “(15 abril 1927) Está superada hace mucho, porque yo trabajo mucho más con disonancia que con armonía para excitar el ojo y generar determinados matices cromáticos que se desarrollan a partir del tema” (Todas las citas de los diarios y cartas provienen del catálogo de la exposición).

Hacia 1930 grandes composiciones reflejan su admiración por la pintura mural, de intenso cromatismo y con formas ameboides de luminosos magenta, violeta o naranja, a modo de “sombras de aire” que rodean las figuras: Gran pareja de enamorados (matrimonio Hembus), 1930. A medida que acrecienta el tamaño de sus lienzos va aumentando la abstracción de sus composiciones en audaces escenas en movimiento con auras vibrantes y entrelazadas de colores atrevidos: Tres desnudos en el bosque (1933), Trotón con tiro (1930) o Desnudo en naranja y amarillo (1929-30).

Sea como fuere la denominación, se trata de un estilo inscrito dentro de su contemporaneidad y con un avance de evoluciones artísticas inmediatas al final de la atroz guerra que se aproximaba. En 1937 los nazis confiscan su obra denostada como “arte degenerado” retirando de los museos seiscientas treinta y nueve obras suyas y además es expulsado de la Academia Prusiana de las Artes. Agobiado, destruyó algunas obras y el 15 de junio de 1938 se suicidó, enterrado en el cementerio del bosque de Davos en el mismo paisaje que había inspirado sus obras. Louis de Marsalle heterónimo que usa para facilitar la crítica de sus trabajos nos dice: “Los dibujos de Kirchner son tal vez lo más puro, lo más hermoso de su trabajo. […] Como esas imágenes están creadas con sangre y nervio, y no con el entendimiento, que todo lo sopesa fríamente, hablan de manera directa y sugerente. […] Puede sentirse con todo sosiego una pugna ardiente y pasional por las cosas.”