La flexibilidad en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento introducida por el comisario socialista Pierre Moscovici en 2015 supuso una reorientaciĂłn en clave keynesiana del cuadro macroeconĂłmico europeo, al reconocerse que la reducciĂłn de los dĂŠficit pĂşblicos no debe acometerse sin tener en cuenta la evoluciĂłn de la tasa de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB), es decir, paliando los efectos pro-cĂ­clicos de aquĂŠl, tal y como sucediĂł con la segunda recesiĂłn espaĂąola, fruto del ajuste fiscal a ultranza acometido en mayo de 2010 en una situaciĂłn de emergencia en los mercados de deuda, y sin el apoyo del Banco Central Europeo (BCE), primero, y corregido y aumentado por la derecha en 2012, despuĂŠs.

En este sentido, el Gobierno socialista de Pedro SĂĄnchez ha anunciado la revisiĂłn de la senda de ajuste fiscal para el perĂ­odo 2018-2021[1], aumentando el objetivo de dĂŠficit para el 2018 del irrealista 2,2 por ciento comprometido por el Gobierno conservador, al 2,7 por ciento, lo que en todo caso situarĂ­a a EspaĂąa por debajo del 3 por ciento establecido en el Tratado, y en consecuencia fuera del Procedimiento por DĂŠficit Excesivo en el que se encuentra nuestro paĂ­s desde 2009, a la vez que se gana espacio presupuestario para financiar parte de la nueva agenda social, como la re-universalizaciĂłn de la sanidad, entre otras medidas.

Este refuerzo de la política social se financiarå no con mås deuda sino con mås ingresos. Para 2019, en particular, se prevÊ aumentar los ingresos en 5.000 millones de euros, mediante el impuesto a las compaùías digitales que ya se ha propuesto a nivel del conjunto de la Unión, el impuesto a la banca, la equiparación de la imposición a la gasolina y al diÊsel, y el refuerzo de la lucha contra el fraude y la elusión fiscal.

Para los siguientes ejercicios, los objetivos de dĂŠficit pĂşblico aumentan del 1,3 al 1,8 en 2019, del 0,5 al 1,1 en 2020, y del 0,1 al 0,4 en 2021. Se trata de objetivos no solo mĂĄs realistas, sino mĂĄs adecuados desde el punto de vista macroeconĂłmico, para no daĂąar un crecimiento que se estĂĄ desacelerando, con tasas esperadas de aumento porcentual del PIB del 2,7 en 2018, 2,4 en 2019, y 2,3 en 2020 y 2021[2].

Esta revisiĂłn se hace dentro del respeto al principio general de reducciĂłn de los dĂŠficits durante las expansiones (en 2017 el PIB espaĂąol creciĂł un 3,1 por ciento) y con la finalidad de alcanzar el equilibrio presupuestario en 2022, lo que es importante para reducir el importante stock de deuda pĂşblica acumulado y para afrontar con una situaciĂłn mĂĄs saneada futuras crisis econĂłmicas.

A este respecto, hay que tener presente que el Gobierno de SĂĄnchez se hace cargo de la economĂ­a del paĂ­s en un momento en el que el crecimiento econĂłmico parece haber tocado techo, al tiempo que se encarece la energĂ­a y el BCE anuncia el final tentativo de la polĂ­tica monetaria ultra-expansiva que ha venido implementando desde 2012.

En consecuencia, la prĂłxima recesiĂłn podrĂ­a llegar mucho antes de lo que se espera. Un Estado social fuerte y un superĂĄvit fiscal permitirĂĄn gestionarla, junto con el apoyo del propuesto presupuesto anti-cĂ­clico para la zona euro.

 

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[1]VĂŠase http://www.hacienda.gob.es/Documentacion/Publico/GabineteMinistro/Notas%20Prensa/2018/CONSEJO%20DE%20MINISTROS/13-07-18%20NP%20senda%20d%C3%A9ficit.pdf

[2] VĂŠase el plan de estabilidad del gobierno del Partido Popular: http://www.mineco.gob.es/stfls/mineco/comun/pdf/180503_np_estabilidad.pdf