España creció en términos económicos un 2,7% del PIB, según la Contabilidad Nacional correspondiente al cuarto trimestre de 2025, manteniendo un ritmo elevado en el contexto europeo.

Esta situación de mejora en 2025 representa un activo muy importante para afrontar las consecuencias económicas derivadas de la guerra en Oriente Medio iniciada por Estados Unidos e Israel.

Se registra este crecimiento en el cuarto trimestre en todos los sectores de la actividad económica, excepto en el sector primario, en ocasiones anteriores he señalado la necesidad de continuar prestando e intensificando la atención a este importante y vital sector de nuestra economía y de nuestra sociedad.

En cuanto a la demanda, el consumo de los hogares y la inversión fueron los tractores principales de nuestro crecimiento. No cabe duda que el repunte de la inflación, provocada por la guerra, puede traernos consecuencias negativas, de manera que cobran especial importancia las medidas adoptadas por nuestro Gobierno frente a esta situación. Así como será también de especial importancia, tal y como señalan las organizaciones sindicales, la protección de los salarios mediante la negociación colectiva.

Desde el punto de vista del empleo, se produjo en 2025 un incremento del 3,1%, con la creación de 573.000 empleos más que en 2024.

Los últimos datos de empleo, correspondientes a marzo de 2026 muestran un crecimiento de la afiliación a la Seguridad Social que nos sitúan en los ansiados 22 millones de personas afiliadas, esa cifra que tanto ha molestado a la derecha española, que piensa más en su estrategia de oposición que en el bienestar del país y de las personas trabajadoras. Ya tenemos 10,37 millones de mujeres afiliadas a la Seguridad Social, el 47,4% del total.

El aumento de la afiliación a la Seguridad Social en el mes de marzo ha sido el más elevado de toda la serie histórica (211.510 personas) y descontando la estacionalidad típica de este período la afiliación ha registrado un aumento mensual de 80.274 personas, superando así la barrera de los 22 millones de personas afiliadas.

En cuanto al paro registrado, éste ha tenido una caída en el mes de marzo de 22.934 personas, de manera que la cifra de paro registrado se sitúa en la más baja en un mes de marzo desde hace dieciocho años.

El mantenimiento de estos niveles de desempleo pone de manifiesto una tendencia de mejora estructural en el mercado de trabajo, relacionado con los cambios operados fruto de las políticas económica y laboral en España, durante el período de este Gobierno.

Así, durante el mes de marzo el 44% de los contratos celebrados son indefinidos, lo que representa casi 30 puntos porcentuales más que hace cinco años, antes de la vigencia de la reforma laboral.

En cuanto a la temporalidad se sitúa en el 11,6%, lo que supone 15 puntos menos que en la existente en el mismo mes de 2021, previo a la reforma laboral.

No cabe duda de la importancia de seguir trabajando por la mejora del empleo, y de que la economía española siga impulsando su creación y su calidad, manteniendo como objetivo prioritario afrontar los retos del mundo del trabajo y particularmente la reducción del desempleo de larga duración.

Continuar reforzando las políticas activas de empleo, impulsando definitivamente la creación de la Agencia Española de Empleo, poniendo en el centro de las prioridades el despliegue por parte de las Comunidades Autónomas del derecho a la atención personalizada en los servicios públicos de empleo de los demandantes de empleo de larga duración y la atención especializada a las personas en paro con altas vulnerabilidades y riesgos de exclusión social, así como el apoyo a las pequeñas y medianas empresas también como servicios garantizados para las mismas, se convierten en un reto importante para afrontar esta situación de manera colectiva.

Sin embargo, llama poderosamente la atención que mientras los gobiernos de las Comunidades Autónomas, muchos de ellos en manos de la derecha presumen de los buenos datos de empleo. Por su parte, la derecha a nivel nacional pone en cuestión los datos oficiales, de las instituciones que nunca hasta la fecha habían sido puestas en tela de juicio en cuanto a los registros y estadísticas oficiales, y de la que sí presumen los gobiernos autonómicos, poniendo con ello de manifiesto la nula voluntad de cooperación de la derecha nacional, en una materia tan relevante y sensible para el bienestar del país, de las personas trabajadoras y de las propias empresas.

Liderar el crecimiento, como liderar la paz, son dos motores de futuro, no nos distraigamos y continuemos trabajando por los derechos laborales y sociales, incluida la participación democrática de las personas trabajadoras en las empresas.