INTRODUCCIÓN

En los artículos anteriores hemos valorado la evolución europea y global respecto a los objetivos de la Agenda 2030 en Europa, así como el papel relativo de la evolución de España en esos marcos respectivos –europeo y global− destacando la oposición de la extrema derecha y de una parte sustancial de la derecha más nacionalista a los objetivos ligados a la Agenda 2030 (“Transformar el mundo”). Sin embargo, el avance en la consecución de los 17 ODS y sus 169 metas, evaluado a través de los 231 indicadores actualmente señalados por Naciones Unidas para el seguimiento de dicho avance, se considera como un elemento fundamental para el medir el progreso integrado, ético y sostenible de la sociedad. Por lo que, en este artículo vamos a valorar dicha evolución desde la perspectiva de los ODS ambientales, a través de los indicadores correspondientes que elabora el INE[1] anualmente, considerando, en particular, su Informe relativo a 2024 y los 505 indicadores utilizados para la elaboración de su Informe. Indicadores que, como en los casos considerados en los artículos anteriores (NNUU, SDNS o EUROSTAT) se refieren a fechas y fuentes heterogéneas.

En ese sentido, como venimos señalando, la valoración del grado de consecución de los distintos ODS y sus 169 metas asociadas depende tanto de los Indicadores utilizados, que varían en número y definición para cada una de las tres fuentes consideradas (SDNS, EUROSTAT e INE) como de las fechas para las que se valoran los mismos y de la homogeneidad en esa valoración entre los distintos países. Y hay que señalar la heterogeneidad temporal que representan las distintas fechas de referencia de los distintos Indicadores utilizados para definir el grado de consecución de los ODS que, en síntesis, se recogen en el Cuadro siguiente para las tres fuentes citadas.

Los distintos Indicadores y la metodología usada para la valoración del grado de consecución de los ODS y su diferente referencia temporal explican en gran parte, tanto las dificultades comparativas entre ellos y el distinto grado de consecución de ODS a los que llegan, como las dificultades para valorar la mejora temporal en el grado de consecución asociable a las medidas desarrolladas.

En ese sentido, como también señalábamos en el artículo anterior, el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia Español (PRTRE), al que se le ha añadido, en 2023, la Adenda aprobada por la CE, han proporcionado capacidad financiera e incentivado reformas para, entre otros aspectos, avanzar en el cumplimiento de los citados ODS de la Agenda 2030 española[2], si bien con un sesgo apreciable en las prioridades del grupo de ODS, desde el 7 al 13, con la excepción del 12, en los que se concentraban las medidas y el presupuesto. Destacaba el ODS 9 (inversión en industria, innovación e infraestructuras), junto con los ODS 13 (acción por el clima), 7 (energía) y 8 (trabajo y crecimiento económico). En menor medida, destacaban el ODS 10 (reducción desigualdades) y 11 (ciudades y comunidades sostenibles), mostrándose que, fundamentalmente, eran los objetivos económicos los que constituían el bloque central de las medidas consideradas, apreciándose la escasa incidencia relativa sobre los objetivos más sociales, o sobre los ligados a transformar los sistemas alimentarios (ODS 2) y sobre los objetivos de biodiversidad (por ejemplo, ODS 14 y ODS 15).

Si desde el punto de vista de las medidas de reforma e inversión para la transición ecológica, energética y digital que implicaba el PRTRE (asociada a la perspectiva de su adecuación al Pacto Verde Europeo) este sesgo podía tener una cierta justificación, el alineamiento de las actuaciones incluidas en los Presupuestos Generales del Estado, de 2021 a 2023, con los respectivos ODS (MINISTERIO DE HACIENDA[3]), ya vimos en el artículo anterior que compensaba esa ausencia de prioridad en aspectos sociales, con un balance complementario a los del PRTRE, pero no tanto en los ODS ambientales, como apreciamos en el Cuadro siguiente:

En todo caso, en este artículo nos vamos a centrar en los resultados sobre los ODS ambientales derivados de estas políticas a través de la consideración crítica de la incidencia de esas políticas y medidas sobre la evolución de los indicadores respectivos definidos por el INE para España, cuya síntesis última ha publicado en abril de 2024[4].

AVANCE EN EL CUMPLIMIENTO GLOBAL DE LOS ODS EN ESPAÑA.

De forma más detallada sobre la incidencia de las medidas que el Gobierno de coalición español ha tenido en el avance hacia los ODS, se dispone de los Informes que elabora el actual Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030[5], el último relativo a 2024, y del seguimiento de los Indicadores correspondientes por parte del INE[6] para la medida del logro de cumplimiento de los 17 ODS de la Agenda 2030.

El compromiso del Gobierno con la Agenda 2030, desde que Pedro Sánchez asumió la Presidencia de Gobierno, en 2018, quedaría teóricamente reflejado en el primer “Informe de España para el Examen Nacional Voluntario 2018” presentado ante Naciones Unidas, en cuyos “Mensajes clave” se destacaba:

“En efecto, en las pocas semanas transcurridas desde su toma de posesión, se han tomado decisiones que ponen a España en la senda de orientar sus políticas públicas y prioridades políticas al corazón de los ODS. El propio gobierno está compuesto por una mayoría de ministras -11 de 17-. Se ha creado un Alto Comisionado para la Agenda 2030, dependiente directamente del Presidente del Gobierno y un Alto Comisionado para la Pobreza Infantil. Se ha creado el Ministerio de Transición Ecológica, aglutinando las competencias de energía y de medio ambiente y cambio climático. De manera inmediata, se ha transitado desde posiciones muy conservadoras en los compromisos de la UE para el cumplimiento del acuerdo de París, a las más ambiciosas. Se ha reinstaurado el Ministerio de Igualdad, liderado por la Vicepresidenta del Gobierno. Se ha creado el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Se ha acordado la extensión del acceso a la sanidad universal para incluir a todas las personas, sin excluir a los inmigrantes en situación irregular. Se ha anunciado la voluntad de reorientar la política de empleo para que el crecimiento económico no acreciente las desigualdades, a través del diálogo social. Se ha mostrado la solidaridad de España y su compromiso con los Derechos Humanos y con un orden global justo, sostenible e inclusivo, con la acogida del barco Aquarius en nuestro territorio. Una señal inequívoca de que España renueva su compromiso con la justicia, la sostenibilidad y la solidaridad global”.

Compromiso que se materializaba con la puesta en marcha de un “Plan de Acción para la implementación de la Agenda 2030 en España”, que se presentaba el 18 de julio ante Naciones Unidas por el entonces ministro de Exteriores, Joseph Borrell, señalándose que en su elaboración habían participado todos los Departamentos Ministeriales, así como las Comunidades Autónomas, las Entidades Locales y organizaciones representativas de la sociedad civil, en el lento y tardío proceso previo organizado por el Gobierno del partido popular que, hasta septiembre de 2017, no había realizado ninguna actuación sobre el tema, pese a los dos años transcurridos desde que asumió el compromiso de poner en marcha la Agenda 2030 para España.

Aunque la trayectoria global del planeta ha sufrido graves procesos traumáticos que también han afectado a España, las políticas y actuaciones desarrolladas necesariamente han tenido consecuencias respecto al avance en el compromiso asumido, en 2018, respecto a la Agenda 2030 y el logro de sus ODS.

En ese sentido hay que señalar que el propio INE establece que, para el Informe de 2024, dispone de 175 indicadores que se adecúan correctamente a lo establecido por Naciones Unidas para el seguimiento de los ODS y de sus Metas correspondientes; que en el caso de 58 indicadores se encuentra en proceso de exploración de fuentes de datos adecuadas; que 6 indicadores de Naciones Unidas no serían aplicables a España y que 9 adicionales son irrelevantes. Desde esa perspectiva, señala que cubre adecuadamente el seguimiento de más de tres cuartas partes de indicadores (77%) estando totalmente cubiertos, con los indicadores correspondientes tres ODS particularmente relevantes para los objetivos de este artículo:

  • ODS 7 “Garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos” con 3 indicadores disponibles. Además, dos de los definidos por Naciones Unidas para el conjunto del planeta, no son relevantes para España y otro más no es aplicable a este país.
  • ODS 13 “Acción por el clima” con 7 indicadores disponibles y un indicador no aplicable.
  • ODS 15 “Vida de ecosistemas terrestres” con 14 indicadores disponibles.

A estos tres indicadores y su evolución nos referiremos, en primer lugar, en este artículo, aprovechando su temática para analizar la evolución de España en materia de sostenibilidad ambiental, derivada de la consideración que Naciones Unidas y el INE realizan de esta perspectiva en sus ODS correspondientes, incorporando también para ello el ODS 14.

En todo caso, conviene señalar que el propio INE en su Informe sobre Indicadores de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, de abril de 2024, se refiere[7] a las Cuentas Medioambientales que viene elaborando en base a lo establecido en la última versión, de 2024, del Reglamento de la UE elaborado siguiendo el Sistema de Cuentas Económicas Ambientales de Naciones Unidas.

En base al mismo, el INE recoge la evolución, entre 2011 y 2022 de los Indicadores Ambientales incorporados que, claramente, recogerían la mejora de la sostenibilidad ambiental en el período en todos los capítulos considerados:

En todo caso, atendiendo a los Indicadores de Naciones Unidos tenidos en cuenta por el INE relacionados con estas materias ambientales, para el periodo posterior a 2015, los resultados para los ODS 7, 13, 14 y 15 se recogen en los epígrafes siguientes, procurando diferenciar la dinámica registrada entre 2015 y 2018, bajo el Gobierno del partido popular, de la correspondiente a 2018-2024, bajo Gobierno socialista, en coalición en la actualidad con Sumar.

Objetivo 7. Garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos

La Agenda 2030 busca garantizar el acceso universal a una energía asequible, fiable y limpia. La estrategia que propone para lograrlo incluye la transición a un sistema energético sostenible mediante la inversión en energías renovables, la implementación de prácticas de eficiencia energética y el uso de tecnologías avanzadas y menos contaminantes.

La Unión Europea incide en este ámbito exigiendo a los Estados miembros la elaboración de los Planes Integrados de Energía y Clima (PNIEC) cuya última versión para España se encuentra definida por el PNIEC 2023-2030, cuyos objetivos y contenidos ya han sido objeto de tratamiento en esta Sección de Políticas de la Tierra hace un año, cuando se aprobó el documento remitido a la CE modificando los objetivos a asumir para el 2030, en función de las nuevas exigencias de la UE[1]. Como consecuencia, los nuevos objetivos energéticos para el 2030 quedarían definidos por:

  • Un 48% de renovables sobre el uso final de la energía.
  • Un 44% de mejora de la eficiencia energética en términos de energía final.
  • Un 81% de energía renovable en la generación eléctrica.
  • Una reducción de la dependencia energética de hasta un 51%.

Por otra parte, los indicadores recogidos para este ODS 7 por el INE para cada una de las Metas asociadas al mismo son:

Como apreciamos a partir de estos datos, España ha mejorado hacia los objetivos establecidos, pero se encuentra todavía lejos de los previstos en el PNIEC 2023-2030 para el 2030. Con más detalle, el Examen Nacional Voluntario de 2024[9] analiza la evolución de los indicadores correspondientes a los objetivos del PNIEC 2023-2030 que, como vemos, amplían la visión del ODS 7 en lo que se refiere a la transformación en España.

Los datos muestran que la gran transformación se produce en el período 2018-2022 correspondiente al Gobierno socialista, de coalición, en los últimos años con Podemos y Sumar, si bien todavía se está lejos del 48% exigido por la CE para 2030.

Como apreciamos, nos encontramos la misma situación que en el caso anterior en la generación renovable de energía eléctrica, pero nuevamente muy lejos del objetivo del 81% de energía renovable, para 2030, en la generación eléctrica.

Con respecto a la intensidad energética, que mide la energía necesaria para producir una unidad del PIB del país, los resultados correspondientes se reflejan en la Figura siguiente.

Como vemos la mejora de la Intensidad energética se sitúa en un 13% respecto a la situación de 2015, pero lejos del Objetivo del 44% previsto para 2030.

Por último, el cuarto gran objetivo español ligado a este ODS 7 sería el de reducción de la dependencia energética hasta un 51% para el 2030, partiendo del 79% registrado en 2015, tal y como se refleja en el Cuadro siguiente.

En 2022 el 71% del total de energía primaria se basaba en energías fósiles importadas, superando el porcentaje de 2020 cuando la pandemia redujo sensiblemente el consumo de estas energías, pero se está lejos de la senda prevista en el PNIEC 2023-2030, que requerirá nuevos esfuerzos en el ahorro y eficiencia energética.

Como síntesis, podemos señalar que estamos en la senda de avance en el cumplimiento del ODS 7, según los criterios establecidos por Naciones Unidas. Y también en el avance comprometido en el PNIEC 2023-2030, pero serían necesarios esfuerzos e inversiones complementarias para conseguir el logro de los Objetivos establecidos en uno y otro documento para 2030.

ODS 13. Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos.

El elemento fundamental para incidir sobre la reducción del calentamiento global es lograr un saldo neto cero de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), objetivo aprobado en la UE y en España para el 2050 y ratificado para 2030 en la Ley de Cambio Climático y Transición Energética y en el señalado PNIEC 2023-2030, en el que se busca, específicamente, una reducción de las emisiones un 32%, respecto de las existentes en 1990, para 2030.

A ese respecto, la evolución oficial de las emisiones registradas desde 1990 a 2022 se recoge en la Figura siguiente.

Como apreciamos, la reducción de emisiones desde 2015 han sido escasa; y difícilmente podrá llegarse a conseguir que el Índice se sitúe en 68 para 2030 al ritmo actual de reducciones de GEI registrado.

Naciones Unidas define cuatro Metas para este ODS 13, respecto a las cuales el INE recoge 7 de los indicadores de Naciones Unidas disponibles, prescindiendo de un octavo no aplicable a España:

A la problemática de las consecuencias derivadas del calentamiento global y cambio climático asociado hemos dedicado varios artículos en esta Sección de Políticas de la Tierra que muestran, por un lado, el incremento de la frecuencia y gravedad de estos fenómenos en España y, por otra, el correcto –pero lento− proceso de avance de las medidas de adaptación, prevención y resiliencia socioeconómica que se está llevando a cabo en corporaciones locales y comunidades autónomas, en coordinación y colaboración con la administración general del estado.

Como apreciamos por el Indicador 13.1.1 recogido por el INE la mortalidad asociada a desastres se incrementa en contraposición a que dicha mortalidad tiende a reducirse en el conjunto mundial. El motivo está ligado a una incidencia creciente de la aceleración de dicha mortalidad por olas de calor en ciudades y a fenómenos extremos cada vez más frecuentes y graves en España.

Como apreciamos respecto a esta Meta, los Indicadores muestran una evidente mejoría, si bien hay que tener en cuenta que, como veíamos anteriormente, la reducción de las emisiones de GEI distaba mucho de ajustarse a los objetivos previstos. No obstante, mejoran las emisiones per cápita de los residentes, lo que implica que se excluyen las asociadas a los más de 90 millones de turistas (que duplican la población residente) que nos visitan al año. Y, con más valor, también mejora la intensidad de emisiones en relación al PIB, lo que implica un cierto positivo desacoplamiento de la economía del carbono.

En general observamos que la información sobre este Indicador no permite evaluar la dinámica seguida, aunque el índice que establece el INE establece que, o hemos alcanzado o estamos cercanos al logro de la meta establecida por Naciones Unidas ya para 2020.

Capítulo de ayuda al desarrollo muy lejano al objetivo establecido.

En síntesis, el propio INE valora que, para el ODS 13, de los indicadores señalados, 5 de ellos progresan favorablemente y 2 retroceden, no pudiéndose valorar otros 4. No obstante la situación se encuentra lejana a los objetivos establecidos por el Gobierno para el 2030 en lo que se refiere a emisiones de GEI.

ODS 14. Conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible

El Examen Nacional Voluntario de 2024[10] muestra que, en materia del uso sostenible de los recursos marinos y de la protección y restauración de los ecosistemas marinos, la cobertura de zonas protegidas en relación con las zonas marinas ha aumentado considerablemente en los últimos años, ya que, como recoge el INE en los Cuadros posteriores, mientras en 2016 existían en España alrededor de 85.312 km2 de superficie marina protegida, en 2023 esta cifra ha alcanzado un total de 225.290 km2, lo que supone un aumento del 167%, habiendo sido este aumento del 70,5% en el último año. No obstante, algunas zonas costeras y marinas de España cuentan con niveles preocupantes de reducción de oxígeno, en concreto, algunas zonas aledañas a las Islas Baleares y de Alicante, debido, en gran parte, a una combinación de causas naturales y presiones antropogénicas.

Desde la perspectiva del ODS 14, Naciones Unidas define 10 Metas para las que el INE no dispone de Indicadores para la mayoría de las Metas, recopilando los siguientes Indicadores para las 14.3, 14.4 y 14.5:

En general podemos apreciar la necesidad de profundizar en el análisis, conocimiento y protección de los océanos, mares y biodiversidad y recursos marinos que afectan a España; y, aunque en los dos últimos años se ha incrementado muy sensiblemente la superficie marina protegida, queda mucho por hacer para avanzar en el cumplimiento de las Metas de este ODS 14.

ODS 15. Proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y detener la pérdida de biodiversidad.

Como señala el INE[11], la Agenda 2030 busca proteger y conservar los ecosistemas terrestres y de agua dulce, para lo que es necesario luchar contra la desertificación y detener la pérdida de la biodiversidad. El Marco Mundial Kunming- Montreal de la Diversidad Biológica (aprobado en 2022) adoptó los principios y las 23 metas y medidas urgentes, hasta 2030, que sirven de impulso para avanzar en el logro del ODS 15.

El ODS 15 incorpora 15 Metas sobre las que el INE define y evalúa los Indicadores siguientes:

Como podemos apreciar, se mantiene una ligera mejoría en lo que afecta a los espacios protegidos, a los bosques, a la conservación, al restablecimiento y el uso sostenible de los ecosistemas terrestres y los ecosistemas interiores y sus servicios, en particular los bosques, los humedales, las montañas y las zonas áridas, en consonancia con las obligaciones contraídas en virtud de acuerdos internacionales, si bien se produce en algunos caos un ligero retroceso en los indicadores correspondientes que entran en contradicción con el uso productivo de los territorios.

En cuanto a la proporción de tierra degradada en relación con la superficie total de tierra, ésta muestra una situación desfavorable respecto al año 2015, ya que el porcentaje de tierra degradada se ha duplicado según el último dato disponible.

Respecto a la biodiversidad, los índices de todas las categorías de fauna (invertebrados, anfibios, peces, reptiles, aves y mamíferos) y flora (no vascular y vascular) en España se mantienen estables en com­paración con años anteriores, excepto por una ligera disminución en los invertebrados y peces en el último año (2022) en comparación con el año anterior. En el caso de los anfibios, aunque el índice se ha mantenido estable en el último año, es algo peor que en 2019.

Como síntesis podemos avanzar de avances que, en todo caso son claramente insuficientes con respecto a los ODS y a los propios objetivos establecidos para España en Biodiversidad y Protección de la Naturaleza.

REFLEXIONES FINALES SOBRE LOS LOGROS EN LOS ODS AMBIENTALES.

Aunque hay que constatar que los Indicadores, las metodologías y las formas de discriminación de los niveles de logro de ODS que se definen por el INE han ido cambiando en el tiempo, por lo que la evolución sólo es válida en términos de aproximación y sólo en la medida en la que los Indicadores utilizados se consideren representativos del avance hacia los ODS ambientales, lo cierto es que las evaluaciones recogidas señalan un cierto avance en el logro de esos ODS y un supuesto avance hacia el éxito relativo de las previsiones de la Agenda 2030 en materia ambiental, aunque muy lejos del necesario para lograr un verdadero avance en la necesaria “Transformación del mundo” que exige la Agenda 2030.

En todo caso, el avance se produce, principalmente entre los años 2018 y 2023 de forma más intensa y sostenida que durante el período 2015-2018, en que los resultados serían achacables a las actuaciones del partido popular presidido por Rajoy. En ese sentido hay una clara mejora en los avances ambientales derivada de las políticas del Gobierno de coalición.

Sin embargo, hay que manifestar la clara insuficiencia de los Indicadores asociados a los ODS para valorar el grado de sostenibilidad de las políticas y actuaciones desarrolladas en España, siendo necesario citar la mejor adecuación de los Indicadores asociados a la denominada Política aceleradora 2 de la Estrategia de Desarrollo Sostenible de España:

Política aceleradora 2: Un país que respete los límites del planeta

  • Emisiones GEI respecto al año 1990 (index 1990=100) y al año 2005 (index 2005=100) por sectores.
  • Emisiones GEI de las unidades residentes per cápita.
  • Emisiones GEI por PIB.
  • Proporción de energías renovables en el consumo final bruto de energía.
  • Proporción de energía renovable en la energía consumida en los hogares.
  • Porcentaje de penetración de renovables en la generación eléctrica.
  • Porcentaje de dependencia energética.
  • Población que vive en hogares con problemas de contaminación y otros problemas ambientales.
  • Número anual de días con ola de calor.
  • Sequía meteorológica.
  • Fallecimientos debidos al calor excesivo.
  • Energía primaria consumida de energía renovable y autóctona.
  • Proporción de tierra degradada en relación con la superficie total de tierra.
  • Índice de la Lista Roja: 1. total, 2. anfibios, 3. aves, 4 invertebrados, 5. mamíferos, 6. peces, 7. flora no vascular, 8. flora vascular, 9. Reptiles.
  • Proporción de lugares importantes para la biodiversidad terrestre y del agua dulce incluidos en zonas protegidas, en: 1. tierras de cultivo, 2. bosques, 3. pastizales, 4. otras tierras, 5. asentamientos, 6. humedales.
  • Cobertura de las zonas protegidas en relación con las zonas marinas.
  • Proporción de lugares importantes para la biodiversidad terrestre y del agua dulce incluidos en zonas protegidas.
  • Tendencia de las poblaciones de las aves comunes.
  • Superficie de bosque en proporción a la superficie total.
  • Superficie forestal con instrumento vigente de planificación de la gestión forestal sostenible en: .1 hectáreas, .2 %.
  • Media anual del último decenio de la proporción de superficie forestal quemada por incendios forestales frente a la superficie total forestal.
  • Proporción de masas de agua de buena calidad.
  • Grado de gestión integrada de los recursos hídricos.
  • Índice de explotación WEI+.
  • Niveles medios anuales de partículas finas (por ejemplo, PM2.5 y PM10) en las ciudades (ponderados según la población).
  • Indicadores Estrategia Española de Economía Circular.

Evaluación que, conjuntamente con la consideración de los ODS sociales y de incidencia económica serán objeto de consideración en el próximo artículo.

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[1] https://www.ine.es/dyngs/ODS/es/index.htm

[2] IEEP&SDSN (2021).- The Europe Sustainable Development Report 2021. Pág. 34. https://s3.amazonaws.com/sustainabledevelopment.report/2021/Europe+Sustainable+Development+Report+2021.pdf

[3] https://www.sepg.pap.hacienda.gob.es/sitios/sepg/es-ES/Presupuestos/InformesImpacto/IA2023/Paginas/IAPGE2023.aspx

[4] https://www.ine.es/ods/publicacion_ods_2024.pdf

[5] https://www.mdsocialesa2030.gob.es/agenda2030/documento/informes-progreso.htm

[6] INE (2021) https://www.ine.es/dyngs/ODS/es/index.htm

[7] https://www.ine.es/ods/publicacion_ods_2024.pdf Págs. 12 y 13.

[8] https://fundacionsistema.com/energia-y-politica-costes-ahorro-y-eficiencia-energetica-tercera-parte/

[9] https://www.mdsocialesa2030.gob.es/agenda2030/documentos/ExamenNacionalVoluntario2024WEB.pdf

[10] https://www.mdsocialesa2030.gob.es/agenda2030/documentos/ExamenNacionalVoluntario2024WEB.pdf Pág. 33.

[11] https://www.ine.es/ods/publicacion_ods_2024.pdf Págs. 89