INTRODUCCIÓN

TerminĂĄbamos el artĂ­culo anterior seĂąalando que, conocido el Ă­ndice de incremento de precios del INE de marzo de 2022, que sitĂşa ĂŠste, en tĂŠrminos anuales, en el 9,8% de forma ya definitiva, y desatada la espiral de protestas por la acumulaciĂłn del incremento de precios energĂŠticos y las dificultades logĂ­sticas de acceso a inputs, en gran parte asociadas a las derivaciones de las medidas adoptadas para combatir la Covid-19, pero aumentadas -con su encarecimiento aĂąadido- tras la invasiĂłn de Ucrania por Rusia y las medidas de respuesta adoptadas por la OTAN, no era extraĂąa la producciĂłn de fenĂłmenos como la huelga de parte de camioneros o del sector primario, entre otros, en EspaĂąa.

A lo que podemos aĂąadir, hoy, el grave efecto de esa dinĂĄmica inflacionaria y geoestratĂŠgica, sobre el resultado registrado en las Ăşltimas elecciones, en HungrĂ­a o en Francia, a las que no son ajenas el papel de las redes sociales y los cambios producidos por le RevoluciĂłn CientĂ­fico TĂŠcnica (RCT), en particular en el campo de las TIC, a las que dedicamos varios artĂ­culos en su momento en esta SecciĂłn, y sobre cuya influencia en las nuevas generaciones centramos este artĂ­culo.

No obstante, no podemos olvidar dos aspectos ya considerados en esta SecciĂłn de PolĂ­ticas de la tierra. En primer lugar, que en cualquier investigaciĂłn, anĂĄlisis o encuesta, la definiciĂłn de los Indicadores, de las variables o de las preguntas utilizadas para cuantificar o cualificar un determinado fenĂłmeno, condiciona los resultados y las valoraciones conclusivas correspondientes. Y en mucha mayor medida si esas variables o encuestas se refieren a muestras reducidas o a colectivos no representativos del conjunto.

En segundo lugar, que en una situación tan inestable y frágil como la actual, cualquier prospectiva o consideración sobre el futuro, goza de la misma inestabilidad y fragilidad de la situación de partida, por lo que se debe considerar como una mera referencia a una aproximación a Escenarios más o menos posibles para un futuro cercano, siendo mucho menos fiables las previsiones a medio o largo plazo, aunque multinacionales industriales (automóviles, metálicas, químicas, etc.) o ligadas a las nuevas tecnologías, basen sus actuaciones necesariamente a Escenarios asociados a los plazos –normalmente largos- que sus ciclos productivos y de negocios exigen.

Estos Escenarios de negocio son claramente dependientes del marco pĂşblico de reacciĂłn ante las crisis. Y en ese sentido, tambiĂŠn en este artĂ­culo se realiza una primera consideraciĂłn de las medidas desarrolladas, desde marzo de 2022, por la UE y por EspaĂąa, para responde a la nueva situaciĂłn disruptiva global.

CAMBIOS EN LAS FORMAS DE VIDA Y EN LAS EXPECTATIVAS DE LAS NUEVAS GENERACIONES.

 Internet y redes sociales.

La Covid-19, despuĂŠs de su tercer aĂąo de incidencia, sigue afectando profundamente a las personas, las comunidades, los paĂ­ses y la cooperaciĂłn internacional, aunque de forma globalmente decreciente, pero habiendo establecido retos y condicionantes difĂ­ciles para 2022, que han sido fuertemente incrementados por la invasiĂłn de Ucrania y la reformulaciĂłn de nuevos bloques mundiales.

Un primer aspecto a seĂąalar tiene que ver con el impulso derivado de la Covid-19 al creciente papel de las TIC y las redes sociales[1] en las formas de vida y en las preferencias personales. AsĂ­, como primera consideraciĂłn[2], hay que seĂąalar que, en EspaĂąa, la poblaciĂłn que usa internet entre los 16 y los 70 aĂąos se sitĂşa en el orden del 93% (unos 31,5 millones de habitantes), y que cerca del 85% son usuarios de las redes sociales (cerca de 27 millones), lo que muestra la enorme importancia de este hecho en la determinaciĂłn de preferencias y comportamientos para esta franja de poblaciĂłn[3]. Su uso destaca entre la poblaciĂłn con estudios universitarios (51%) y con tĂ­tulo de secundaria (32%), y en las personas con edad entre 25 a 54 aĂąos (68% del total de usuarios).

Los motivos de uso mĂĄs frecuente de las redes sociales son el entretenimiento (81% de usuarios, con peso de la visualizaciĂłn de videos, sobre todo en Youtube), la comunicaciĂłn/interactuaciĂłn (72% con uso destacado de Whatsapp), y la bĂşsqueda de informaciĂłn de distinto tipo (66% buscando informaciĂłn sobre conocimiento, comercial, etc., o de apoyo a relaciones sociales, con un papel creciente de Instagram)[4].

En las nuevas generaciones y, particularmente en la generación “Z” (16 a 24 años), existe un uso destacado y más intensivo (1h 42m al día) de un mayor número de redes sociales (Twitter, Spotify, TikTok, Snapchat, Twitch y Sfereo) y una clara preferencia por Instagram. En los “Millenials” (25 a 40 años) que es la segunda generación con mayor uso de redes sociales (1h 16m al día), el uso es más clásico: Whatsapp, Instagram, Youtube, Facebook y Linkedin, lo que muestra que la nueva generación “Z” es más propensa a la novedad y a la búsqueda de nuevas alternativas en las redes sociales, como ya lo fue en su momento la generación de “Millenials” en el uso de internet frente a las generaciones anteriores.

En el marco del telecomercio, el 50% de los que van a realizar una compra, segĂşn IAB Spain, investigan en redes sociales previamente, considerando ellos mismos que efectivamente influye en su elecciĂłn (sobre todo en mujeres y en menores de 24 aĂąos). Se utiliza para esta finalidad preferentemente Instagram, que ha superado a Facebook en 2021, aunque con un fuerte crecimiento de TikTok.

Complementariamente, hay que seĂąalar los datos del estudio de Save The Children (2022)[5], que muestra, el crecimiento e influencia, en EspaĂąa, en 2021, del nĂşmero de horas que los menores de entre 4 y 16 aĂąos pasan al dĂ­a frente a una pantalla (televisiĂłn, ordenador, tableta, videoconsola o mĂłvil), y las diferencias en esa dedicaciĂłn asociadas al nivel de renta familiar, tal y como se aprecia en la Figura siguiente.

Como apreciamos, el número de los menores de entre 4 y 16 años de renta baja (menos de 1.300 €/mes) que pasa más de cinco horas diarias frente a una pantalla es del 46,3%, con menores porcentajes, pero en todo caso muy elevados, a medida que aumenta el nivel de renta de las familias, En todo caso, se superan ampliamente el máximo de las dos horas diarias que la Organización Mundial de la Salud recomienda para conseguir un adecuado desarrollo psicológico, físico y social de los menores.

Como  contraste, hay que señalar que entre los menores que pasan menos de una hora diaria frente a pantallas, el 79,6% corresponde a familias de renta alta (más de 3.600 €/mes), lo que establece diferencias significativas sobre las pautas culturales y formativas en los menores según su nivel de renta familiar, también es este aspecto, que incidirá necesariamente sobre su cualificación y preferencias futuras.

En todo caso, Save the Children seĂąala que, en solo cuatro aĂąos, el nĂşmero de niĂąos que pasan una parte significativa del dĂ­a frente a la pantalla se ha incrementado en cifras cercanas al 68%, en gran medida como consecuencia de la Covid-19 y sus consecuencias sobre el cierre de colegios y de las actividades educativas ligadas al confinamiento y a la pĂŠrdida econĂłmica de los hogares. El resultado es que ha aumentado el sedentarismo y la capacidad de influencia de los mensajes recibidos por las pantallas en todas las edades: Los niĂąos mĂĄs pequeĂąos, de entre cuatro y seis aĂąos, dedican del orden de dos horas y media al dĂ­a, peo los de 13 a 16, ya dedican entre tres y media y cuatro horas al dĂ­a. AdemĂĄs, a medida que aumenta la edad de los menores el papel de las redes sociales y su influencia se incrementa, sobre todo entre los 11 y 13 aĂąos, para las chicas, y entre los 14 y 15 aĂąos para los chicos

El señalado estudio de IAB Spain (2021) también recoge como perfil de “no usuario de redes sociales” a personas de mayor edad (importancia de los jubilados) y de los parados y estudiantes. En los no usuarios destacan como principales motivos la falta de interés (40%), la defensa de la privacidad (28%)[6] y la no disponibilidad de tiempo para esos menesteres (18%). Un 48% de ellos declara que tampoco se registrará en los próximos 12 meses en ninguna red social, si bien todos estos datos sobre “no usuarios” se basan en una muestra total de no usuarios de solo 169 personas.

En todo caso, los datos de los estudios que se van realizando, al margen de la representatividad de las muestras (normalmente de tamaĂąo reducido) que sirven de base a las conclusiones, nos encaminan a destacar el creciente papel de unas redes sociales que facilitan aproximaciones personales e inmediatas, con escaso o nulo margen para el anĂĄlisis o reflexiĂłn sobre la noticia. AdemĂĄs, ĂŠsta es rĂĄpidamente sustituida por otra mĂĄs moderna o impactante, que, al margen de su veracidad, pronto es capaz de convertirse en viral y llegar a millones de usuarios, por la propia difusiĂłn que realizan los propios usuarios en sus cĂ­rculos a travĂŠs de las redes.

Por otra parte, nos encontramos con nuevas generaciones (la generación Z afecta a edades que representan el 41% de la población mundial) donde las redes sociales y las “pantallas” en todas sus variantes, están haciendo primar conceptos como la identidad (centrada en uno mismo: individualismo), el concepto de comunidad (entendido en red, a veces con personas que no se han visto nunca, pero donde el concepto de “clase” o “ideología” son relativamente irrelevantes), el activismo (con una importancia significativa del activismo ambiental, o de suma a campañas de reacción ante hechos específicos: chalecos amarillos, machismo, asesinatos raciales,…), la resiliencia (junto al activismo muy condicionada por el papel de los juegos y un supuesto mundo externo hostil) y el tele-comercio asociado al papel de las marcas “personalizadas” por el creciente papel del “capitalismo de vigilancia”[7].

Los medios de comunicaciĂłn o la polĂ­tica como acto de reflexiĂłn y explicaciĂłn es sustituida de forma creciente en las nuevas generaciones por la noticia inmediata, tipo flash o imagen, a la que se dedica pocos segundos de atenciĂłn interpretativa, y sobre cuya veracidad prima mĂĄs la fuente de la noticia (comunidad en red) que la noticia en sĂ­. Ello hace que los cĂ­rculos creados refuercen noticias auto-afirmativas de posicionamientos, radicalizando enfoques e interpretaciones que se basan mĂĄs en emociones que en razonamientos o reflexiones.

Todo lo cual nos lleva a una sociedad crecientemente manipulable y segmentada donde el diĂĄlogo y la reflexiĂłn entre posturas enfrentadas tiene un espacio decreciente y donde las posturas extremas y de rechazo visceral al contrario, ganan posiciĂłn, dificultando acuerdos o soluciones que mejoren el interĂŠs general.

Nuevas tecnologĂ­as de la informaciĂłn y de la comunicaciĂłn primando lo virtual.

The Economist publicaba el 9 de abril de 2022[8] un artículo sobre las nuevas tendencias en un campo de negocio que tiende a profundizar, de forma preocupante,  rasgos específicos seùalados en el epígrafe anterior.

Se refería, específicamente al campo de competencia entre las grandes multinacionales de la información/comunicación por la expansión de lo que consideran que va a ser el nuevo campo de negocio multimillonario global del futuro: la “realidad virtual extendida”.

Ésta incluye tanto la realidad virtual (VR) totalmente inmersiva, como la realidad aumentada (AR), en la que las imágenes de la computadora se superponen a la visión que tienen los usuarios del mundo que los rodea, y que es ya una posibilidad comercial disponible que entusiasma a las nuevas generaciones, y que atrae a casi todas las grandes empresas de tecnología (Facebook[9], Microsoft, Apple Google, ByteDance, Sony, Snap,…), que apuestan porque la realidad extendida, junto a la inteligencia artificial y la computación cuántica serán las tres tecnologías que darán forma al futuro.

La apuesta es conseguir una verdadera plataforma tecnológica para la realidad virtual extendida que reproduzca y amplíe las funciones del Smartphone, sustituyéndolo en sus 15 años en que ha logrado la hegemonía global, aunque difícilmente lo hará al 100% a medio plazo; como tampoco lo ha conseguido el Smartphone respecto a los ordenadores de distinto tipo. En todo caso, sería un paso adicional en la individualización de la informática a la persona, por la vía de incorporar, de forma virtual, en la visión “personal” del usuario, el mundo que le rodea, convirtiendo éste en parte de su ámbito de interacción y experimentación.

Es pronto para estimar las posibles consecuencias sobre las nuevas y Ăşltimas generaciones de lo que se supone significarĂ­a un salto cualitativo en la relaciĂłn del individuo con su entorno, su trabajo y el conjunto de la comunidad a ĂŠl conectada. Su desarrollo paralelo al boom de la RevoluciĂłn CientĂ­fico TĂŠcnica en el campo de las TIC, les hace mĂĄs propensos al uso de las nuevas tecnologĂ­as y a la incorporaciĂłn de sus potenciales ventajas, convenientemente publicitadas y vendidas por el nuevo capitalismo de la vigilancia. Pero parece evidente que significarĂĄ un paso adelante en la individualizaciĂłn y radicalizaciĂłn de los procesos antes seĂąalados, ya producidos como consecuencia de la explosiĂłn de las redes sociales.

El papel del trabajo en la vida personal.

Muy relacionado con lo señalado en los dos epígrafes anteriores, hay que referirse al papel del trabajo en la vida personal de unas nuevas generaciones en las que lo “virtual” ocupa cada vez más tiempo y espacio en su experiencia personal. Pero en las que la Covid-19 también ha acercado al miedo a la enfermedad y a la muerte; en las que los confinamientos y las pérdidas de empleo, temporal o definitivo, o incluso el teletrabajo, han generado un replanteamiento del papel del trabajo en la vida personal, minimizando la parte de su tiempo dedicado a éste, condicionándolo a obtener los ingresos mínimos que les permitan subsistir, o a las búsquedas de alternativas de vida menos ligadas al trabajo formal[10].

Aunque estas tendencias no son nuevas en la historia (basta recordar el movimiento hippy de la dĂŠcada de los sesenta del siglo XX) sĂ­ es nuevo el papel de formaciĂłn de expectativas y preferencias que se derivan de las redes sociales y sus potenciales incidencias personales en un marco laboral que dista de ser Ăłptimo.

REACCIONES EN LA UE Y ESPAÑA ANTE LA NUEVA SITUACIÓN MUNDIAL.

Un marco global crecientemente inestable.

La profunda transformaciĂłn que se estĂĄ registrando en el seno de las nuevas generaciones no es independiente de las lĂ­neas de evoluciĂłn de la RCT y de su plasmaciĂłn en unas relaciones sociales y de poder que ha encumbrado a las multinacionales de las TIC; y se encuentra en estos momentos encuadrada en un marco de radical cambio geoestratĂŠgico y de fuerte inestabilidad econĂłmico-financiera y ambiental, que la defensa de la salud frente a la pandemia ha venido incrementando en los Ăşltimos tres aĂąos.

Las desigualdades, los problemas logĂ­sticos y de transporte, y la generaciĂłn de tensiones inflacionistas, que ya estaban presentes mundialmente en el campo de los combustibles fĂłsiles y de las materias primas a inicios del 2022, asĂ­ como el fuerte endeudamiento pĂşblico y de las empresas, asociado a la reacciĂłn contra las consecuencias de la Covid-19, y soportado gracias a la actuaciĂłn de los bancos centrales, constituyen un marco que requiere una nueva reacciĂłn colectiva que tanto la UE como el Gobierno de coaliciĂłn espaĂąol se han visto obligados a adoptar.

Ambos siguen las líneas de las medidas adoptadas en la UE (“NextGenerationEU” y Pacto Verde Europeo) y en España (Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia Español-PRTRE) que, hasta marzo de 2022, estaban produciendo una recuperación muy significativa del empleo y de la actividad económica deteriorados por las medidas de lucha contra la Covid-19, aunque cabría realizar objeciones sobre: a) sus reducidos resultados ambientales, b) la reducida corrección de las fuertes desigualdades preexistentes; y c) su opción por una transformación digital donde se valora fundamentalmente el negocio y la competitividad para alojar en la UE parte de las dinámicas asociadas a las redes sociales y a las nuevas tecnologías señaladas en este artículo, sin cuestionar las consecuencias del neoliberalismo y potenciación del individualismo asociadas a las mismas, que son la base del negocio de las multinacionales, fundamentalmente estadounidenses, que copan los intereses de estos desarrollos.

En todo caso, con el inicio de la invasión rusa de Ucrania se marca un nuevo punto de inflexión en la historia de Europa y de España, con una crisis energética sobreañadida a la fuerte dependencia exterior de toda la UE –y de España- en sus suministros energéticos y de materias primas y alimentarias básicas, con un papel destacado de Rusia y Ucrania en su satisfacción, ahora cuestionada y encarecida.

Se sustituye esta dependencia por compras a EEUU y países dudosamente democráticos, fortaleciendo la producción de combustibles fósiles a precios más elevados que hacen rentable la extensión del “fracking” en EEUU y Canadá, y cuestiona el cumplimiento de los compromisos de reducción de emisiones presentados en la COP26 de cambio climático celebrada en Glasgow.

Como Ăşltimo elemento destacado del cambio generado, se vuelve a la polĂ­tica de bloques, tanto militares (potenciaciĂłn de la OTAN por la desconfianza en un posible expansionismo imperialista de Rusia) con incremento de los gastos militares correspondientes, como de bloques econĂłmicos y comerciales, siendo la UE, en esta dinĂĄmica la netamente mĂĄs desfavorecida y debilitada en el concierto global de bloques de poder. Los efectos socioeconĂłmicos, ambientales y territoriales de esta dinĂĄmica son difĂ­ciles de precisar a largo plazo, pero en ningĂşn caso van a ser beneficiosos para la UE.

Los objetivos de las nuevas medidas desarrolladas.

En todo caso, la invasión de Ucrania ha obligado a que la UE –y España en particular- hayan generado un paquete de medidas de reacción para suavizar los efectos más negativos de las consecuencias derivadas de la nueva dinámica global. Medidas que no deberían cuestionar la consecución de los objetivos ambientales (porque en ellos radican la sostenibilidad del planeta y la salud de la población) pero que, a su vez, deben contrarrestar un deterioro socioeconómico, inevitable a corto plazo, que puede derivar en un descontento social que genere una mayor reacción de rechazo a los Gobiernos democráticos europeos, y radicalice aún más el voto y el sentimiento ciudadano hacia la extrema derecha.

El 2 de marzo de 2022, la Comisión Europea (CE) presentaba la Comunicación “Hacia una economía verde, digital y resiliente: nuestro modelo de crecimiento europeo” [11], donde reiteraba la vigencia de los objetivos sobre un modelo de crecimiento europeo centrado en la transición verde y digital, y en la resiliencia socioeconómica.

En este documento, frente a las grandes incertidumbres y riesgos derivados de la invasiĂłn de Ucrania, se propone reforzar el programa de crecimiento sostenible a largo plazo reflejado en el Pacto Verde Europeo, proponiendo las inversiones y reformas necesarias para lograr los objetivos correspondientes, ahora dentro del contexto existente de creciente inestabilidad geopolĂ­tica y nuevos desafĂ­os globales, asociados tanto a la permanencia mundial de efectos de la Covid-19, como a las medidas derivadas de la invasiĂłn de Ucrania, la crisis climĂĄtica, las dificultades logĂ­sticas y de abastecimiento de ciertas materias, de las que la UE es dependiente del exterior, y al aumento de sus precios y, en particular, al aumento de los precios de la energĂ­a.

La CE tratarĂ­a de promover el liderazgo global europeo en el marco de una autonomĂ­a estratĂŠgica, (que en el campo energĂŠtico vendrĂ­a definido por REPowerEU, al que nos referiremos en un prĂłximo artĂ­culo), que garantice la equidad del modelo econĂłmico de crecimiento y proteja a los mĂĄs afectados por la transiciĂłn, incluidos aquellos que carecen de los medios o las habilidades para beneficiarse de ella, de manera que todo el mundo pueda aprovechar las oportunidades que ofrece la doble transiciĂłn, ecolĂłgica y digital, buscada.

En este marco, se considera fundamental potenciar el Mercado Único Europeo como principal fuente de resiliencia de la Unión, como marco óptimo que permite avanzar en el logro de los objetivos propuestos y afrontar posibles nuevas perturbaciones. Y señalan la importancia de conjugar inversión y reformas alineadas con los objetivos establecidos que, en todo caso, deben ser fuertemente coordinadas en el seno de la UE para reforzarse mutuamente, y para evitar divergencias entre los Estados miembros.

En ese sentido, hay que tener en cuenta las peculiaridades de la situaciĂłn de EspaĂąa, donde la elevada inflaciĂłn registrada en marzo de 2022 (9,8%), derivada de la problemĂĄtica de fijaciĂłn de los precios energĂŠticos (elevaciĂłn del 43,7%) -y, muy particularmente del de la electricidad (elevaciĂłn interanual del 530%) y del gas (elevaciĂłn interanual del 640%)-, lleva a superar al IPC de la Eurozona en mĂĄs de un 30%, y en cerca de un 37% a su IPC energĂŠtico, con las correspondientes incidencias negativas sobre la producciĂłn, el bienestar y las desigualdades sociales.

La mayor intensidad energĂŠtica de la producciĂłn espaĂąola (relaciĂłn de consumo energĂŠtico por euro de producciĂłn) que supera en un 36% a la media de la Eurozona, muestra riesgos evidentes para una recuperaciĂłn econĂłmica demasiado condicionada tambiĂŠn por los altos niveles de deuda pĂşblica y de las empresas, que no presentaba graves consecuencias en una situaciĂłn de tipos de interĂŠs muy reducidos y actuaciĂłn masiva de compra de deuda por los bancos centrales, pero con sombras de graves riesgos ante las potenciales reacciones de esos bancos centrales ante el incremento de la inflaciĂłn, y ante el ya registrado encarecimiento del bono pĂşblico a 10 aĂąos.

Ya hemos seĂąalado en estas pĂĄginas cĂłmo los Presupuestos Generales del Estado de 2022[12], se encaminaban, fundamentalmente, a objetivos de carĂĄcter social, con del orden del 60% del mismo dedicado a la igualdad y a garantizar derechos y una mayor integraciĂłn social (revalorizaciĂłn de las pensiones, fortalecimiento de la economĂ­a de los cuidados, protecciĂłn de los colectivos mĂĄs vulnerables de la sociedad, mejora de los servicios pĂşblicos esenciales, financiaciĂłn del ingreso mĂ­nimo vital, o a actuaciones dirigidas a proteger a los trabajadores ante riesgos de exclusiĂłn del mercado laboral). Sin embargo, la clara preparaciĂłn de la invasiĂłn de Ucrania, por Rusia, desde el Ăşltimo trimestre de 2021, propiciando el incremento de precios en el mercado del gas, junto a las medidas adoptadas por la OTAN y la propia UE, de reacciĂłn a la invasiĂłn militar, estĂĄn generando consecuencias en el campo energĂŠtico, de abastecimiento de materias primas y de logĂ­stica global, con fuerte incidencia negativa para la estabilidad socioeconĂłmica de EspaĂąa.

Como respuesta, se ha aprobado el Plan nacional de respuesta a las consecuencias econĂłmicas y sociales de la guerra en Ucrania, el 29 de marzo de 2022[13], que trata de contrarrestar las consecuencias inflacionistas y logĂ­sticas mĂĄs negativas, asĂ­ como la respuesta social generada en el campo del transporte, agrĂ­cola u otros sectores fuertemente afectados por el alza de los precios energĂŠticos, asignando 16.000 millones de euros de recursos pĂşblicos, tanto a ayudas directas y rebajas de impuestos a los sectores mĂĄs afectados (6.000 millones), como a travĂŠs de una nueva lĂ­nea de avales (medida que ya ha demostrado su eficacia en la reacciĂłn a los efectos de la Covid-19) gestionados a travĂŠs del ICO (10.000 millones de euros).

Los ocho objetivos fundamentales definidos para el Plan serĂ­an: 1) bajar el precio del gas, la electricidad y los carburantes ayudando en particular a los colectivos mĂĄs vulnerables; 2) apoyar a los sectores y a las empresas mĂĄs afectados y particularmente a pymes y a autĂłnomos; 3) reforzar la estabilidad de precios; 4) garantizar los suministros; 5) proteger la estabilidad financiera; 6) acelerar el despliegue del Plan de RecuperaciĂłn, TransformaciĂłn y Resiliencia EspaĂąol (PRTRE); 7) impulsar la eficiencia energĂŠtica; y 8) reforzar la ciberseguridad.

Como es obvio, nuevamente la energĂ­a, tanto en las medidas propuestas por la CE como en el Plan adoptado para EspaĂąa, cobra un papel fundamental en la intervenciĂłn pĂşblica. Pero nuevamente lo coyuntural vuelve a sobreponerse a los cambios estructurales y a relativizar la prioridad de objetivos con riesgos muy graves a medio/largo plazo.

Con el Plan se trata tambiĂŠn de contrarrestar un riesgo de derechizaciĂłn que, como venimos seĂąalando, exige medidas inteligentes, prĂĄcticas y de apoyo, no solo a la poblaciĂłn que mĂĄs lo necesita, sino tambiĂŠn a una clase media cuyo deterioro de las condiciones de vida va deslizĂĄndola, poco a poco, hacia el radicalismo de extrema derecha o hacia una abstenciĂłn que beneficia a ĂŠsta.

Valorar las medidas adoptadas por la UE y el Gobierno de coaliciĂłn y sus consecuencias sobre las PolĂ­ticas de la Tierra serĂĄ objetivo del prĂłximo artĂ­culo en conmemoraciĂłn de que el 22 de abril se declarĂł DĂ­a de la Tierra por parte de Naciones Unidas.

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[1] La Real Academia Española define las Redes Sociales como “Plataforma digital de comunicación global que pone en contacto a gran número de usuarios”. En distintas fuentes se considera que son elementos fundamentales de una Red Social la interacción (red de contactos) por intereses, actividades o relaciones comunes; la definición de cada persona o entidad conectada a través de una identificación o perfil propio; la capacidad de interacción funcional diversa: activa (crear, compartir, opinar,..) o pasiva (informarse, ver, escuchar,…).

[2] Muchas de las observaciones sobre el comportamiento de las distintas generaciones se basan en los resultados del Estudio Anual De Redes  Sociales 2021, realizado por IAB Spain (5 de mayo de 2021), con resultados extraídos de una encuesta a 1101 personas de 16 a 70 aùos (de los cuales 278 eran profesionales del sector digital) . https://iabspain.es/iab-spain-presenta-el-estudio-de-rrss-2021/

[3] Las redes son usadas diariamente una media de 1h 21m. Whatsapp (97% de usuarios de redes) e Instagram (83%) serĂ­an las dos Redes Sociales con mayor frecuencia de uso diario en 2021, seguidas de Facebook (72%) y Youtube (67%), que tambiĂŠn superan el 66% de usuarios diarios, aunque estas dos Ăşltimas con pĂŠrdida de frecuencia respecto al aĂąo 2020. El Smartphone (92%) es el principal dispositivo usado para conectarse a redes sociales, seguido del PC (93%), si bien el que mĂĄs crece en 2021 es la Smart TV (68%).

[4] Es importante destacar que los Influencers son seguidos por un 48% de los usuarios de redes sociales, fundamentalmente a travĂŠs de Instagram, muy lejos del 31% que corresponden a los Medios de comunicaciĂłn o del 18% que siguen a polĂ­ticos o partidos polĂ­ticos. Los cĂ­rculos cercanos de relaciĂłn (amigos, familiares y conocidos) son seguidos por el 92% de usuarios de redes y las cuentas de Marcas por el 48%, con una tendencia fuertemente decreciente (2018: 81% declaraba seguir marcas, 2019: 72%, 2020: 52%).,

[5] Save the Children (2022). “Adiós a la dieta mediterránea”. https://www.savethechildren.es/sites/default/files/2022-04/Informe_STC_Adios_a_la_dieta_mediterranea.pdf

[6] El estudio seĂąala que, prĂĄcticamente, la mitad de los usuarios de redes sociales se han planteado dejar de utilizar una red por miedo a que se filtre informaciĂłn personal (dato muy parecido al de 2050: 53%), pero sĂłlo un 11% ha dejado de utilizarla finalmente.

[7] El desarrollo de un consumo inducido, expansivo, personalizado y dirigido a travĂŠs de las redes sociales ha experimentado un crecimiento espectacular, posibilitado por el progreso de la informĂĄtica, los Big Data, la Inteligencia Artificial y el Machine Learning.

[8] https://www.economist.com/business/2022/04/09/from-apple-to-google-big-tech-is-building-vr-and-ar-headsets?utm_content=ed-picks-article-link-5&etear=nl_weekly_5&utm_campaign=r.the-economist-this-week&utm_medium=email.internal-newsletter.np&utm_source=salesforce-marketing-cloud&utm_term=4/8/2022&utm_id=1126984

[9] Meta, la empresa matriz de Facebook, ha vendido aproximadamente 10 millones de dispositivos Quest 2 en los últimos 18 meses. Pero incluso con la promoción incesante de Meta de conciertos virtuales, reuniones de oficina, o usos comerciales, pocas personas usan la realidad virtual para otra cosa que no sea jugar: el 90% de los 2 mil millones de dólares gastados en contenido de realidad virtual el aùo pasado se destinaron a juegos, según se seùala en  el citado artículo de The Economist, citando la fuente de Omdia.

[10] SegĂşn recoge McKensey (2022), en EEUU, la cantidad de trabajadores que renunciaron a sus trabajos superĂł los cuatro millones en cada mes, desde julio hasta octubre de 2021. Muchos jĂłvenes chinos se estĂĄn uniendo al movimiento de “acostarse” al optar por no trabajar largas horas y hacer lo mĂ­nimo para salir adelante, y luchando solo por lo que es absolutamente esencial para la supervivencia.

[11] Comunicación sobre el modelo de crecimiento europeo hacia una economía verde, digital y resiliente. COM(2022) 83 final. Brussels, 2.3.2022.  https://ec.europa.eu/info/sites/default/files/economy-finance/com_2022_83_1_en_act_part1_v5_0.pdf

[12] Ministerio de Hacienda y FunciĂłn PĂşblica (2021), Informe de Alineamiento con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. https://www.sepg.pap.hacienda.gob.es/sitios/sepg/es-ES/Presupuestos/InformesImpacto/IA2022/Paginas/IAPGE2022ODS.aspx

[13] https://www.lamoncloa.gob.es/consejodeministros/referencias/Paginas/2022/refc20220329_corregidav02.aspx#energia