INTRODUCCIĂN
TerminĂĄbamos el artĂculo anterior seĂąalando que, conocido el Ăndice de incremento de precios del INE de marzo de 2022, que sitĂşa ĂŠste, en tĂŠrminos anuales, en el 9,8% de forma ya definitiva, y desatada la espiral de protestas por la acumulaciĂłn del incremento de precios energĂŠticos y las dificultades logĂsticas de acceso a inputs, en gran parte asociadas a las derivaciones de las medidas adoptadas para combatir la Covid-19, pero aumentadas -con su encarecimiento aĂąadido- tras la invasiĂłn de Ucrania por Rusia y las medidas de respuesta adoptadas por la OTAN, no era extraĂąa la producciĂłn de fenĂłmenos como la huelga de parte de camioneros o del sector primario, entre otros, en EspaĂąa.
A lo que podemos aĂąadir, hoy, el grave efecto de esa dinĂĄmica inflacionaria y geoestratĂŠgica, sobre el resultado registrado en las Ăşltimas elecciones, en HungrĂa o en Francia, a las que no son ajenas el papel de las redes sociales y los cambios producidos por le RevoluciĂłn CientĂfico TĂŠcnica (RCT), en particular en el campo de las TIC, a las que dedicamos varios artĂculos en su momento en esta SecciĂłn, y sobre cuya influencia en las nuevas generaciones centramos este artĂculo.
No obstante, no podemos olvidar dos aspectos ya considerados en esta SecciĂłn de PolĂticas de la tierra. En primer lugar, que en cualquier investigaciĂłn, anĂĄlisis o encuesta, la definiciĂłn de los Indicadores, de las variables o de las preguntas utilizadas para cuantificar o cualificar un determinado fenĂłmeno, condiciona los resultados y las valoraciones conclusivas correspondientes. Y en mucha mayor medida si esas variables o encuestas se refieren a muestras reducidas o a colectivos no representativos del conjunto.
En segundo lugar, que en una situaciĂłn tan inestable y frĂĄgil como la actual, cualquier prospectiva o consideraciĂłn sobre el futuro, goza de la misma inestabilidad y fragilidad de la situaciĂłn de partida, por lo que se debe considerar como una mera referencia a una aproximaciĂłn a Escenarios mĂĄs o menos posibles para un futuro cercano, siendo mucho menos fiables las previsiones a medio o largo plazo, aunque multinacionales industriales (automĂłviles, metĂĄlicas, quĂmicas, etc.) o ligadas a las nuevas tecnologĂas, basen sus actuaciones necesariamente a Escenarios asociados a los plazos ânormalmente largos- que sus ciclos productivos y de negocios exigen.
Estos Escenarios de negocio son claramente dependientes del marco pĂşblico de reacciĂłn ante las crisis. Y en ese sentido, tambiĂŠn en este artĂculo se realiza una primera consideraciĂłn de las medidas desarrolladas, desde marzo de 2022, por la UE y por EspaĂąa, para responde a la nueva situaciĂłn disruptiva global.
CAMBIOS EN LAS FORMAS DE VIDA Y EN LAS EXPECTATIVAS DE LAS NUEVAS GENERACIONES.
 Internet y redes sociales.
La Covid-19, despuĂŠs de su tercer aĂąo de incidencia, sigue afectando profundamente a las personas, las comunidades, los paĂses y la cooperaciĂłn internacional, aunque de forma globalmente decreciente, pero habiendo establecido retos y condicionantes difĂciles para 2022, que han sido fuertemente incrementados por la invasiĂłn de Ucrania y la reformulaciĂłn de nuevos bloques mundiales.
Un primer aspecto a seĂąalar tiene que ver con el impulso derivado de la Covid-19 al creciente papel de las TIC y las redes sociales[1] en las formas de vida y en las preferencias personales. AsĂ, como primera consideraciĂłn[2], hay que seĂąalar que, en EspaĂąa, la poblaciĂłn que usa internet entre los 16 y los 70 aĂąos se sitĂşa en el orden del 93% (unos 31,5 millones de habitantes), y que cerca del 85% son usuarios de las redes sociales (cerca de 27 millones), lo que muestra la enorme importancia de este hecho en la determinaciĂłn de preferencias y comportamientos para esta franja de poblaciĂłn[3]. Su uso destaca entre la poblaciĂłn con estudios universitarios (51%) y con tĂtulo de secundaria (32%), y en las personas con edad entre 25 a 54 aĂąos (68% del total de usuarios).
Los motivos de uso mĂĄs frecuente de las redes sociales son el entretenimiento (81% de usuarios, con peso de la visualizaciĂłn de videos, sobre todo en Youtube), la comunicaciĂłn/interactuaciĂłn (72% con uso destacado de Whatsapp), y la bĂşsqueda de informaciĂłn de distinto tipo (66% buscando informaciĂłn sobre conocimiento, comercial, etc., o de apoyo a relaciones sociales, con un papel creciente de Instagram)[4].
En las nuevas generaciones y, particularmente en la generaciĂłn âZâ (16 a 24 aĂąos), existe un uso destacado y mĂĄs intensivo (1h 42m al dĂa) de un mayor nĂşmero de redes sociales (Twitter, Spotify, TikTok, Snapchat, Twitch y Sfereo) y una clara preferencia por Instagram. En los âMillenialsâ (25 a 40 aĂąos) que es la segunda generaciĂłn con mayor uso de redes sociales (1h 16m al dĂa), el uso es mĂĄs clĂĄsico: Whatsapp, Instagram, Youtube, Facebook y Linkedin, lo que muestra que la nueva generaciĂłn âZâ es mĂĄs propensa a la novedad y a la bĂşsqueda de nuevas alternativas en las redes sociales, como ya lo fue en su momento la generaciĂłn de âMillenialsâ en el uso de internet frente a las generaciones anteriores.
En el marco del telecomercio, el 50% de los que van a realizar una compra, segĂşn IAB Spain, investigan en redes sociales previamente, considerando ellos mismos que efectivamente influye en su elecciĂłn (sobre todo en mujeres y en menores de 24 aĂąos). Se utiliza para esta finalidad preferentemente Instagram, que ha superado a Facebook en 2021, aunque con un fuerte crecimiento de TikTok.
Complementariamente, hay que seĂąalar los datos del estudio de Save The Children (2022)[5], que muestra, el crecimiento e influencia, en EspaĂąa, en 2021, del nĂşmero de horas que los menores de entre 4 y 16 aĂąos pasan al dĂa frente a una pantalla (televisiĂłn, ordenador, tableta, videoconsola o mĂłvil), y las diferencias en esa dedicaciĂłn asociadas al nivel de renta familiar, tal y como se aprecia en la Figura siguiente.
Como apreciamos, el nĂşmero de los menores de entre 4 y 16 aĂąos de renta baja (menos de 1.300 âŹ/mes) que pasa mĂĄs de cinco horas diarias frente a una pantalla es del 46,3%, con menores porcentajes, pero en todo caso muy elevados, a medida que aumenta el nivel de renta de las familias, En todo caso, se superan ampliamente el mĂĄximo de las dos horas diarias que la OrganizaciĂłn Mundial de la Salud recomienda para conseguir un adecuado desarrollo psicolĂłgico, fĂsico y social de los menores.
Como contraste, hay que seĂąalar que entre los menores que pasan menos de una hora diaria frente a pantallas, el 79,6% corresponde a familias de renta alta (mĂĄs de 3.600 âŹ/mes), lo que establece diferencias significativas sobre las pautas culturales y formativas en los menores segĂşn su nivel de renta familiar, tambiĂŠn es este aspecto, que incidirĂĄ necesariamente sobre su cualificaciĂłn y preferencias futuras.
En todo caso, Save the Children seĂąala que, en solo cuatro aĂąos, el nĂşmero de niĂąos que pasan una parte significativa del dĂa frente a la pantalla se ha incrementado en cifras cercanas al 68%, en gran medida como consecuencia de la Covid-19 y sus consecuencias sobre el cierre de colegios y de las actividades educativas ligadas al confinamiento y a la pĂŠrdida econĂłmica de los hogares. El resultado es que ha aumentado el sedentarismo y la capacidad de influencia de los mensajes recibidos por las pantallas en todas las edades: Los niĂąos mĂĄs pequeĂąos, de entre cuatro y seis aĂąos, dedican del orden de dos horas y media al dĂa, peo los de 13 a 16, ya dedican entre tres y media y cuatro horas al dĂa. AdemĂĄs, a medida que aumenta la edad de los menores el papel de las redes sociales y su influencia se incrementa, sobre todo entre los 11 y 13 aĂąos, para las chicas, y entre los 14 y 15 aĂąos para los chicos
El seĂąalado estudio de IAB Spain (2021) tambiĂŠn recoge como perfil de âno usuario de redes socialesâ a personas de mayor edad (importancia de los jubilados) y de los parados y estudiantes. En los no usuarios destacan como principales motivos la falta de interĂŠs (40%), la defensa de la privacidad (28%)[6] y la no disponibilidad de tiempo para esos menesteres (18%). Un 48% de ellos declara que tampoco se registrarĂĄ en los prĂłximos 12 meses en ninguna red social, si bien todos estos datos sobre âno usuariosâ se basan en una muestra total de no usuarios de solo 169 personas.
En todo caso, los datos de los estudios que se van realizando, al margen de la representatividad de las muestras (normalmente de tamaĂąo reducido) que sirven de base a las conclusiones, nos encaminan a destacar el creciente papel de unas redes sociales que facilitan aproximaciones personales e inmediatas, con escaso o nulo margen para el anĂĄlisis o reflexiĂłn sobre la noticia. AdemĂĄs, ĂŠsta es rĂĄpidamente sustituida por otra mĂĄs moderna o impactante, que, al margen de su veracidad, pronto es capaz de convertirse en viral y llegar a millones de usuarios, por la propia difusiĂłn que realizan los propios usuarios en sus cĂrculos a travĂŠs de las redes.
Por otra parte, nos encontramos con nuevas generaciones (la generaciĂłn Z afecta a edades que representan el 41% de la poblaciĂłn mundial) donde las redes sociales y las âpantallasâ en todas sus variantes, estĂĄn haciendo primar conceptos como la identidad (centrada en uno mismo: individualismo), el concepto de comunidad (entendido en red, a veces con personas que no se han visto nunca, pero donde el concepto de âclaseâ o âideologĂaâ son relativamente irrelevantes), el activismo (con una importancia significativa del activismo ambiental, o de suma a campaĂąas de reacciĂłn ante hechos especĂficos: chalecos amarillos, machismo, asesinatos raciales,âŚ), la resiliencia (junto al activismo muy condicionada por el papel de los juegos y un supuesto mundo externo hostil) y el tele-comercio asociado al papel de las marcas âpersonalizadasâ por el creciente papel del âcapitalismo de vigilanciaâ[7].
Los medios de comunicaciĂłn o la polĂtica como acto de reflexiĂłn y explicaciĂłn es sustituida de forma creciente en las nuevas generaciones por la noticia inmediata, tipo flash o imagen, a la que se dedica pocos segundos de atenciĂłn interpretativa, y sobre cuya veracidad prima mĂĄs la fuente de la noticia (comunidad en red) que la noticia en sĂ. Ello hace que los cĂrculos creados refuercen noticias auto-afirmativas de posicionamientos, radicalizando enfoques e interpretaciones que se basan mĂĄs en emociones que en razonamientos o reflexiones.
Todo lo cual nos lleva a una sociedad crecientemente manipulable y segmentada donde el diĂĄlogo y la reflexiĂłn entre posturas enfrentadas tiene un espacio decreciente y donde las posturas extremas y de rechazo visceral al contrario, ganan posiciĂłn, dificultando acuerdos o soluciones que mejoren el interĂŠs general.
Nuevas tecnologĂas de la informaciĂłn y de la comunicaciĂłn primando lo virtual.
The Economist publicaba el 9 de abril de 2022[8] un artĂculo sobre las nuevas tendencias en un campo de negocio que tiende a profundizar, de forma preocupante, rasgos especĂficos seĂąalados en el epĂgrafe anterior.
Se referĂa, especĂficamente al campo de competencia entre las grandes multinacionales de la informaciĂłn/comunicaciĂłn por la expansiĂłn de lo que consideran que va a ser el nuevo campo de negocio multimillonario global del futuro: la ârealidad virtual extendidaâ.
Ăsta incluye tanto la realidad virtual (VR) totalmente inmersiva, como la realidad aumentada (AR), en la que las imĂĄgenes de la computadora se superponen a la visiĂłn que tienen los usuarios del mundo que los rodea, y que es ya una posibilidad comercial disponible que entusiasma a las nuevas generaciones, y que atrae a casi todas las grandes empresas de tecnologĂa (Facebook[9], Microsoft, Apple Google, ByteDance, Sony, Snap,âŚ), que apuestan porque la realidad extendida, junto a la inteligencia artificial y la computaciĂłn cuĂĄntica serĂĄn las tres tecnologĂas que darĂĄn forma al futuro.
La apuesta es conseguir una verdadera plataforma tecnolĂłgica para la realidad virtual extendida que reproduzca y amplĂe las funciones del Smartphone, sustituyĂŠndolo en sus 15 aĂąos en que ha logrado la hegemonĂa global, aunque difĂcilmente lo harĂĄ al 100% a medio plazo; como tampoco lo ha conseguido el Smartphone respecto a los ordenadores de distinto tipo. En todo caso, serĂa un paso adicional en la individualizaciĂłn de la informĂĄtica a la persona, por la vĂa de incorporar, de forma virtual, en la visiĂłn âpersonalâ del usuario, el mundo que le rodea, convirtiendo ĂŠste en parte de su ĂĄmbito de interacciĂłn y experimentaciĂłn.
Es pronto para estimar las posibles consecuencias sobre las nuevas y Ăşltimas generaciones de lo que se supone significarĂa un salto cualitativo en la relaciĂłn del individuo con su entorno, su trabajo y el conjunto de la comunidad a ĂŠl conectada. Su desarrollo paralelo al boom de la RevoluciĂłn CientĂfico TĂŠcnica en el campo de las TIC, les hace mĂĄs propensos al uso de las nuevas tecnologĂas y a la incorporaciĂłn de sus potenciales ventajas, convenientemente publicitadas y vendidas por el nuevo capitalismo de la vigilancia. Pero parece evidente que significarĂĄ un paso adelante en la individualizaciĂłn y radicalizaciĂłn de los procesos antes seĂąalados, ya producidos como consecuencia de la explosiĂłn de las redes sociales.
El papel del trabajo en la vida personal.
Muy relacionado con lo seĂąalado en los dos epĂgrafes anteriores, hay que referirse al papel del trabajo en la vida personal de unas nuevas generaciones en las que lo âvirtualâ ocupa cada vez mĂĄs tiempo y espacio en su experiencia personal. Pero en las que la Covid-19 tambiĂŠn ha acercado al miedo a la enfermedad y a la muerte; en las que los confinamientos y las pĂŠrdidas de empleo, temporal o definitivo, o incluso el teletrabajo, han generado un replanteamiento del papel del trabajo en la vida personal, minimizando la parte de su tiempo dedicado a ĂŠste, condicionĂĄndolo a obtener los ingresos mĂnimos que les permitan subsistir, o a las bĂşsquedas de alternativas de vida menos ligadas al trabajo formal[10].
Aunque estas tendencias no son nuevas en la historia (basta recordar el movimiento hippy de la dĂŠcada de los sesenta del siglo XX) sĂ es nuevo el papel de formaciĂłn de expectativas y preferencias que se derivan de las redes sociales y sus potenciales incidencias personales en un marco laboral que dista de ser Ăłptimo.
REACCIONES EN LA UE Y ESPAĂA ANTE LA NUEVA SITUACIĂN MUNDIAL.
Un marco global crecientemente inestable.
La profunda transformaciĂłn que se estĂĄ registrando en el seno de las nuevas generaciones no es independiente de las lĂneas de evoluciĂłn de la RCT y de su plasmaciĂłn en unas relaciones sociales y de poder que ha encumbrado a las multinacionales de las TIC; y se encuentra en estos momentos encuadrada en un marco de radical cambio geoestratĂŠgico y de fuerte inestabilidad econĂłmico-financiera y ambiental, que la defensa de la salud frente a la pandemia ha venido incrementando en los Ăşltimos tres aĂąos.
Las desigualdades, los problemas logĂsticos y de transporte, y la generaciĂłn de tensiones inflacionistas, que ya estaban presentes mundialmente en el campo de los combustibles fĂłsiles y de las materias primas a inicios del 2022, asĂ como el fuerte endeudamiento pĂşblico y de las empresas, asociado a la reacciĂłn contra las consecuencias de la Covid-19, y soportado gracias a la actuaciĂłn de los bancos centrales, constituyen un marco que requiere una nueva reacciĂłn colectiva que tanto la UE como el Gobierno de coaliciĂłn espaĂąol se han visto obligados a adoptar.
Ambos siguen las lĂneas de las medidas adoptadas en la UE (âNextGenerationEUâ y Pacto Verde Europeo) y en EspaĂąa (Plan de RecuperaciĂłn, TransformaciĂłn y Resiliencia EspaĂąol-PRTRE) que, hasta marzo de 2022, estaban produciendo una recuperaciĂłn muy significativa del empleo y de la actividad econĂłmica deteriorados por las medidas de lucha contra la Covid-19, aunque cabrĂa realizar objeciones sobre: a) sus reducidos resultados ambientales, b) la reducida correcciĂłn de las fuertes desigualdades preexistentes; y c) su opciĂłn por una transformaciĂłn digital donde se valora fundamentalmente el negocio y la competitividad para alojar en la UE parte de las dinĂĄmicas asociadas a las redes sociales y a las nuevas tecnologĂas seĂąaladas en este artĂculo, sin cuestionar las consecuencias del neoliberalismo y potenciaciĂłn del individualismo asociadas a las mismas, que son la base del negocio de las multinacionales, fundamentalmente estadounidenses, que copan los intereses de estos desarrollos.
En todo caso, con el inicio de la invasiĂłn rusa de Ucrania se marca un nuevo punto de inflexiĂłn en la historia de Europa y de EspaĂąa, con una crisis energĂŠtica sobreaĂąadida a la fuerte dependencia exterior de toda la UE ây de EspaĂąa- en sus suministros energĂŠticos y de materias primas y alimentarias bĂĄsicas, con un papel destacado de Rusia y Ucrania en su satisfacciĂłn, ahora cuestionada y encarecida.
Se sustituye esta dependencia por compras a EEUU y paĂses dudosamente democrĂĄticos, fortaleciendo la producciĂłn de combustibles fĂłsiles a precios mĂĄs elevados que hacen rentable la extensiĂłn del âfrackingâ en EEUU y CanadĂĄ, y cuestiona el cumplimiento de los compromisos de reducciĂłn de emisiones presentados en la COP26 de cambio climĂĄtico celebrada en Glasgow.
Como Ăşltimo elemento destacado del cambio generado, se vuelve a la polĂtica de bloques, tanto militares (potenciaciĂłn de la OTAN por la desconfianza en un posible expansionismo imperialista de Rusia) con incremento de los gastos militares correspondientes, como de bloques econĂłmicos y comerciales, siendo la UE, en esta dinĂĄmica la netamente mĂĄs desfavorecida y debilitada en el concierto global de bloques de poder. Los efectos socioeconĂłmicos, ambientales y territoriales de esta dinĂĄmica son difĂciles de precisar a largo plazo, pero en ningĂşn caso van a ser beneficiosos para la UE.
Los objetivos de las nuevas medidas desarrolladas.
En todo caso, la invasiĂłn de Ucrania ha obligado a que la UE ây EspaĂąa en particular- hayan generado un paquete de medidas de reacciĂłn para suavizar los efectos mĂĄs negativos de las consecuencias derivadas de la nueva dinĂĄmica global. Medidas que no deberĂan cuestionar la consecuciĂłn de los objetivos ambientales (porque en ellos radican la sostenibilidad del planeta y la salud de la poblaciĂłn) pero que, a su vez, deben contrarrestar un deterioro socioeconĂłmico, inevitable a corto plazo, que puede derivar en un descontento social que genere una mayor reacciĂłn de rechazo a los Gobiernos democrĂĄticos europeos, y radicalice aĂşn mĂĄs el voto y el sentimiento ciudadano hacia la extrema derecha.
El 2 de marzo de 2022, la ComisiĂłn Europea (CE) presentaba la ComunicaciĂłn âHacia una economĂa verde, digital y resiliente: nuestro modelo de crecimiento europeoâ [11], donde reiteraba la vigencia de los objetivos sobre un modelo de crecimiento europeo centrado en la transiciĂłn verde y digital, y en la resiliencia socioeconĂłmica.
En este documento, frente a las grandes incertidumbres y riesgos derivados de la invasiĂłn de Ucrania, se propone reforzar el programa de crecimiento sostenible a largo plazo reflejado en el Pacto Verde Europeo, proponiendo las inversiones y reformas necesarias para lograr los objetivos correspondientes, ahora dentro del contexto existente de creciente inestabilidad geopolĂtica y nuevos desafĂos globales, asociados tanto a la permanencia mundial de efectos de la Covid-19, como a las medidas derivadas de la invasiĂłn de Ucrania, la crisis climĂĄtica, las dificultades logĂsticas y de abastecimiento de ciertas materias, de las que la UE es dependiente del exterior, y al aumento de sus precios y, en particular, al aumento de los precios de la energĂa.
La CE tratarĂa de promover el liderazgo global europeo en el marco de una autonomĂa estratĂŠgica, (que en el campo energĂŠtico vendrĂa definido por REPowerEU, al que nos referiremos en un prĂłximo artĂculo), que garantice la equidad del modelo econĂłmico de crecimiento y proteja a los mĂĄs afectados por la transiciĂłn, incluidos aquellos que carecen de los medios o las habilidades para beneficiarse de ella, de manera que todo el mundo pueda aprovechar las oportunidades que ofrece la doble transiciĂłn, ecolĂłgica y digital, buscada.
En este marco, se considera fundamental potenciar el Mercado Ănico Europeo como principal fuente de resiliencia de la UniĂłn, como marco Ăłptimo que permite avanzar en el logro de los objetivos propuestos y afrontar posibles nuevas perturbaciones. Y seĂąalan la importancia de conjugar inversiĂłn y reformas alineadas con los objetivos establecidos que, en todo caso, deben ser fuertemente coordinadas en el seno de la UE para reforzarse mutuamente, y para evitar divergencias entre los Estados miembros.
En ese sentido, hay que tener en cuenta las peculiaridades de la situaciĂłn de EspaĂąa, donde la elevada inflaciĂłn registrada en marzo de 2022 (9,8%), derivada de la problemĂĄtica de fijaciĂłn de los precios energĂŠticos (elevaciĂłn del 43,7%) -y, muy particularmente del de la electricidad (elevaciĂłn interanual del 530%) y del gas (elevaciĂłn interanual del 640%)-, lleva a superar al IPC de la Eurozona en mĂĄs de un 30%, y en cerca de un 37% a su IPC energĂŠtico, con las correspondientes incidencias negativas sobre la producciĂłn, el bienestar y las desigualdades sociales.
La mayor intensidad energĂŠtica de la producciĂłn espaĂąola (relaciĂłn de consumo energĂŠtico por euro de producciĂłn) que supera en un 36% a la media de la Eurozona, muestra riesgos evidentes para una recuperaciĂłn econĂłmica demasiado condicionada tambiĂŠn por los altos niveles de deuda pĂşblica y de las empresas, que no presentaba graves consecuencias en una situaciĂłn de tipos de interĂŠs muy reducidos y actuaciĂłn masiva de compra de deuda por los bancos centrales, pero con sombras de graves riesgos ante las potenciales reacciones de esos bancos centrales ante el incremento de la inflaciĂłn, y ante el ya registrado encarecimiento del bono pĂşblico a 10 aĂąos.
Ya hemos seĂąalado en estas pĂĄginas cĂłmo los Presupuestos Generales del Estado de 2022[12], se encaminaban, fundamentalmente, a objetivos de carĂĄcter social, con del orden del 60% del mismo dedicado a la igualdad y a garantizar derechos y una mayor integraciĂłn social (revalorizaciĂłn de las pensiones, fortalecimiento de la economĂa de los cuidados, protecciĂłn de los colectivos mĂĄs vulnerables de la sociedad, mejora de los servicios pĂşblicos esenciales, financiaciĂłn del ingreso mĂnimo vital, o a actuaciones dirigidas a proteger a los trabajadores ante riesgos de exclusiĂłn del mercado laboral). Sin embargo, la clara preparaciĂłn de la invasiĂłn de Ucrania, por Rusia, desde el Ăşltimo trimestre de 2021, propiciando el incremento de precios en el mercado del gas, junto a las medidas adoptadas por la OTAN y la propia UE, de reacciĂłn a la invasiĂłn militar, estĂĄn generando consecuencias en el campo energĂŠtico, de abastecimiento de materias primas y de logĂstica global, con fuerte incidencia negativa para la estabilidad socioeconĂłmica de EspaĂąa.
Como respuesta, se ha aprobado el Plan nacional de respuesta a las consecuencias econĂłmicas y sociales de la guerra en Ucrania, el 29 de marzo de 2022[13], que trata de contrarrestar las consecuencias inflacionistas y logĂsticas mĂĄs negativas, asĂ como la respuesta social generada en el campo del transporte, agrĂcola u otros sectores fuertemente afectados por el alza de los precios energĂŠticos, asignando 16.000 millones de euros de recursos pĂşblicos, tanto a ayudas directas y rebajas de impuestos a los sectores mĂĄs afectados (6.000 millones), como a travĂŠs de una nueva lĂnea de avales (medida que ya ha demostrado su eficacia en la reacciĂłn a los efectos de la Covid-19) gestionados a travĂŠs del ICO (10.000 millones de euros).
Los ocho objetivos fundamentales definidos para el Plan serĂan: 1) bajar el precio del gas, la electricidad y los carburantes ayudando en particular a los colectivos mĂĄs vulnerables; 2) apoyar a los sectores y a las empresas mĂĄs afectados y particularmente a pymes y a autĂłnomos; 3) reforzar la estabilidad de precios; 4) garantizar los suministros; 5) proteger la estabilidad financiera; 6) acelerar el despliegue del Plan de RecuperaciĂłn, TransformaciĂłn y Resiliencia EspaĂąol (PRTRE); 7) impulsar la eficiencia energĂŠtica; y 8) reforzar la ciberseguridad.
Como es obvio, nuevamente la energĂa, tanto en las medidas propuestas por la CE como en el Plan adoptado para EspaĂąa, cobra un papel fundamental en la intervenciĂłn pĂşblica. Pero nuevamente lo coyuntural vuelve a sobreponerse a los cambios estructurales y a relativizar la prioridad de objetivos con riesgos muy graves a medio/largo plazo.
Con el Plan se trata tambiĂŠn de contrarrestar un riesgo de derechizaciĂłn que, como venimos seĂąalando, exige medidas inteligentes, prĂĄcticas y de apoyo, no solo a la poblaciĂłn que mĂĄs lo necesita, sino tambiĂŠn a una clase media cuyo deterioro de las condiciones de vida va deslizĂĄndola, poco a poco, hacia el radicalismo de extrema derecha o hacia una abstenciĂłn que beneficia a ĂŠsta.
Valorar las medidas adoptadas por la UE y el Gobierno de coaliciĂłn y sus consecuencias sobre las PolĂticas de la Tierra serĂĄ objetivo del prĂłximo artĂculo en conmemoraciĂłn de que el 22 de abril se declarĂł DĂa de la Tierra por parte de Naciones Unidas.
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[1] La Real Academia EspaĂąola define las Redes Sociales como âPlataforma digital de comunicaciĂłn global que pone en contacto a gran nĂşmero de usuariosâ. En distintas fuentes se considera que son elementos fundamentales de una Red Social la interacciĂłn (red de contactos) por intereses, actividades o relaciones comunes; la definiciĂłn de cada persona o entidad conectada a travĂŠs de una identificaciĂłn o perfil propio; la capacidad de interacciĂłn funcional diversa: activa (crear, compartir, opinar,..) o pasiva (informarse, ver, escuchar,âŚ).
[2] Muchas de las observaciones sobre el comportamiento de las distintas generaciones se basan en los resultados del Estudio Anual De Redes Sociales 2021, realizado por IAB Spain (5 de mayo de 2021), con resultados extraĂdos de una encuesta a 1101 personas de 16 a 70 aĂąos (de los cuales 278 eran profesionales del sector digital) . https://iabspain.es/iab-spain-presenta-el-estudio-de-rrss-2021/
[3] Las redes son usadas diariamente una media de 1h 21m. Whatsapp (97% de usuarios de redes) e Instagram (83%) serĂan las dos Redes Sociales con mayor frecuencia de uso diario en 2021, seguidas de Facebook (72%) y Youtube (67%), que tambiĂŠn superan el 66% de usuarios diarios, aunque estas dos Ăşltimas con pĂŠrdida de frecuencia respecto al aĂąo 2020. El Smartphone (92%) es el principal dispositivo usado para conectarse a redes sociales, seguido del PC (93%), si bien el que mĂĄs crece en 2021 es la Smart TV (68%).
[4] Es importante destacar que los Influencers son seguidos por un 48% de los usuarios de redes sociales, fundamentalmente a travĂŠs de Instagram, muy lejos del 31% que corresponden a los Medios de comunicaciĂłn o del 18% que siguen a polĂticos o partidos polĂticos. Los cĂrculos cercanos de relaciĂłn (amigos, familiares y conocidos) son seguidos por el 92% de usuarios de redes y las cuentas de Marcas por el 48%, con una tendencia fuertemente decreciente (2018: 81% declaraba seguir marcas, 2019: 72%, 2020: 52%).,
[5] Save the Children (2022). âAdiĂłs a la dieta mediterrĂĄneaâ. https://www.savethechildren.es/sites/default/files/2022-04/Informe_STC_Adios_a_la_dieta_mediterranea.pdf
[6] El estudio seĂąala que, prĂĄcticamente, la mitad de los usuarios de redes sociales se han planteado dejar de utilizar una red por miedo a que se filtre informaciĂłn personal (dato muy parecido al de 2050: 53%), pero sĂłlo un 11% ha dejado de utilizarla finalmente.
[7] El desarrollo de un consumo inducido, expansivo, personalizado y dirigido a travĂŠs de las redes sociales ha experimentado un crecimiento espectacular, posibilitado por el progreso de la informĂĄtica, los Big Data, la Inteligencia Artificial y el Machine Learning.
[8] https://www.economist.com/business/2022/04/09/from-apple-to-google-big-tech-is-building-vr-and-ar-headsets?utm_content=ed-picks-article-link-5&etear=nl_weekly_5&utm_campaign=r.the-economist-this-week&utm_medium=email.internal-newsletter.np&utm_source=salesforce-marketing-cloud&utm_term=4/8/2022&utm_id=1126984
[9] Meta, la empresa matriz de Facebook, ha vendido aproximadamente 10 millones de dispositivos Quest 2 en los Ăşltimos 18 meses. Pero incluso con la promociĂłn incesante de Meta de conciertos virtuales, reuniones de oficina, o usos comerciales, pocas personas usan la realidad virtual para otra cosa que no sea jugar: el 90% de los 2 mil millones de dĂłlares gastados en contenido de realidad virtual el aĂąo pasado se destinaron a juegos, segĂşn se seĂąala en el citado artĂculo de The Economist, citando la fuente de Omdia.
[10] SegĂşn recoge McKensey (2022), en EEUU, la cantidad de trabajadores que renunciaron a sus trabajos superĂł los cuatro millones en cada mes, desde julio hasta octubre de 2021. Muchos jĂłvenes chinos se estĂĄn uniendo al movimiento de “acostarse” al optar por no trabajar largas horas y hacer lo mĂnimo para salir adelante, y luchando solo por lo que es absolutamente esencial para la supervivencia.
[11] ComunicaciĂłn sobre el modelo de crecimiento europeo hacia una economĂa verde, digital y resiliente. COM(2022) 83 final. Brussels, 2.3.2022. https://ec.europa.eu/info/sites/default/files/economy-finance/com_2022_83_1_en_act_part1_v5_0.pdf
[12] Ministerio de Hacienda y FunciĂłn PĂşblica (2021), Informe de Alineamiento con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. https://www.sepg.pap.hacienda.gob.es/sitios/sepg/es-ES/Presupuestos/InformesImpacto/IA2022/Paginas/IAPGE2022ODS.aspx
[13] https://www.lamoncloa.gob.es/consejodeministros/referencias/Paginas/2022/refc20220329_corregidav02.aspx#energia

