LA VIDA NOS INVITA A UNA TAZA DE ACHICORIA
Si hay algo que ya debemos agradecer a Trump es haber sacudido, de momento, la caspa sobre los hombros del paupérrimo debate nacional: Las acaloradas y sesudas reflexiones sobre normas de Comités Federales, “primarias para ti que para mí no tengo”; congresos en la lontananza existencialista; heredades de plusvalías inmobiliarias emergentes y la avocación a un gobierno de contrición al que el caprichoso destino nos ha llevado, son temas ya menores con la transmutación del “Cavalierismo” italiano a la Gran Manzana, como ya hiciera Vito Andolini hace más de un siglo.
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