Los partidos conservadores siguen prometiendo reducción de impuestos. Este es un reclamo electoral de primer orden. Y lo saben. A pesar de que, en la práctica, cuando esos mismos partidos conservadores han llegado al poder, acaban por subir la tributación, con argumentos muchas veces peregrinos (herencias recibidas, facturas en los cajones, etc.: todo de manual). Esto se ve tanto en escenarios internacionales como en los más próximos. Lo hicieron Ronald Reagan en Estados Unidos, Margaret Thatcher en Reino Unido, Ángela Merkel en Alemania y Mariano Rajoy en España. En todos estos ejemplos, el conservadurismo político y económico promulgó, antes de los comicios, generosas bajadas fiscales que, sin embargo, no iban a generar ni déficit, ni deuda, ni menoscabos en la economía pública. Los resultados empíricos son bien distintos. En todos los ejemplos que se han indicado, los ingresos cayeron en picado y los gastos se redujeron en capítulos como la sanidad y la educación. Mal negocio.
Ahora bien, los impuestos sobre los ricos han disminuido sustancialmente en la OCDE en las últimas décadas. Las investigaciones que se han ido desarrollando delatan un hecho clave: los estudios a nivel macro sobre las consecuencias económicas de reducir las tasas marginales más altas de impuestos sobre la renta en Australia, Nueva Zelanda y Noruega, determinan el escaso impacto de esa laxitud fiscal sobre la génesis de un crecimiento económico robusto. Y en un estudio muy reciente de David Hope y Julian Limberg, de la London School of Economics https://researchonline.lse.ac.uk/id/eprint/107919/1/Hope_economic_consequences_of_major_tax_cuts_published.pdf), se analiza todas las reducciones importantes en los impuestos sobre los ricos en 18 países de la OCDE desde 1965 hasta 2015. Los resultados esenciales son palmarios. Uno: los grandes recortes de impuestos para los ricos aumentan la desigualdad de ingresos; dos: el crecimiento económico, medido por el PIB real per cápita y la tasa de desempleo, no se ve significativamente afectado por importantes recortes de impuestos para los ricos.
La gran cantidad de datos y estudios disponibles indican que los países con fiscalidad digamos que “normal” –en función de los diferentes tramos de renta, lo cual infiere un aumento en la capacidad recaudatoria de la hacienda pública– desarrollan estados del bienestar más vigorosos. Y ello impacta sobre un incremento de la renta per cápita. En paralelo, la evasión fiscal que promueven otros países (y empresas; sobre esto, véase otro estudio muy reciente de: Thomas Torslov-Ludvig Wier-Gabriel Zucman: “The Missing Profuts of Nations”, The Review of Economic Studies, https://doi.org/10.1093/restud/rdac049, julio de 2022), acaba por consolidar problemas a los países con fiscalidades “normales”. De hecho, el 36% de las ganancias multinacionales se trasladan a paraísos fiscales a nivel mundial. Si las ganancias transferidas se reasignaran a sus países de origen, los beneficios internos aumentarían alrededor de un 20% en los países de la Unión Europea con impuestos altos.
