La historia de la derecha espaĂąola es una historia de corrupciĂłn sistĂŠmica y de constante abuso de poder. Lo era antes de la recuperaciĂłn de la democracia y, por desgracia, lo ha seguido siendo durante los Ăşltimos cuarenta aĂąos.

La Ăşltima declaraciĂłn de Luis BĂĄrcenas, quien fuera su gerente y tesorero durante dĂŠcadas, solo aĂąade un testimonio directo mĂĄs a la larga ristra de denuncias, investigaciones policiales y sentencias judiciales que reflejan aquella realidad lamentable.

La actual direcciĂłn del PP, encabezada por Pablo Casado y Teodoro GarcĂ­a Egea, pudieron elegir entre una estrategia de depuraciĂłn y renovaciĂłn o la tradicional maniobra de negar y distraer. En definitiva, Casado ha podido elegir entre limpiar y tapar, pero ha elegido tapar.

Porque asegurar que el caso Bárcenas es un caso “del pasado” responde a un intento lastimoso de escamotear la verdad y la responsabilidad debidas. Este PP es aquel PP, el PP de siempre.

Casado estaba en la direcciĂłn del PP seĂąalada por BĂĄrcenas como corrupta. Y Casado ganĂł su congreso gracias al apoyo de Cospedal, directamente implicada en los casos judicializados. Y Casado mantiene en sus escaĂąos a Arenas y GarcĂ­a Escudero, citados expresamente por BĂĄrcenas como receptores de sobresueldos ilegales.

Inventar supuestas tramas ocultas, urdidas en alianzas inverosĂ­miles entre la fiscalĂ­a y BĂĄrcenas, con el propĂłsito increĂ­ble de hundir al PP ya hundido en las elecciones catalanas, tan solo entierra mĂĄs la credibilidad de Casado y su equipo.

Se trata de la misma teoría de la conspiración que llevó a Rajoy a asegurar que el caso Gürtel no era un “caso del PP” sino “un caso contra el PP”. Ese caso que condenó a su partido por corrupción en sentencia judicial y que le sacó de la Moncloa, mediante la primera moción de censura exitosa en la historia de nuestra democracia.

Las confesiones de BĂĄrcenas son terribles y, quizĂĄs, lo mĂĄs terrible es que prĂĄcticamente nadie ha dudado de su credibilidad. Los actuales dirigentes del PP, incluso, alegan en su defensa la distancia temporal, pero no niegan la veracidad de lo confesado por su ex tesorero.

En su breve declaraciĂłn, BĂĄrcenas confiesa que el PP se ha financiado de forma ilegal y opaca prĂĄcticamente desde su fundaciĂłn inicial con Fraga Iribarne. Sostiene que esa conducta corrupta se mantuvo con los presidentes Aznar y Rajoy. Asegura que los dirigentes populares recibĂ­an regularmente sobres con dinero sucio, procedente de mordidas.

El tesorero del PP durante tanto tiempo relaciona las “donaciones” de empresarios con adjudicaciones de contratos públicos, es decir, con cohechos recogidos como delitos graves en el código penal. Confirma que las obras realizadas en su sede nacional de la madrileña calle Génova se pagaron ilegalmente, en b.

La declaraciĂłn de BĂĄrcenas implica el latrocinio sistemĂĄtico, el saqueo de las arcas pĂşblicas, el fraude fiscal permanente, el dopaje electoral descarado…

Y a todas estas conductas lamentables deben aĂąadirse las maniobras arteras en bĂşsqueda de la impunidad. Cometen delitos y siguen delinquiendo para tapar sus delitos.

Porque tal es la justificaciĂłn Ăşltima de la llamada “operaciĂłn Kitchen”: la utilizaciĂłn delictiva de medios policiales para encubrir los delitos de los propios dirigentes del PP, incluido el uso de fondos reservados, el soborno, seguimientos ilegales, escuchas sin autorizaciĂłn judicial, el robo y destrucciĂłn de pruebas…

Y hemos de concluir que esa es también la justificación para aquello que confesaba el ex director de la policía Ignacio Cosidó en los chats internos del PP: “controlando la Sala Segunda (del Tribunal Supremo) desde detrás”. Amén de las “inversiones” estratégicas en el accionariado de determinados medios de comunicación, especializados en distraer a la opinión pública con la conspiranoia en torno al terrible atentado del 11M.

No es la derecha del pasado. Es la derecha de siempre, con sus seĂąas de identidad de siempre: corrupciĂłn sistĂŠmica y abuso de poder.

Casado estaba llamado a elegir: limpiar o tapar. Y parece que ha elegido lo segundo.