Es muy importante que los alcaldes catalanes defensores de la democracia y el Estado de Derecho reciban la solidaridad y el respaldo explĂcito de todos los demĂłcratas, en Cataluña y en el resto de España.Â
Tal y como han denunciado los alcaldes socialistas en el Manifiesto Ante el “referĂ©ndum” ilegal del 1 de octubre, los munĂcipes catalanes que no comulgan con la estrategia secesionista están sufriendo una campaña intolerable de insultos y amenazas.Â
Las contradicciones en el discurso y en la acciĂłn de los secesionistas está llegando al Ă©xtasis durante estos dĂas. Por una parte esgrimen la democracia para rechazar la acciĂłn lĂłgica de la fiscalĂa cuando llama a comparecer a los responsables que incumplen las leyes democráticas. Y por otra parte acosan con actitudes antidemocráticas a los alcaldes que sĂ cumplen con el principio democrático del imperio de la ley.Â
La presiĂłn sobre los alcaldes llega como consecuencia de la actitud irresponsable y cobarde del gobierno autonĂłmico catalán, que busca repartir responsabilidades y culpas entre quienes debieran quedar al margen de su desafĂo a la legalidad. Tal y como le espetĂł Nuria MarĂn, alcaldesa socialista de Hospitalet, al propio Presidente de la Generalidad, su obligaciĂłn es la de “dejar tranquilos a los alcaldes”.Â
Ciertamente, el problema abierto en Cataluña no se resuelve tan solo con la garantĂa en el cumplimiento de la ley. El reto es amplio, complejo y de naturaleza más polĂtica que jurĂdica. Pero tambiĂ©n es cierto que el respeto a la legalidad, y la igualdad de todos ante la ley, constituye un requisito democrático previo a cualquier debate. Sin respeto a la ley no hay debate polĂtico viable, ni tan siquiera hay convivencia democrática posible.Â
La posiciĂłn de los alcaldes socialistas de Cataluña y del conjunto de los socialistas de España consiste en exigir primero el respeto a la legalidad, y en abrir despuĂ©s un debate profundo y valiente para revisar la estructura territorial del Estado y el encaje de Cataluña en tal estructura. Â
La mayorĂa de los grupos parlamentarios ya se han mostrado dispuestos a emprender una comisiĂłn de estudio que afronte tal debate y que ponga las bases para una reforma a fondo del TĂtulo VIII de nuestra ConstituciĂłn. En el seno de esta comisiĂłn cabe plantear una reforma federal que reconozca las singularidades territoriales de Cataluña y de otras comunidades, que profundice y perfeccione su autogobierno, y que asegure la igualdad de derechos de todos los españoles.Â
Desde el respeto democrático a la ley caben todos los debates y caben todas las posiciones. Frente al desafĂo antidemocrático, el incumplimiento de la legalidad y el acoso a los responsables pĂşblicos que no se pliegan a la amenaza secesionista, solo cabe hacer uso cabal de las herramientas del Estado para defender la ConstituciĂłn y nuestros derechos.
