“La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de:

  • Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo.
  • Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular.
  • Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones.
  • Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida.
  • Establecer una sociedad democrática avanzada, y
  • Colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra.

En consecuencia, las Cortes aprueban y el pueblo español ratifica la siguiente Constitución”

Con estas palabras, redactadas por Enrique Tierno Galván, comienza la Constitución española de 1978, que se ha convertido en la más longeva de la historia de España, al superar a la de 1876, que hasta ahora ostentaba este récord de duración.

Cuánto dura una Constitución, y más en la historia de España, es además de algo temporal, un indicador de estabilidad institucional, de consensos y sobre todo de legitimidad. La Constitución de 1876, base del régimen de la Restauración, se sostuvo, en buena medida, sobre una estabilidad con mucho control para evitar la ruptura del sistema, pero olvidando muchas cuestiones claves en el día a día de los españoles. La Constitución de 1978, nació con la pretensión de asegurar, dentro de unas reglas democráticas, el pluralismo, la ampliación de derechos y el bienestar de todos los españoles dentro de un marco de convivencia.

Dos ópticas constitucionales diferentes, donde, afortunadamente, hoy podemos decir que la Constitución de 1978 ha situado a España ante sus mayores cotas de libertad y prosperidad.

Dos ejemplos. El primero es que España es una de las democracias plenas del mundo como destaca el informe que anualmente realiza The Economist Intelligence Unit. El segundo, es el avance económico que España ha tenido en democracia. En 1975, año de la muerte del dictador Franco, el PIB per cápita nominal en España era de 3.208 dólares, según el Banco Mundial. A finales de 2025, estaba situado en torno a 38.610 dólares, según el FMI.

Que la Constitución de 1978 sea ya la de mayor duración tiene que hacernos reflexionar como sociedad sobre el camino que todavía queda por recorrer para lograr “garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo”, y sobre las acciones que hay que llevar a cabo para mejorar la libertad, la equidad y la convivencia en España.

Los españoles queremos convivencia y no queremos crispación. Por eso es buen momento para conocer, con los datos del barómetro del mes de febrero del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), como ven los ciudadanos algunas cuestiones relacionadas con la Constitución de 1978:

  • El 50,3 por ciento de los españoles desconocía que la Constitución de 1978 en este mes de febrero se iba a convertir en la Constitución con más tiempo de vigencia en la Historia de España. Mientras un 49,2 por ciento afirma que sí. La verdad es que me sorprende que tanta gente lo supiera, pero, aun así, el hecho cierto es que es necesario dar a conocer y explicar más la Constitución en los ámbitos educativos y mediáticos.
  • Legitimidad retrospectiva. Los españoles hacen un balance positivo sobre la Constitución. Tres de cada cuatro personas, un 75,3 por ciento de la población, están muy de acuerdo/de acuerdo en que la Constitución ha contribuido a la prosperidad económica y a las mejoras de los empleos en España. El apoyo es todavía mayor, un 82,3 por ciento, al afirmar que ha contribuido al desarrollo de los derechos sociales. Y llega al 71,6 por ciento los que creen que ha ayudado a que España tenga un papel más destacado en Europa y el mundo.
  • Lo más importante o significativo de la Constitución para los españoles tiene que ver con la convivencia. Para un 31,8 por ciento, “que garantiza la libertad”; seguida de “que permite resolver conflictos por medios pacíficos” (21,2 por ciento) y “que se aprobó por acuerdo de casi todos/as” (15,6 por ciento). Algo a considerar en un momento de tanta polarización.
  • Débiles expectativas en un doble sentido. Por una parte, cuando se pregunta: “y en relación con lo que Ud. pensaba sobre la Constitución hace diez años, ¿su opinión sobre ella en general ha mejorado o ha empeorado?, el balance es claramente negativo. Un 43,4 por ciento afirma que su opinión sobre la Constitución ha empeorado, frente a 20,3 por ciento que dice que ha mejorado. Por otra, cuando se pregunta por la capacidad de la Constitución para ayudar a resolver los problemas actuales, predomina la desconfianza, ya que un 58,1 por ciento señala tener poca o ninguna confianza, frente a un 37,3 por ciento que manifiesta mucha o bastante. Esta situación se debe tener en consideración, porque visualiza una brecha entre el reconocimiento de lo que ha supuesto y las dudas sobre la capacidad para resolver los problemas actuales.
  • La mayoría demanda una actualización de calado, en este momento, en la Constitución. Así, un 84,3 por ciento considera que la Constitución necesita reformas, frente a un 12,5 por ciento que señala que no. Y entre los que creen que necesita reformas un 66,5 por ciento cree que reformas importantes frente al 32,1 por ciento que se inclina por cambios menores.
  • En cuanto al tipo de cambios que creen las personas que manifiestan que hay que hacer reformas, se priorizan la ampliación de derechos y mejoras en la calidad democrática. Así, en primer lugar, se señala la reforma en derechos sociales, económicos y laborales (36,7%), y a bastante distancia dos ejes estructurales del Estado, el modelo de Estado (Monarquía vs República, 16,6%) y las cuestiones territoriales (16,3%). Después hay un bloque centrado en transparencia y control (13,3%), justicia (12,5%) y reformas del sistema electoral y la participación (11,5%).
  • En cuanto a la cuestión del modelo de Estado, si Monarquía vs República hay que destacar que solo un 13,8% del total de encuestados señalan esta cuestión, mientras el 86,2% no lo menciona.

En definitiva, la Constitución de 1978 ha sido un éxito para España. Pero para que lo continúe siendo en el futuro hay que ser capaces, como sociedad, de actualizar este contrato social que nos dimos los españoles para que dé respuestas a los nuevos desafíos a los que nos enfrentamos.

Esto significa, respeto, convivencia, dialogo y acuerdo. Esto significa, desterrar la crispación y la polarización y castigar electoralmente a aquellos de nuestros representantes que la fomenten.

España tiene muchas oportunidades, aprovechémoslas como sociedad para que disfrutar de más libertad, equidad y justicia.