DIVERTIMENTO

Anoche tuve un sueño intelectual con la señora doña María Moliner. Nada extraño, si tomamos en consideración que hasta el del medio de los Chichos se aparece en sueños. “Doña María, usted por aquí”. Importante marcar las distancias, dado que se había metido de extranjis en mi cama, por lo demás lugar habitual para los encuentros oníricos. “Profesor Alaminos”, me dijo, “mi alma eterna descansa en paz, pero mi alma universal se encuentra penando”. “Mucho lo lamenté”, contesté por decir algo cortés. “Usted debe poner remedio a mi malestar, producto en gran parte del tanto trabajo por hacer… Y es que en España se impone la necesidad de un diccionario de uso del español jurídico. Me he tomado la libertad de efectuar algunas anotaciones de las que puede disponer según su recto proceder. No hay de qué. Seguiré con atención sus progresos desde allá”. No he avanzado mucho más, debo decir, pero en evitación de que el olvido que todo lo olvida me haga olvidar, me permito transcribir sus anotaciones.

Acusación Popular. En España, en los últimos años, denuncias collage elaboradas con recortes de prensa. En el ámbito judicial, la prensa se refiere a la acción de prensado: bulos y difamaciones difundidas para aplastar a formaciones políticas progresistas hacia el futuro en beneficio de formaciones políticas que progresan hacia el pasado.

Admisión a trámite. Sistema regulatorio inspirado en bares y servicios. Se admite según consumición mínima de prestigio zurdo. Generalmente en el proceso se prohíbe escupir al suelo o fumar, pero se permite el cante a fondo.

Apertura de diligencias. Inicio de un proceso más o menos diligente, que en algunos casos da para varios informes y en otros están trabajando en ello.

Archivo de la causa. Habitualmente efecto de encontrarse implicadas personas de bien y decentes y que hacen cosas, si no conforme a derecho, sí conforme a derechas.

Atestado. Primera acepción: informe con muchos pies y poca testa que corre veloz a las portadas y tertulias. Segunda acepción: sala a la que llegan denuncias contra ciudadanos particulares. Tercera acepción: informe policial poco o nada testado empíricamente, siendo en esencia conjeturas deducidas de inferencias que evidencian lo que desde el principio se testaba con poca testa y muchos pies.

Balacera. Coloquial. Cuando el río mediático suena, “UCOS” lleva.

Entorno. Concepto jurídico indeterminado establecido por el Tribunal Supremo. Hasta el momento, reputados juristas desconocen con exactitud la amplitud, detalle o naturaleza de un “entorno” (FGE). Una consulta rápida en internet puede contribuir a clarificar el concepto y su aplicación judicial; términos afines son en turismo un “entorno privilegiado” y, en el ámbito judicial, se refiere al entorno del denunciante; con carácter más específico, el “entorno natural” es el conjunto de componentes vivos (bióticos) y no vivos (abióticos) que existen de forma natural en la Tierra. De ser responsable usted o alguien de su entorno natural, no ha lugar de tanto lugar. No confundir con el término “contornos” (alrededores, afueras, aledaños, periferia, extrarradio, inmediaciones, cercanía, proximidades), más utilizado coloquialmente para expresar popularidad: ejemplo de uso Martes y Trece, “conocida en España y sus contornos”. Es un uso inapropiado afirmar “él o alguien de su contorno”. Según precedentes, la culpabilidad atribuible al entorno no lo es al contorno.

Falso testimonio. De caso en caso va, de medio en medio está y en todos se queda. En informes policiales, informantes que de forma altruista, para reducir su condena, colaboran con la justicia ajusticiando sin pruebas a siniestro y siniestro. Ver casos recientes con suegra. (Nota: no he encontrado referencia en Consuegra).

Filtración. En su aplicación operativa en ámbito judicial, práctica habitual que a nadie sorprende excepto cuando afecta a un “ciudadano particular” en particular.

In dubio a por el reo. Él, ella o alguno de su entorno. Origen etimológico en “in dubio pro reo” ha sido adoptado como uso ornitológico por pájaros de cuenta.

Inadmisión. Se reserva el derecho de admisión si va a montar jaleo y molestar así por así, sin más ni más, a quien más es lo de menos.

Medidas cautelares. 90-58-90 cm. Equivale actualmente a una talla 36-38, prisión preventiva o evitar carbohidratos en las cenas, que también adelgaza.

Parte separada. Primera acepción: práctica operativa del “divide y condenarás”. No confundir con el reparto de causas con diferentes efectos en el “parte” diario. Una causa puede parir varias partes según atestiguan los hechos y deshechos.

Presunción de inocencia. En España, entelequia escrita en códigos y preceptos, de nula aplicación en los medios y sus contornos. Ejemplos: “Zapatero lidera grupo criminal”. (Nota: las “joyas de Zapatero” no se refieren a lo que está pensando).

Prohibición de investigación prospectiva. No aplicable a hechos del pasado al ser prospectiva retrospectiva. Pesca con red de arrastre mediante la técnica de peinado.

Se infiere o deduce. En la lógica UCO, GPS que te lleva donde quieres. En cine le denominan montaje de producción. Uso coloquial.

Secreto del sumario. Obligación de no filtrar resúmenes o sumarios. Si lo hace, hágalo bien, filtrando lo que hay e incluso lo que no.

Hasta aquí las notas fragmentarias de doña María, que parece reparte unas excelentes galletas.

Nota a los lectores:
Me preguntan por los superpoderes de Mazo Mallete. Los tiene, y muy potentes, al grito de guerra “por el poder de mis puñetas”. Entre los poderes defensivos se encuentran “por el poder de inadmisión” o “por el poder de archivo”; los ofensivos no son menores: “por el poder de admisión a trámite”, unidos al poder de “apertura de diligencias previas”, sumado al poder de “medidas cautelares”, “imputación”, “requerimiento”, “registro” o “detención”. Comparte además con Doctor Strange la capacidad de alterar el tiempo: lo acelera o lo ralentiza a voluntad, haciendo que lo de hoy sean cosas del pasado.

Lixiviados de la democracia orgánica

El 23 de febrero de 1981 en España la Guardia Civil entró en el Congreso y disparó varios tiros al techo. El 4 de junio de 2026 el portavoz del PP en la Asamblea de Madrid se preguntaba cuándo entrará la Guardia Civil en la Moncloa para ponerle una cuerda al cuello a Pedro Sánchez. Por contexto, daba la impresión de que sugería apretarle una cuerda. En algunos países, pedir que un instituto armado de naturaleza militar entre en la presidencia del Gobierno y apriete una cuerda al cuello del presidente se podría interpretar como llamada a un golpe de Estado. Le faltó anunciar la autoridad competente, que suponemos grandes demócratas como Ayuso o Núñez Feijóo. En el PP y Vox emana un discurso que, en modo y manera, es consecuencia directa de la podredumbre autoritaria de todos los poderes orgánicos que en su momento hubiera en España.

Un lixiviado es el líquido oscuro, denso y de olor desagradable que se produce cuando el agua (como la lluvia) se filtra a través de residuos orgánicos o basura en descomposición. Tal cual sucede cuando los resultados electorales se filtran a través de residuos orgánicos de los poderes en descomposición. Solo atendiendo al origen (la corrupción y podredumbre de lo orgánico de la dictadura franquista) se comprende y explica que el discurso de la derecha extrema española sea un lixiviado ideológico.

Interpretaba en su momento que la desesperación urgente del PP se debía al “lucro cesante”: todo lo que dejaban de ganar por no estar en el gobierno. No es bastante. El apoyo incondicional al Gobierno de Israel, el ir y venir a la Embajada de Estados Unidos de América, las acciones para destruir la imagen de España en Europa y enfrentarse con todo lo que beneficia a los españoles… Aquí hay algo más.

En España, la opinión pública recogida en las encuestas reitera y destaca desde hace décadas la desconfianza hacia los tribunales de justicia. Es difícil imaginar cómo la imagen institucional de un poder del Estado se encuentre tan deteriorada socialmente. La respuesta es la “bunkerización” corporativa. No solo profesional, sino también ideológica. En una concepción jerárquica del poder, se impone sobre el Parlamento (concentraciones contra proyectos de ley y dudas interpretativas en su aplicación) y rodea de casos judiciales al Ejecutivo.

En el PP y Vox celebran que las cañas judiciales se vuelvan lanzas contra el adversario. Olvidan la lección aprendida de la caída del Imperio Romano. Llegó el momento en que las legiones asumieron su poder y dejaron de nombrar emperadores para comenzar a nombrarse a sí mismas. Si los tribunales de justicia contribuyeran decisivamente a tumbar un gobierno, no hace falta leer entre líneas. Ya está escrito en ellas.

García Page es un marrullero que sobrevive electoralmente como cuña de la misma madera (siglas) del PSOE. Obtiene mayorías absolutas gracias a sus críticas al presidente Pedro Sánchez, siendo una auténtica carcoma mediática del socialismo. De bajar el pistón pondría en riesgo su mayoría en una sociedad conservadora como es Castilla-La Mancha. En el día de la ídem, vino a decir que los jueces que juraron las Leyes Fundamentales del Movimiento son cosas del pasado. Que la mayoría hicieron carrera judicial ya en democracia, con lo que se rompió la transmisión ideológica. Precisamente por ello, la mayoría de las asociaciones son conservadoras. No me jodas con la tomadura de pelo, Manolo.

El axioma historiográfico lo establece claro: no debe interpretarse el pasado a la luz de lo que se conoce posteriormente, ya en el futuro. Debe interpretarse en función de lo que sucedía en aquel entonces. Me permito una discrepancia. En mi opinión, lo que sabemos ahora de Felipe González explica mucho lo que sucedió en la Transición. La imagen de González entonces era una. La realidad que ha desvelado el futuro es otra muy diferente. Y este Felipe González, mezquino, egocéntrico, debido a sí mismo (tanto como pagado de sí mismo está Aznar), permite comprender lo que fue y lo que no en la década de los 80. Lo que para los demócratas se publicitó como “reconciliación” era claramente para los poderes fácticos de la dictadura una segunda rendición firmada con la Ley de Amnistía de 1977. La democracia comenzaba cojeando orgánicamente y aquí estamos ahora: todo lo orgánico se pudre y licúa impregnando las formas, los modos y las maneras.