Hasta finales de agosto, en España se habían producido 230 incendios que han quemado más de 390.000 hectáreas, según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS). Esto significa la peor cifra del siglo, superando ampliamente las 310.000 hectáreas quemadas en el año 2022, que supusieron el 40 por ciento del total de superficie quemada en la Unión Europea.

Quedan todavía cuatro meses de 2025, y todos esperamos que no haya más incendios, para no llegar al desastre del año 1994, cuando ardieron en España 437.602 hectáreas. Pero para que eso suceda es necesario que todas las administraciones pongan más medios, recursos y coordinación, especialmente las comunidades autónomas que son quienes tienen las principales competencias en prevención y extinción de incendios.

De nada sirve tener un estado autonómico, si sus gobiernos no resuelven las necesidades de sus ciudadanos, solo se dedican a recortar servicios públicos, a insultar al adversario político o al gobierno central, y a anteponen la fidelidad a su líder de partido a su responsabilidad como gobernante.

Los ciudadanos queremos soluciones. ¿Es una solución realizar en este momento un gran Pacto de Estado, entre todas las fuerzas políticas, para hacer frente a las emergencias del cambio climático? Parece que sí, y así lo cree el 75,1 por ciento de los españoles, frente a un 11,3 por ciento que opina que no es necesario. Esto indica que, independientemente de la orientación política, existe un amplio consenso social en torno a la necesidad de un pacto climático.

Por tanto, parece lógico, que desde los gobiernos autonómicos y desde los principales partidos de la oposición se dejen a un lado los insultos, los bulos y las mentiras, para todos juntos, como país, llegar a un acuerdo frente a las emergencias del cambio climático.

Los gobiernos tienen que representar a los ciudadanos y hacerse cargo de su estado de ánimo. Y aquí, existe un amplio consenso social, aunque también se observan importantes matices según la orientación política de los votantes.

  • Entre los votantes de la izquierda y de los partidos nacionalistas, el apoyo es casi unánime, viendo en el pacto climático una prioridad urgente: el 89 por ciento de los votantes del PSOE y el 88,6 por ciento de los votantes de Sumar se muestran a favor. Cifras parecidas, en los votantes de ERC (89,6%), Junts (89%), EH Bildu (90,4%), BNG (92%) y CCa (90,6%).
  • El panorama es distinto en el centroderecha, la derecha y la extrema derecha.
    • Entre los votantes del Partido Popular, un 65,7 por ciento está a favor del pacto, pero el porcentaje de quienes lo rechazan (16,3%) es notablemente más alto que la media nacional.
    • El caso más llamativo es el de VOX: apenas un 41,9 por ciento de sus votantes consideran necesario un acuerdo frente al cambio climático, mientras que un 39,2 por ciento lo rechaza, convirtiéndose en el único grupo político que se posiciona mayoritariamente en contra o en duda respecto a la urgencia climática.
    • En el caso del PNV, el apoyo del 75,1 por ciento coincide con la media nacional, aunque destaca el 17 por ciento de votantes que condiciona su respaldo a la evolución de la situación, el porcentaje más alto en esta categoría.

A pesar de estas diferencias y matices, lo más importante es que existe un consenso ciudadano amplio y transversal, para que se realice en estos momentos un Pacto de Estado con todas las fuerzas políticas, para hacer frente a las emergencias del cambio climático.

El paso siguiente sería que cada uno de nosotros, nos paráramos un momento a pensar que es lo que queremos, tanto en este tema como en otros, y luego, dejando de lado el ruido ensordecedor de las redes sociales que nos encasilla una y otra vez, fuéramos congruentes en nuestras acciones con ese deseo.

De esta manera, los que son nuestros representantes porque les votamos, en lugar de estar en sus historias de insultos y descalificaciones, se centrarían en nosotros, en nuestras necesidades y en nuestras historias, porque serían conscientes que somos los que les abren o cierran la puerta para continuar en las instituciones.

Seamos activos, y presionemos como ciudadanos a nuestros representantes para que el pacto de Estado frente a las emergencias del cambio climático sea una realidad ya. No podemos soportar más DANAS, más incendios, sin prevención, recursos y coordinación.  La democracia tampoco.