Introducción
En el artículo anterior, dedicado a la Agenda 2030 en Europa y a la oposición de la extrema derecha y de una parte sustancial de la derecha más nacionalista a los objetivos ligados a la Agenda 2030 (“Transformar el mundo”), mostrábamos que esta oposición se fundamenta, básicamente, por el rechazo de los objetivos fundamentales de la misma: erradicar la pobreza extrema, luchar contra la desigualdad y la injusticia, y frenar el cambio climático, buscando un avance hacia la modificación de “los patrones de producción, de comercialización y de consumo por otros más sostenibles ecológicamente, menos excluyentes en lo social y que por lo tanto permitan equiparar oportunidades para toda la población mundial”.
De hecho, señalábamos que la mayoría de los ODS chocan, por su propia definición, con la visión ultra-liberal, cortoplacista y nacionalista que preside los objetivos de la extrema derecha y de gran parte de la derecha, para las que las desigualdades sociales son parte del orden natural de las cosas (no todos los seres son iguales) y el riesgo ambiental es un invento de los que quieren controlar el mundo desde Naciones Unidas. Porque hay muchas actuaciones precisas para el cumplimiento de los ODS que exigen acciones colectivas concertadas -reducir las emisiones de gases efecto invernadero para frenar el calentamiento global, erradicar los paraísos fiscales, frenar la sobreexplotación de los recursos comunes y la pérdida de biodiversidad, etc.- en las que se precisa la presencia de Naciones Unidas y sus Conferencias de las Partes (COP), lo que condiciona el papel de las “naciones”.
Como mostrábamos en el artículo anterior, las actuales tendencias anarco-liberales y nacionalistas (perfectamente representadas por Trump y, sobre todo, por Milei) pretenden el desmantelamiento del funcionamiento de los servicios públicos garantes del bienestar de los ciudadanos y la minimización de la acción pública correctora de los impactos sobre el clima, población y patrimonio (recursos naturales y culturales) que se ven crecientemente afectados por el modelo de sociedad de consumo capitalista actual especulativo y globalizado. Su alternativa autoritaria, nacionalista, xenófoba e individualista a la par que de un liberalismo económico extremo, tiene consecuencias claras en el incremento de las contradicciones sociales: fundamentalmente mayores desigualdades entre países y dentro de los países; restricción de la democracia como forma de control del poder; o represión de ideologías socialistas igualitarias y de las personas que se salgan de los patrones oficiales o religiosos mayoritarios, cuyos efectos extremos ya se conocieron bajo el nacismo. También van a incrementar las contradicciones en el campo ambiental, con procesos de deterioro de los límites planetarios que ya sabemos que van asociados a crecientes catástrofes que inciden en mayor medida sobre los más desfavorecidos, contribuyendo a inseguridad, conflictos bélicos y desplazamientos obligados de la población.
En un mundo en cambio acelerado, con una revolución científico tecnológica de dimensiones nunca imaginadas, con una capacidad de producción alimentaria más que suficiente para alimentar adecuadamente a toda la población del planeta y proporcionarles condiciones de vida satisfactorias, y con capacidad de lograr un equilibrio sostenible persona/naturaleza, avanzamos hacia una agudización de las contradicciones cuya síntesis dialéctica puede ser nada pacífica y tremendamente preocupante.
Naciones Unidas, con la Agenda 2030 pretendía una transformación del mundo radicalmente contraria a esta dinámica anarco-liberal que nos alejará cada vez más del cumplimiento de los ODS pretendidos para 2030.
Alineamiento de las políticas y actuaciones del Gobierno de coalición español con el cumplimiento de los ODS.
Si en el artículo anterior señalábamos que, en la UE, el Pacto Verde Europeo, de 2019, y las actuaciones normativas y de inversión derivadas de la irrupción de la Covid-19 (NextgenerationEU) y los Presupuestos Europeos 2021-2027, eran las piedras angulares que permitían avanzar en el logro de los ODS en Europa y conseguir la implementación de su Agenda 2030, igual de cierto es que estas actuaciones han venido a complementar y reforzar las medidas desarrolladas en España por el Gobierno de coalición para avanzar en el cumplimiento de los ODS.
De hecho, el Marco Financiero Plurianual, el NextGenerationEU y el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), con su aplicación en España a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia Español (PRTRE), al que se le ha añadido, en 2023, la Adenda aprobada por la CE, han proporcionado capacidad financiera e incentivado reformas para, entre otros aspectos, avanzar en el cumplimiento de los citados ODS de la Agenda 2030 española.
En ese sentido, España fue uno de los tres países (junto a Bélgica y Grecia) que consideró la relación de su PRTRE con el cumplimiento de los ODS, analizando cómo sus 212 medidas de reforma e inversión incidían sobre cada uno de ellos, tal y como se recoge en la Figura siguiente:
Como apreciamos, hay un grupo de ODS, desde el 7 al 13, con la excepción del 12, en los que se concentran las medidas y el presupuesto, destacando el ODS 9 (inversión en industria, innovación e infraestructuras), junto con el ODS 13 (acción por el clima), 7 (energía) y 8 (trabajo y crecimiento económico) –y, en menor medida, destacarían el ODS 10 (reducción desigualdades) y 11 (ciudades y comunidades sostenibles). Son, por tanto, fundamentalmente los objetivos económicos los que constituyen el bloque central de las medidas consideradas, destacando la escasa incidencia relativa sobre los objetivos más sociales, o sobre el ligado a transformar los sistemas alimentarios (ODS 2) y sobre los objetivos de biodiversidad (por ejemplo, ODS 14 y ODS 15).
Por otro lado, en España se publica el alineamiento de las actuaciones incluidas en los Presupuestos Generales del Estado con los respectivos ODS (MINISTERIO DE HACIENDA[1]), con el objetivo de ponderar la contribución, cuantitativa y cualitativa, directa e indirecta, de las políticas de gasto y de los programas presupuestarios a la consecución de los ODS, tal y como se aprecia en el Cuadro siguiente para 2021, 2022 y 2023, aunque este último presupuesto no haya sido aprobado.
Como apreciamos, el ODS 1 (pobreza e integración social) es al que se le asocia, de manera destacada, un mayor alineamiento con los fondos presupuestarios, en línea con la importancia dada a las medidas que refuerzan el sistema de protección e inclusión social, entre las que se pueden destacar la revalorización de las pensiones, el fortalecimiento de la economía de los cuidados y la protección de los colectivos más vulnerables de la sociedad. También inciden los Presupuestos en las políticas de carácter social con la mejora de los servicios públicos esenciales, garantizando su acceso a todos, la financiación del ingreso mínimo vital o las actuaciones dirigidas a proteger a los trabajadores ante riesgos de exclusión del mercado laboral; todo lo cual hace que los ODS ligados a la cohesión social (ODS 1 a 5 más el ODS 10) se alineen con más del 67% de los fondos presupuestarios en el proyecto de presupuestos para 2023, teniendo una tendencia creciente desde 2021 (58%) a 2023, tal y como apreciamos en el Cuadro siguiente.
En segundo lugar, aparece la participación de los ODS económicos (ODS 8 y 9) con una participación descendente una vez el PRTRE va asumiendo epígrafes inversores en este campo. Respecto a los ODS ambientales, aunque las asignaciones a este capítulo de ciertas partidas presupuestarias pueden ser discutibles, se aprecia una incidencia reducida, que lo es en mucho mayor medida si se tiene en cuenta que las asignaciones más directamente asociadas a la dimensión ambiental, como serían los ODS 6, 13, 14 y 15, en su conjunto, se sitúan en del orden del 4,0% del total.
Una segunda consideración complementaria ha de hacerse a la incidencia del sector público empresarial, fuerte receptor de fondos europeos presupuestarios y de los provenientes del MRR europeo, concretados en el PRTRE y su Adenda de 2023, que definen áreas de intervención pública muy significativa. De hecho, los datos previstos para 2023 demostraban claramente esta incidencia:
Y hasta qué punto estas empresas están alineadas con los ODS puede apreciarse en la Figura siguiente:
Evolución comparada de España respecto al resto de países en el cumplimiento de los ODS.
Como señalábamos en el artículo anterior, la UE ha incorporado la Agenda 2030 y el avance hacia sus ODS como parte sustancial de sus Prioridades para el 2030, encuadrando el seguimiento de dicho avance entre las tareas de EUROSTAT que, anualmente, publica los logros obtenidos en dicho avance. En concreto, en su último Informe[2] señala cómo estas Prioridades se enlazan con los ODS, tal y como se aprecia en la Figura siguiente, destacando al respecto la interrelación del European Green Deal con 12 de los 17 ODS definidos.
En el último Informe publicado por SDSN Europe (2024)[3] con el significativo subtítulo de “European Elections, Europe’s Future and the Sustainable Development Goals”, al que nos referíamos en el artículo anterior, se muestra la evolución seguida en la consecución de los ODS (SDG Index Score), destacando la incidencia que ha tenido la pandemia y sus consecuencias en el desvío de la tendencia positiva hacia su cumplimiento por parte de la UE, tal y como se refleja en la Figura siguiente, donde todavía la referencia temporal de los datos considerados no incorporan los graves efectos asociados a las represalias adoptadas por la guerra de Ucrania..
Destaquemos que en el propio Informe se señala que la UE, como consecuencia de las sucesivas crisis que, desde 2020, ha padecido (pandemia, y guerra de Ucrania y sus efectos) se ha producido un estancamiento desde el punto de vista del avance en la consecución de los ODS; e incluso una reversión del progreso en la reducción de las desigualdades socioeconómicas dentro de los países. También persisten los desafíos relacionados con los objetivos ambientales y de biodiversidad, incluidos los sistemas alimentarios y territoriales sostenibles (ODS 2, ODS 12, ODS 13, ODS 14 y ODS 15), así como los elevados impactos negativos del consumo de la UE y de sus cadenas de suministro globales, insostenibles por sus efectos indirectos fuera de las fronteras de la UE.
Como conclusión, ya destacábamos en el artículo anterior que, si ya antes de las crisis los avances desde 2015 eran lentos en el logro de los ODS, estos se han visto todavía más reducidos desde 2020. El resultado es que el progreso general en la UE es demasiado lento para llegar a cumplir las metas previstas en los ODS para 2030.
En este marco es en el que hay que situar el avance comparado de España en el logro de los señalados ODS. Y, específicamente, en este último Informe, España obtiene una relativamente pobre valoración de 69,6 puntos en el SDG Index Score, frente a una media, para la UE de 72,0 puntos, ocupando la posición 22 entre los 34 países considerados, de los que la valoración máxima, de 80,6 puntos, corresponde a Finlandia, respecto a la que España presenta una valoración del 86% (11 puntos de diferencia).
Considerando la situación de España respecto a la media de la UE para cada ODS, la Figura siguiente nos permite apreciar que el paralelismo entre ambas es acusado, como corresponde a la escasa diferenciación en su correspondiente SDG Index Score. En todo caso, España se encuentra en mala situación (con fuertes retos para su consecución) en los ODS 2, 13, 14 y 15, en todos ellos con una tendencia estable, sin mejoras significativas. En situación regular (con retos significativos todavía pendientes) en los ODS 4, 7, 8, 9, 12 y 17, aunque salvo en el 12, que tiene una tendencia estable, en todos tiene una tendencia a la mejora. En el resto de ODS tampoco ha logrado su alcance permaneciendo todavía retos pendientes, si bien con una fuerte mejora en el ODS 10 y una tendencia a la mejora en el resto, menos en el 16, en que permanece estable.
Como venimos señalando, la valoración del grado de consecución de los distintos ODS y sus 169 metas asociadas depende tanto de los Indicadores utilizados como de las fechas para las que se valoran los mismos y de la homogeneidad en esa valoración entre los distintos países. En ese sentido, hay que señalar la falta de homogeneidad temporal que representan las distintas fechas de referencia de los distintos Indicadores utilizados para definir el grado de consecución de los ODS que, en síntesis, se recogen en el Cuadro siguiente.
El Cuadro 5, de la página siguiente, recoge los Indicadores utilizados en este Informe para Europa – y, por lo tanto, también para España- que, como veremos, difieren sensiblemente de los Indicadores que se utilizan por el SDNS para el conjunto de los 166 países para los que elabora el correspondiente SDG Index Score.
Atendiendo a las evaluaciones nacionales que realiza el SDSN[4] para el conjunto de los países del planeta (realmente sobre un número variable de países que, para 2024 fueron 167) podemos señalar que España ha ido variando su posición y valoración a lo largo de los distintos Informes elaborados, el último de los cuales corresponde a 2024[5].
Dicha evolución se recoge en el Cuadro siguiente, que señala una continua mejora, desde 2018, tanto en la posición dentro del ranking de países como en la valoración total del Índice, salvo en 2020, en que la pandemia afectó de forma muy significativa a España en alguno de los Indicadores, por su especialización en el sector turístico.
En el Cuadro 7 siguiente se recoge la referencia a los Indicadores utilizados es el Informe de 2024, apreciándose, en primer lugar, la diferencia en los Indicadores utilizados respecto a los considerados en el Cuadro 5 de páginas anteriores, lo que explica, en parte, el que España, en esta evaluación, quede en la decimocuarta posición respecto a 167 países evaluados, frente a la posición vigésimo segunda de la evaluación entre los 34 países considerados en el caso de Europa.
Los distintos Indicadores y la metodología usada para la valoración del grado de consecución de los ODS y su diferente referencia temporal explican en gran parte esta inconsistencia.
Como apreciamos en el Cuadro 8, también en este caso se produce una fuerte variabilidad en la fecha de referencia de cada Indicador que, adicionalmente, difiere de la gama de fechas consideradas en el Cuadro 4.
Algunas reflexiones finales sobre el avance en el cumplimiento global de los ODS y la posición comparada de España.
Aunque hay que constatar que los Indicadores, las metodologías, el número de países evaluados y las formas de discriminación de los niveles de logro de ODS que se definen para cada conjunto de países han ido cambiando en el tiempo, por lo que la evolución sólo es válida en términos de aproximación; y sólo en la medida en la que los Indicadores utilizados se consideren representativos del avance hacia los ODS, lo cierto es que las evaluaciones que se hacen, tanto desde SDNS como desde EUROSTAT, o de la propia ONU[6], señalan un avance en el logro de los ODS y un supuesto avance hacia el éxito relativo de las previsiones de la Agenda 2030.
Y ello pese a que, como señala Naciones Unidas en su Informe para 2023, la pandemia interrumpió tres décadas de constante progreso en la reducción de la pobreza y el número de personas que viven en la pobreza extrema aumentó por primera vez en una generación; provocó el mayor aumento de la desigualdad entre países en tres décadas. Además, las devastadoras consecuencias de la guerra, los conflictos y las violaciones de los derechos humanos han desplazado a unos 110 millones de personas, de las cuales 35 millones son refugiados: las cifras más altas jamás registradas, y el número de muertes en varias regiones volvió a los niveles anteriores a la pandemia y, en muchos casos, incluso los superó. Además, el calentamiento climático y sus efectos catastróficos continúa en paralelo al incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero y el mundo se enfrenta actualmente al mayor evento de extinción de especies desde la era de los dinosaurios, y los océanos sufren una contaminación y degradación creciente, en la que los plásticos inciden de forma cada vez más grave.
En síntesis, pese a la mejora recogida en los Informes existentes, puede afirmarse que los Indicadores definidos para medir el logro de los ODS no han conseguido reflejar, por ahora, un verdadero avance en la necesaria “Transformación del mundo” que exige la Agenda 2030, de manera que muchos de los supuestos avances sólo reflejan el mantenimiento de la senda tradicional incompatible y contradictoria con la visión integrada del logro conjunto de los 17 ODS que debía presidir el compromiso de “transformar el mundo” asumido por los gobiernos en 2015.
Centrándonos en la evolución relativa de España en el concierto mundial y europeo, y en el posible éxito de las medidas del Gobierno de coalición al respecto, apreciamos la relativa validez de los resultados constatados. Como hemos apreciado, por un lado, los márgenes en las fechas de cálculo de los Indicadores hacen complicada la asignación de mejoras relativas a actuaciones en períodos concretos. Y, por otro lado, las metodologías y las formas de discriminación de los niveles de logro de ODS definidos han ido cambiando en el tiempo por la información disponible para cada país y por el número de países evaluados. Lo que nos lleva a que la evolución seguida por España sólo sería válida en términos de aproximación y no siempre achacable a políticas del Gobierno de coalición, incluso en el caso de que los Indicadores utilizados se consideren representativos del avance hacia los ODS, aspecto en algunos casos cuestionable.
De forma más detallada sobre la incidencia de las medidas que el Gobierno de coalición español ha tenido en el avance hacia los ODS, se dispone de los Informes que elabora el actual Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030[7] y del seguimiento de los Indicadores correspondientes por parte del INE[8] para la medida del logro de cumplimiento de los 17 ODS de la Agenda 2030.
Pero estas consideraciones y su valoración serán objeto del próximo artículo.
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[1] https://www.sepg.pap.hacienda.gob.es/sitios/sepg/es-ES/Presupuestos/InformesImpacto/IA2023/Paginas/IAPGE2023.aspx
[2] EUROSTAT (2023). Sustainable development in the European Union Monitoring report on progress towards the SDGs in an EU context. 2023 edition. https://ec.europa.eu/eurostat/web/products-flagship-publications/w/ks-04-23-184 En este Informe se analiza la situación de la UE respecto al avance en el logro de los ODS y EUROSTAT publica la situación global y de cada país respecto a los Indicadores adoptados y su evolución (https://ec.europa.eu/eurostat/web/sdi/overview).
[3] Europe Sustinable Development Report 2023/24. https://s3.amazonaws.com/sustainabledevelopment.report/2024/europe-sustainable-development-report-2023-24.pdf
[4] https://sdgtransformationcenter.org/sdgindex
[5] SDNS (2024) Sustainable Development Report 2024. https://s3.amazonaws.com/sustainabledevelopment.report/2024/sustainable-development-report-2024.pdf
[6] Puede verse el Informe de los ODS 2023: Edición https://unstats.un.org/sdgs/report/2023/The-Sustainable-Development-Goals-Report-2023_Spanish.pdf
[7] https://www.mdsocialesa2030.gob.es/agenda2030/documentos/IP23_EDS.pdf
[8] INE (2021) https://www.ine.es/dyngs/ODS/es/index.htm














