Como hemos venido analizando desde estas páginas la situación del empleo en España muestra una evolución muy positiva.
Los datos del mes de Diciembre de 2025 ponen de manifiesto nuevamente el incremento del empleo y el descenso del paro registrado.
Se incrementan las personas trabajadoras afiliadas a la Seguridad Social y se reducen las personas desempleadas. Suben 19.180 personas más las personas trabajadoras afiliadas a la Seguridad Social, lo que nos lleva a la mayor cifra en un mes de diciembre, de personas afiliadas a la Seguridad Social, de nuestra historia, situándose en 21.844.414.
Supone, asimismo, un incremento respecto al mismo mes del año anterior de 506.451 personas afiliadas a la Seguridad Social.
Sobre el paro registrado en diciembre el descenso es de 16.291 personas y en relación al comportamiento interanual del paro registrado, desciende el paro en 152.048 personas, lo que representa una caída del paro del 5,9%.
En términos desestacionalizados la tasa de creación de empleo es del 2,4%.
En cuanto a la contratación laboral, el 37,3% de los contratos celebrados en diciembre son indefinidos, lo que multiplica por 3,6 los contratos indefinidos realizados en el mismo mes de diciembre de 2021, es decir, con anterioridad a la Reforma Laboral.
No cabe duda de que tras cuatro años de vigencia de la reforma laboral, el balance de la misma es muy positivo.
Desde la nueva reforma laboral la afiliación a la Seguridad Social ha crecido en 2,3 millones de personas trabajadoras y el paro se ha reducido en más de 1 millón de personas.
En cuanto a la contratación hemos pasado el 10,9% de contratos indefinidos al 41,1% y la tasa de temporalidad ha caído del 27,8% al 12,4%.
Estos datos tan importantes no deben dejar de hacernos ver los retos pendientes, y muy particularmente, el necesario abordaje del paro de larga duración, la reincorporación laboral de las personas trabajadoras de más edad y la inclusión laboral de las personas en situación de especial vulnerabilidad.
Igualmente necesitamos seguir incrementando los salarios, avanzar definitivamente en la reducción de la jornada laboral y en la reducción de la brecha laboral y salarial por género, donde se han producido avances muy importantes, pero persisten desigualdades frente a las que es necesario seguir avanzando en su cierre hasta lograr la equiparación definitiva en las condiciones laborales y salariales entre hombres y mujeres.
La incorporación de las personas jóvenes con garantías y plenos derechos como los contemplados en el denominado popularmente Estatuto del Becario debe ser una realidad.
La prevención de riesgos laborales, incorporando las nuevas realidades, y de manera muy especial las relacionadas con la salud mental y el bienestar psicológico, junto con los retos derivados de la transformación digital y la transición ecológica, avanzando hacia un mundo del trabajo en el que la innovación, la digitalización inclusiva y la transición justa y la continua mejora de la protección social, sean el horizonte en el que se comprometan empresas y personas trabajadoras, con el impulso de las administraciones laborales y de empleo, así como el reconocimiento efectivo del papel de relevancia constitucional de los interlocutores sociales dibujan un horizonte por el que merece la pena seguir trabajando.
Para todo ello poner en el centro de las prioridades los procesos de formación a lo largo de la vida, es una de las más potentes herramientas para el avance en la mejora de las condiciones laborales y en la mayor productividad de las empresas.
Continuar con el despliegue de las nuevas políticas activas de empleo, con la consolidación de los servicios garantizados en los Servicios Públicos de Empleo del Sistema Nacional de Empleo y la atención especializada dirigida a personas en situación de discapacidad y a las personas en situaciones de especial vulnerabilidad, son, junto al eje transversal y específico de la lucha por la igualdad de género en el ámbito laboral, los motores del avance en el mundo del trabajo actual.
