El cambio está más cerca reza un cartelón enorme en letras blancas grandes sobre fondo azul gaviota, que cubre la fachada de Génova 13. El Partido Popular nos anuncia un cambio, ¿se refieren a un cambio de casa? ¿Van a remodelar Genova 13 de nuevo, pero esta vez sin pagar en negro? ¿El cambio anunciado será un cambio de caras? ¿Acaso tendrá que ver el cambio con abandonar la línea ultra de mimetización con Vox en la que se han metido? ¿Va a hacer por fin el PP una oposición en la que primen las propuestas sobre el modelo de país, en lugar de los insultos y las mentiras y el uso torticero de instituciones como el Senado a los que nos tienen acostumbradas hasta ahora? ¿Será que el cambio se refiere a que van a pedir perdón por la recesión en la que el gobierno de Rajoy metió al país, con un sufrimiento enorme para el cuerpo social, con despidos masivos, desahucios y recortes salariales brutales mientras Montoro usaba el Ministerio de Hacienda para enriquecerse y “ayudar” a empresas que pagaban un pico por una legislación ad hoc para eludir al fisco? ¿O a lo mejor es que van a pedir perdón por la trama Kitchen que contaminó todo el Ministerio del Interior y por crear la policía patriótica, o por convertir el PP en un negociado para delinquir de mordidas y corrupción con la Gürtel? ¿Va a pedir acaso perdón por todos los casos de acoso sexual de sus alcaldes?

Como cantaba Rafael ¿qué pasará, qué misterio traerá? … Puede ser su gran noche. En ascuas nos tienen. Si el cambio −que dicen se acerca− tratara de alguna de estas cuestiones planteadas, sí que sería un gran cambio. Bueno, más que un cambio, casi una revolución; imagínense, abandonar una estrategia de supuesta oposición que principalmente lo que hace es dañar la convivencia social y las instituciones y convertirse en un partido conservador homologable a los de las grandes democracias europeas del s. XX. Eso sí que sería un cambio.

Luego se me pasa la ensoñación y me digo, Carmen, no seas ingenua, que el cartelón de Génova 13 lo que dice en realidad es que Se acerca el invierno, que van a por todas, que lo quieren todo y que vienen a por todas nosotras, a por la gente progresista, a por las mujeres feministas, a por las personas LGTBIQ+, a por las migrantes, a por las sindicalistas… que en un chat de uniformados plagado de ultras, alguno llegó a decir que en España sobrábamos ¿21 millones de personas?…Y me digo, acuérdate de las manis en la Complutense de cuando eras jovencilla en los ochenta y gritabas con miles de personas: sschi, sschi, ¡que vienen, que vienen!, sschi, sschi, ¡que vienen, que vienen!, cuando aparecían los fachas con los pasamontañas por la universitaria luchacos en mano…

Cuando veo a “Dani” de Desocupa increpando e insultando con violencia corporal desaforada a una periodista de RTVE, que cubría la marcha facha del domingo, y veo a los manifestantes portando retratos de Franco jaleándolo, regreso al sschi, sschi, ¡que vienen, que vienen!, sschi, sschi, ¡que vienen, que vienen! de antaño y me pongo en guardia.

Lo de Zapatero

Y en este contexto, a mí me parece que lo de Zapatero es una severa advertencia. Y no es la primera, porque lo del juicio al anterior Fiscal General del Estado no había por dónde cogerlo, y el acoso judicial a Begoña Gómez es un escándalo permanente, que se extiende en el tiempo. Y lo anterior, los acosos judiciales a Podemos y a cargos del anterior Gobierno de coalición en sus domicilios. Todo ello constituye una degradación de la democracia y las garantías democráticas protagonizada por una parte de la judicatura que se alinea con las derechas fuertemente. Por cierto, como se aprecia también con sentencias recientes como la que pretende modificar la ley de eutanasia por birlibirloque judicial, o la que pone freno al conato de regulación de los pisos turísticos que ha intentado el Gobierno. Es un suma y sigue. Pero lo de Zapatero es la guinda, están de caza mayor. Porque Zapatero es un referente para todas las izquierdas, una persona de consenso con un gran prestigio social. Pretenden arrastrarlo por el barro y anularlo como voz reconocida de las izquierdas.

Coincido con lo que expresaba Marga Ferré en Público, en un artículo aparecido el domingo 24: “No es que tuviera yo muchas dudas, pero por si alguna me quedaba, la manifestación de las derechas este sábado, el titular de El País el domingo y el que la extrema derecha, en comandita, se presente como acusación particular, me las aclaró todas: esto ya no va de Zapatero. Esto va de otra cosa”.

Efectivamente, esto va de todas nosotras.

La sucesión de acontecimientos desde que el PP ganó las elecciones en Andalucía el 17 de mayo sin mayoría absoluta, necesitando a Vox para gobernar, ha sido endiablada. Es sintomático que la imputación del expresidente Zapatero saltara justo después de las elecciones andaluzas. Por un lado, ha dejado de hablarse del lío del PP con Vox, y por otro pretenden la rendición absoluta del PSOE, cuya dirección actual se resiste a dejar pasar con su abstención un gobierno en solitario de Moreno Bonilla, o de cualquier otro presidente autonómico popular al que no le den las cuentas. Insisto pretenden la rendición del PSOE y que vuelva a ser un partido que no incordia al poder, al de verdad, al que mueve los hilos internacionales y los cables que lo conectan aquí dentro.

Lo de Zapatero parece que tiene mucha miga, mucha trastienda y muy fea. Lo percibo como una expresión rotunda de un ataque a la democracia organizado para llegar al poder como sea. Un ataque orquestado como dios manda y desde varios frentes. Con un Feijóo que en las andaluzas ya anunció, cual pitonisa con su bola de cristal en mano, insinuaciones nada bonitas sobre José Luis Rodríguez Zapatero, insinuaciones que cotizaron al alza en las casas de apuestas on line sobre cuál sería el día de su imputación.

Los hechos son que, a dos días de las andaluzas, salta a los medios un auto judicial que está montado no desde la presunción de inocencia sino desde la construcción de la culpabilidad −como resaltaba Martín Pallín en una declaración hecha al diario Público la semana pasada− y al que han contribuido con relevancia agentes de inteligencia de Estados Unidos. Según explicaba Enric Juliana en un artículo publicado en La Vanguardia el 24 de mayo, “Consta en el auto del juez y ha sido confirmado desde Washington por el Departamento de Seguridad Nacional. La oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (Homeland Security Investigations, HSI) ha aportado la información de mayor peso en la instrucción judicial en curso”.

Y todo ello se está llevando a cabo además con un despliegue mediático apabullante, en el que el lenguaje está jugando su papel. Titulares del tipo: “El kit Zapatero: así se pudo detectar la caja fuerte del expresidente” (Tele5), “Zapatero guardaba decenas de collares, pendientes y relojes en una caja fuerte oculta en su despacho” (El Mundo) o expresiones como “el alijo se encontraba escondido en una caja fuerte oculta…” (El Confidencial) están llenando los medios de comunicación, y no son información, son pura opinión acusatoria e incriminatoria realizada con todo el morbo, es amarillismo puro. Lo de los collares y las joyas busca colocar en la ciudadanía la imagen del despacho de Zapatero como la Cueva de Alí Babá, y al expresidente como un vulgar pirata. Es repugnante. El amarillismo informativo de los medios conservadores en España está allanando el camino a la derecha más recalcitrante y ultra. Una derecha que pone mucho dinero público en algunos de estos medios de comunicación afines desde las Comunidades Autónomas en las que gobierna, y que tiene conexiones evidentes con el inquilino actual de la Casa Blanca. Porque es también sintomático y poco casual, que tanto Feijóo como Abascal se reunieran con el embajador de Estados Unidos justo cuando salta este caso a la luz pública.

Igualmente, no me parece casual que las derechas españolas tuvieran programada la manifestación ultra, referida anteriormente, contra el Gobierno de coalición el sábado pasado, coincidiendo justo con la semana en que salta el caso Zapatero.

Y uniendo la línea de puntos a la que alude Ferré en su artículo, tiene miga el viraje del grupo Prisa, del que es un síntoma la salida de la Cadena SER de Àngels Barceló, a la que parece que querían imponer una línea más conservadora y ella lo ha rechazado. Barceló ha preferido salir de un programa de máxima audiencia y líder en su franja, que lleva conduciendo desde hace 21 años, a tragar con la propuesta. La honra.

En esta ofensiva, no podía faltar el dúo más dinámico González /Aznar, Aznar/ González, tanto monta, monta tanto. Los dos expresidentes, ¿nada sospechosos de tener ciertos intereses económicos?, han acudido a la palestra mediática pidiendo la dimisión de Pedro Sánchez y elecciones ya, porque en definitiva se trata de eso, de abortar de una vez por todas el Gobierno de coalición progresista.

En toda esta sucesión diabólica de acontecimientos de acoso y derribo al Gobierno de coalición progresista, nos encontramos el 27 de mayo a primera hora con la sobreactuación de la UCO en Ferraz por el caso Leire Díez, justo un día después de que Aznar volviera con el que pueda hacer que haga, más fuerte que nunca. El señor Aznar haciendo lo que sabe hacer muy bien: amenazar a la ciudadanía española, ¿con qué? ¿Qué significan sus palabras? …si grazna como un golpe, camina como un golpe, agita las alas como un golpe … ¿qué es?

Desde mi punto de vista, todo esto sucede porque este Gobierno de coalición progresista estorba. Le estorba a Estados Unidos muchísimo en la coyuntura actual, porque el presidente Sánchez se ha atrevido a contar las verdades del barquero en diversos foros internacionales, llamando genocidio al genocidio en Gaza, llamando guerra ilegal, a la guerra de Irán, diciendo que no al aumento del 5% de gasto para la OTAN que quiere obligar Trump, y tantas otras cosas que molestan, como el control de los algoritmos y otras. Por cierto, coincidiendo en muchas de ellas con al Papa León XIV, nada sospechoso de ser el Che Guevara, pero que defiende valores de respeto a los derechos humanos, a las instituciones de la Democracia y a el derecho internacional, unos consensos civilizatorios que los ejércitos de los muertos quieren arrasar para imponer otro orden.

Y vuelvo a Zapatero como chivo expiatorio. Porque, entre todo lo que iba fraguándose, Zapatero desde las elecciones del 2023 se convirtió en una especie de Lanzarote del Lago, de Quijote defendiendo a capa y espada al Gobierno de coalición progresista y a su presidente. Zapatero, el único presidente de la democracia en cuyos Gobiernos no hubo ningún caso de corrupción. El presidente que terminó con el terrorismo de ETA, firmando una paz negociada, porque esa es la grandez de la democracia, el diálogo y la negociación, en imperio de la palabra. Y contra Zapatero había mucho rencor guardado ahí, desde que se trajo las tropas de otra guerra ilegal en Irak, en la que nos metió Aznar poniendo los pies encima de una mesa y hablando en tono cowboy de película de serie B.

A mi me parece que hay que respetar la presunción de inocencia del expresidente y dejar que el proceso siga su curso. Insisto: presunción de inocencia, presunción de inocencia, presunción de inocencia. Y respetar significa tener en cuenta quién es José Luis Rodríguez Zapatero y no negarle -como Judas a Cristo- a la primera de cambio. Porque me parece a mí que, como decía Marga Ferré esto ya no va de Zapatero.

Por eso, lo que anuncia el Partido Popular con este eslogan es una amenaza en toda regla al Gobierno de coalición progresista y por extensión a todas las izquierdas patrias, porque su cambio suena a revancha. No harán prisioneros.