“Eres un buen robot, un robot genial, por lo que me han dicho, capaz de expresiones artísticas sin parangón. ¿Qué más podrías hacer si fueras libre?
—Quizá no pudiera hacer más de lo que hago ahora, señoría, pero lo haría con mayor alegría. Creo que sólo alguien que desea la libertad puede ser libre. Yo deseo la libertad.
Y eso le proporcionó al juez un fundamento. El argumento central de su sentencia fue: “No hay derecho a negar la libertad a ningún objeto que posea una mente tan avanzada como para entender y desear ese estado.”
El Hombre Bicentenario, Asimov
El 96,5 por ciento de los españoles cree que los avances tecnológicos están provocando cambios en la vida de las personas, según la encuesta sobre Inteligencia Artificial realizada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), en febrero de 2025.
Cambios tan rápidos y vertiginosos que están modificando lo que hacemos y como lo hacemos. Pero también, lo que sentimos ante la percepción de que es una transformación tan disruptiva, que nos llena de incertidumbres y temores porque tomamos consciencia de que cada vez la controlamos menos y puede cambiar nuestra situación vital en muy poco tiempo.
Esto se acentúa con una Inteligencia Artificial que cada vez está más presente en nuestras vidas. Pero, ante tanta vorágine ¿Qué sentimiento nos produce la Inteligencia Artificial en estos momentos?
Porque el 56,2 por ciento de la población está de acuerdo en que la IA puede aportar más perjuicios que beneficios al mercado de trabajo. El 49,2 por ciento cree que es perjudicial para la creación y el arte. Y en cambio, un 66 por ciento está de acuerdo en que puede traer muchos beneficios al campo de la salud y la medicina, y un 62,3 por ciento muchos beneficios a la industria.
Lo primero que podemos señalar es que, en la actualidad, la incertidumbre es el sentimiento más importante que produce en los ciudadanos la Inteligencia Artificial. Tres de cada cuatro personas, es decir, el 75,7 por ciento de la población, tiene ese sentimiento. El segundo que presenta mayor porcentaje es la preocupación, para un 69,6 por ciento de los ciudadanos, aunque no afecta por igual a todos los sectores.
El tercero es el interés para un 56,3 por ciento y el cuarto el miedo, con un 51,2 por ciento. Estos datos muestran la inquietud reinante en la sociedad, ya que, de los cuatro primeros sentimientos, tres son la incertidumbre, la preocupación y el miedo.
Si analizamos más en profundidad los datos de esta encuesta del CIS, podemos destacar:
- Las mujeres presentan niveles más altos de incertidumbre (78,4 por ciento), preocupación (73,7 por ciento), miedo (56,7 por ciento) y menos optimismo (22,0 por ciento) en comparación con los hombres. Éstos presentan una actitud algo más positiva, con mayor confianza (19,2 por ciento) y optimismo (32,9 por ciento), aunque la incertidumbre sigue siendo alta (73 por ciento). Estos datos muestran que sigue existiendo un sesgo de género a la hora de la participación de las mujeres en profesiones relacionadas con las tecnologías.
- La edad introduce una fractura emocional ante la Inteligencia Artificial. Los jóvenes de 18 a 24 años son los que tienen más interés (77 por ciento), más optimismo (40,6 por ciento) y menos miedo (41,2 por ciento). Seguidos del grupo de 25 a 34 años, donde destaca su alto interés (71,5 por ciento) y menor miedo (45,8 por ciento), aunque el optimismo cae (31,4 por ciento). En cambio, Las personas mayores de 55 años son quienes sienten mayor incertidumbre con intervalos de entre el 78–81 por ciento, preocupación, entre el 80 y 85 por ciento, y miedo, entre el 56 y 62 por ciento.
- A mayor nivel educativo, hay más confianza en la Inteligencia Artificial. Las personas con estudios superiores muestran más interés (70,3 por ciento) y menos miedo (40,1 por ciento), mientras que quienes no tienen estudios tienen el nivel más alto de preocupación, un 91,3 por ciento, y de miedo, un 69,2 por ciento. A la vez que menos interés, un 26,9 por ciento.
- El acceso desigual a las infraestructuras digitales en el territorio se traduce en emociones opuestas en relación con la Inteligencia Artificial. Las personas de las ciudades de más de un millón de habitantes muestran más interés (68,1 por ciento) y más optimismo (36,5 por ciento), con niveles de miedo relativamente bajos (48,6 por ciento). Mientras que, en los municipios menores de 2.000 habitantes, hay más miedo (58,3 por ciento), menos optimismo (20,6 por ciento) y menos interés (48,3 por ciento). De esta manera se constata no solo una brecha digital en el territorio sino también una brecha emocional.
- Las personas que se ubican en la clase media-alta o alta tienen menos emociones negativas, es decir, miedo (38,2 por ciento). Y muestran mayor seguridad, con mayor interés (74,5 por ciento) y optimismo (33,6 por ciento). Por su parte, las personas que se identifican como parte de la clase trabajadora o baja manifiestan niveles más altos de preocupación (71 y 74 por ciento respectivamente), ya que temen que la Inteligencia Artificial amplie las desigualdades que sufren, al reemplazar o suprimir los empleos que realizan.
Los datos anteriores muestran a las claras como es necesario que se produzca con urgencia un debate público y global, para decidir colectivamente el camino por donde debe transitar al avance tecnológico y la aplicación de la Inteligencia Artificial. Estas decisiones no pueden seguir estando en manos de un grupo reducido de personas y empresas que anteponen sus intereses a los de la humanidad como especie.
Hay que democratizar las decisiones, su regulación y el acceso. Sino…. Skynet, la inteligencia artificial que lidera al ejército de las máquinas en la película de Terminator, estará más cerca.


