El uno de enero de 1975, en aquella España que todavía vivía bajo la oscuridad de una dictadura, había 35.569.375 habitantes en nuestro país. Hoy, siendo España una de las democracias más fuertes del mundo, somos 48.797.875 las personas que vivimos aquí, según los datos de Instituto Nacional de Estadística (INE) de julio de 2024.

El cambio en la sociedad española ha sido tremendo en estas décadas, sobre todo en relación con el intenso descenso de la natalidad que se ha venido produciendo. Las causas de este son complejas y diversas. Y ante ellas, surgen distintas preguntas: ¿Por qué? ¿No quieren ya tener hijos los españoles o no pueden’ ¿Si no pueden cuales son las principales razones? ¿Hay ayudas y apoyo de las administraciones o las empresas para facilitar la natalidad?

Estas preguntas resuenan en un país que ha pasado de tener 2,77 hijos por mujer en el año 1975, a 1,16 hijos por mujer en el año 2022. Siendo en la actualidad España uno de los cinco países del mundo con una tasa de fecundidad más baja.  Y donde la edad media de ser madre ha pasado de 28,85 años en 1975, a 32,61 años en el año 2021.

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha realizado recientemente una encuesta sobre “Fecundidad, familia e infancia”, donde podemos encontrar algunas respuestas que permitan a todos los sectores de la sociedad, tanto públicos como privados, dar un paso adelante para incrementar el número de hijos en España.

Algunos datos que se pueden destacar de la encuesta son:

  • El 58,9 por ciento de las personas que no tienen hijos desearía o les hubiese gustado tenerlos.
  • El 93,1 por ciento de los encuestados esta muy o bastante de acuerdo con la afirmación de que ver crecer a los hijos es el mayor placer de la vida. Un 80,7 por ciento están muy o bastante de acuerdo en que los hijos suponen una carga económica para los padres. Y un 69,9 por ciento están muy o bastante de acuerdo con la afirmación de que tener hijos reduce las oportunidades de trabajo y progresión profesional de uno de los padres o de ambos.
  • Cuando se pregunta a las personas que tienen hijos, un 49,8 por ciento afirma que el número ideal de hijos son dos; un 27,4 por ciento, tres; un 7,6 por ciento un hijo; y un 7,4 por ciento, cuatro hijos.
  • Las principales razones que se señalan para explicar porque la gente no tiene hijos en España son la falta de medios económicos, un 77,3 por ciento; los problemas de conciliación de la vida laboral y familiar, un 44,2 por ciento; no entorpecer la carrera profesional (el trabajo), un 26,5 por ciento; los hijos son una gran responsabilidad, un 25,5 por ciento; y la preocupación por el futuro que tendrán, un 23,7 por ciento.

  • El 53,7 por ciento de los españoles cree que la reducción de oportunidades de trabajo y progresión profesional de los padres, por tener hijos afecta en mayor medida a la madre.
  • Solo un 48,6 por ciento de las personas que tuvieron su primer hijo utilizó el permiso por nacimiento y cuidado del menor, anteriormente permiso de maternidad o paternidad. Un 11,3 por ciento tuvo reducción de jornada. Y un 4,7 por ciento, excedencia por cuidado de hijo o voluntaria.

La baja natalidad en España hace necesario desarrollar sin dilación un conjunto de medidas integrales que superen las principales barreras que enfrentan las familias cuando deciden tener hijos: incentivos económicos directos; mejora de la conciliación laboral, familiar y personal; mejora del acceso a la vivienda; salarios dignos; permisos remunerados y equitativos; acceso asequible a una red pública de cuidados infantiles; potenciación de la educación pública; fomento de la igualdad de género, corresponsabilidad familiar; políticas migratorias inclusivas; acceso a los servicios de salud reproductiva; creación de entornos favorables a las familias, ya sean espacios públicos, red de transportes o comunidades de apoyo; evaluación de las política realizadas. Y otras muchas que tienen que estar dentro de un plan nacional de apoyo e inclusión hacia una juventud que es la gran olvidada.

Abordar el desafío de aumentar el número de hijos en España requiere un cambio de enfoque social, económico, político y cultural donde se ponga en el centro el bienestar de las personas.

Para ello, es preciso un amplio apoyo de todos los sectores de la sociedad, que garantice que este compromiso tenga continuidad en el tiempo, y genere un entorno donde las familias se sientan apoyadas y motivadas. Aun así, que nadie se engañe, para el bienestar de España en las próximas décadas será necesaria, junto a estas políticas, una inmigración ordenada e integrada.