Financiación autonómica y condonación parcial de la deuda (una propuesta, esta última, rechazada por los gobiernos del PP) parece que deben ir de la mano. En ambos casos, la referencia central radica en el hipotético trato preferencial (“singular”) a Catalunya, que se convierte una vez más en un pretexto para la confrontación. Abordemos sucintamente (por razones de espacio) estos dos aspectos, partiendo de una premisa importante a mi juicio: no tiene porqué ponerse en el mismo saco el proceso de negociación de la financiación autonómica con el debate sobre la condonación parcial de la deuda. Los dos elementos, cruciales, se pueden trabajar de manera autónoma. Pero vayamos a la cuestión.

Declaraciones de dirigentes conservadores remachan una tesis: no habrá bipolaridad en la negociación de la financiación autonómica. Esta es la “acusación” al gobierno central en su trato al gobierno catalán. Dicha negociación se hará en el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF). Esto es literalmente falso. En la negociación de la financiación autonómica, siempre se ha trabajado desde la bipolaridad: cada comunidad con el Ministerio de Hacienda. Al final: aprobación en el CPFF. Aquí surgen “singularidades” de todas (subrayo: de todas) las regiones. Las conversaciones entre la Generalitat y el Ministerio se abrirán, sin duda, a todas las comunidades. Como se hizo en 2007: bilateralidad estricta. Y más recursos sobre la mesa. Sería importante que, de una vez, se dejaran atrás esos mensajes que nada tienen que ver con procesos técnicos referidos a las haciendas, y más con la pugna política. A esas negociaciones se llega con datos: con escenarios, con estadillos, con cifras. No con palabras huecas.

La condonación, el segundo punto. La AIReF acaba de emitir un informe crítico en el que, sin embargo, destaca la importancia de la condonación, con la advertencia de que debe ir aparejada a una condicionalidad fiscal. Aquí está uno de los meollos de la cuestión, para evitar esto que se ha denominado “riesgo moral”. Pero el citado organismo es meridiano en su diagnóstico: la condonación supondrá un alivio de ahorro de intereses para las regiones que se acojan y, por tanto, reducciones en sus déficits. Los principales beneficiarios de la medida están encabezados por Andalucía y Catalunya; Madrid, crítica principal de esta propuesta, presume que se financia a través de los mercados y no del Fondo de Liquidez Autonómico. Pero podría condonar más de 8 mil millones de €. Está pagando más de 300 millones de € en intereses. Y persiste en lo que se enfatiza negativamente también desde AIReF y otros organismos: su laxitud tributaria, su dumping fiscal que está retrayendo su capacidad de obtener más ingresos en aras de la responsabilidad financiera que todas las comunidades autónomas deben tener. Para Balears: condonar algo más de 1.700 millones de €, cerca de un 18% del monto insular. Un ahorro de unos 40 millones de € en costos financieros. Calificar esto de “nefasto” o de un “insulto” a la población de las islas es un despropósito mayúsculo, de una gran frivolidad. La lucha ideológico-política en el tablero.