Escribo este artículo entre el 22 de febrero, Día para la Igualdad Salarial, y el 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, que este año Naciones Unidas ha significado con el lema Para TODAS las mujeres y niñas: Derechos, Igualdad y Empoderamiento, y considero relevante poner el foco en una de las mayores desigualdades persistentes, a pesar de los avances logrados en los últimos años, la desigualdad retributiva, la brecha salarial.
Con motivo del 8 de Marzo, Alberto Pérez García, quien fuera Secretario de Organización de la UGT y uno de los mejores expertos en políticas de empleo, dada su sistematización en el análisis de datos, elabora y actualiza el informe “Empleo y Salario de las Mujeres: Discriminación laboral por razón de sexo”. El informe analiza a través de 5 capítulos la Actividad, Ocupación y Paro de las mujeres, el tamaño de empresa, el tipo de jornada y el tipo de contrato de las mujeres, los contratos de las mujeres, el salario de las mujeres y finalmente algunas propuestas para avanzar en igualdad.
El incremento del Salario Mínimo Interprofesional, los registros retributivos, la reforma laboral, las medidas de apoyo a la conciliación y la corresponsabilidad, los nuevos derechos del trabajo doméstico o la Ley Orgánica de representación paritaria son, sin duda, elementos importantes ya alcanzados para avanzar en igualdad. Sin embargo, es imprescindible continuar el camino con otras medidas estructurales para acabar con la inaceptable brecha salarial. Para ello, en mi opinión, es imprescindible situar en el centro del debate, tanto del diálogo social como de la negociación colectiva, la cuestión de la brecha salarial.
Los datos recogidos en el informe mencionado, ponen de manifiesto, sin duda, los logros de los últimos años, pero insisten acertadamente en las discriminaciones persistentes.
Así, la tasa de actividad de las mujeres aún se sitúa en 10 (10,09) puntos porcentuales menor a la de los hombres, al igual que la tasa de ocupación o de empleo (10,36) y la tasa de paro de las mujeres es 2,30 puntos porcentuales mayor que la de los hombres.
Asimismo, las personas ocupadas a tiempo completo, casi 3 de cada 5 son hombres, mientras que en las personas ocupadas a tiempo parcial, casi 3 de cada 4 son mujeres, y es aquí donde encontramos una de las claves a afrontar, la parcialidad laboral que segrega a las mujeres y configura uno de los elementos centrales de la brecha salarial.
Es muy interesante profundizar en los datos para observar como en el caso de la tasa de paro, solo en el grupo de edad de menores de 25 años, es inferior para las mujeres, son el 48% en este grupo de edad, frente al 52% de los hombres, por tanto, las discriminaciones van aumentando muy vinculadas a las responsabilidades familiares no compartidas.
En cuanto a los salarios, el informe cita el último dato de la Encuesta Cuatrienal de Estructura Salarial del año 2022, con datos definitivos, publicados por el INE en Septiembre de 2024, en los que se pone de manifiesto que el salario medio anual fue de 26.948,87 euros, siendo de 29.381,84 euros para los hombres y de 24.359,82 para las mujeres.
En todas las ocupaciones las mujeres tuvieron un salario inferior al de los hombres, y también tuvieron un salario inferior al de los hombres independientemente del tipo de jornada, y así en el contrato a tiempo parcial los hombres tuvieron un salario medio anual superior al de las mujeres (11,2%) y en el contrato a tiempo completo los hombres tuvieron un salario medio anual superior en un 6,25% al de las mujeres.
Además, en todos los grupos de edad las mujeres tuvieron un salario inferior al de los hombres. Si bien la ratio salarial mujer/hombre fue desde el 90,2% en el grupo de 25 a 29 años, hasta el 71,4% en el grupo de 65 y más años.
Promover la creación de empleo a tiempo completo, dada la obviedad que manifiestan los datos en cuanto a la segregación por sexo en el tiempo parcial, así como profundizar en políticas eficaces en materia de educación y formación y la mejora de las condiciones de trabajo para superar la segregación ocupacional sería, un excelente debate que sí podría contribuir a la adopción de las necesarias medidas para la superación de la brecha.
En estos tiempos en los que tanto se ha logrado con el incremento del Salario Mínimo Interprofesional es hora de seguir profundizando en medidas que nos acerquen a superar definitivamente la desigualdad retributiva.
En estos tiempos en los que encuentra eco el negacionismo machista, Alberto Pérez, como el Presidente Zapatero, y tantos otros, nos acompañan constantemente siendo aliados imprescindibles en nuestra larga y compartida lucha por la igualdad.
