Determinadas coyunturas dan lugar a la apertura de nuevos ciclos polĂ­ticos. Hace un mes, en EspaĂąa apenas tenĂ­amos indicios que permitieran anticipar la posibilidad de que tal cosa ocurriera a corto plazo.

Sin embargo, la sentencia de una de las primeras causas del caso GĂźrtel y la consiguiente mociĂłn de censura presentada por Pedro SĂĄnchez parece que estĂĄn inaugurando un nuevo ciclo polĂ­tico, cuyo alcance y posibilidades aĂşn es pronto para calibrar en toda su potencialidad.

Una moción de censura que inicialmente se había presentado con propósito ético y crítico, con la finalidad de resaltar la necesidad de superar una situación de corrupción y de decaimiento político, acabó convirtiéndose en la primera moción de censura que ha tenido éxito en la historia reciente del constitucionalismo español. El hecho de que este procedimiento constitucional –tan legítimo como democrático− pusiera fin al gobierno de Mariano Rajoy y llevara a la Moncloa a Pedro Sánchez, con el respaldo de 180 votos en el Parlamento español, ha suscitado la posibilidad de que pudiera inaugurarse un nuevo ciclo político.

La acogida que ha tenido tal cambio entre la opiniĂłn pĂşblica, unido al comportamiento errĂĄtico y extremista de las dos principales fuerzas que se disputan el voto conservador y de derechas (PP y Ciudadanos), estĂĄ alimentando una corriente de opiniĂłn que simpatiza con la nueva perspectiva polĂ­tica que se ha abierto.

A su vez, el acierto de Pedro SĂĄnchez en la conformaciĂłn de un gobierno de alto nivel y con perfiles adecuados, estĂĄ siendo tambiĂŠn objeto de valoraciones positivas, incluso en cĂ­rculos insospechados de la sociedad espaĂąola. Sociedad en la que son palpables los deseos de salir de un perĂ­odo polĂ­tico caracterizado por demasiados vicios, desplantes y falta de transparencia y de sensibilidad social.

En pocos días la figura de Pedro Sánchez se ha reforzado de manera notable, neutralizándose algunos de los “supuestos” rasgos “negativos” de su carácter que habían intentado ser fijados en la opinión pública por sus adversarios –de distinto tipo y origen− con la finalidad de socavar su liderazgo. Sin embargo, los hechos están demostrando que algunos rasgos del cliché negativo que se intentaba construir y alimentar se han venido abajo, dejando paso a la imagen de un líder responsable, con sentido de Estado y con sensibilidad social y democrática. Todo lo cual abre unas perspectivas que no se sabe hasta dónde pueden llegar, por mucho que el actual gobierno del PSOE se pueda encontrar ante circunstancias difíciles, tanto en lo político y en lo económico, como en lo referente a sus respaldos parlamentarios.

Las primeras reacciones del PP y de Ciudadanos ante esta nueva situación, que cambia los escenarios que sus dirigentes tenían en mente a corto plazo, revelan inmadurez y falta de sentido de la proporcionalidad, desplazando a ambas fuerzas políticas hacia posiciones tan confusas como extremistas. Algo que no entiende –ni aprueba− una parte de la opinión pública y que les hace merecedores de un mayor desprestigio entre muchos ciudadanos que no ven la razón de ser, ni la pertinencia, de reacciones tan extremistas, que denotan un mal perder. Reacciones extremistas y poco claras que pueden llevar a estos partidos a ver apreciablemente reducidas sus posibilidades electorales y sus apoyos sociales.

Cuando esto se escribe, llama la atenciĂłn el silencio de las encuestas que se ha abierto. Silencio que hace que muchos recelen de tal ausencia de informaciones sociolĂłgicas, que es muy posible que solo sean un intento de ocultar los movimientos de simpatĂ­a que se estĂĄn produciendo a favor de Pedro SĂĄnchez y del PSOE. SimpatĂ­a que cualquier observador desprejuiciado puede observar en sus entornos mĂĄs inmediatos, en la calle, en los lugares de trabajo, en los centros escolares y en un sinfĂ­n de lugares.

Por lo tanto, si estas reacciones y actitudes se consolidan y si toma cuerpo la perspectiva de un gobierno riguroso, creĂ­ble y con capacidad de llevar a cabo sus tareas con seriedad y altura de miras, es harto probable que en EspaĂąa entremos en un nuevo ciclo polĂ­tico. Ciclo que posibilitarĂĄ que determinadas tendencias de fondo de la sociedad espaĂąola acaben encajĂĄndose y reflejĂĄndose de manera mĂĄs fiel y exacta. E incluso lĂłgica.

Los cambios que están teniendo lugar en el diario El País pueden valorarse también como parte de estos procesos de re-encaje y re-equilibrio, así como signo de los nuevos tiempos que están abriéndose –que tienen que abrirse− en la perspectiva de una mayor sintonía respecto a lo que sienten y piensan amplios sectores de la opinión pública. Y también sobre la manera en la que debieran articularse las representaciones y los componentes de análisis y soporte informativo existentes. Sin olvidarnos de la necesidad urgente de lograr que los medios de comunicación social públicos abandonen la senda del sectarismo y operen con veracidad, con limpieza y con pluralismo, al servicio de la sociedad española en su conjunto.

Bienvenido sea este cambio.