Los partidos polĂ­ticos han evolucionado desde estructuras muy elementales hasta grandes organizaciones de masas. Antes del auge y desarrollo de los grandes partidos socialdemĂłcratas, lo habitual era que los partidos tuvieran organizaciones mĂ­nimas, sin apenas espacios para la implicaciĂłn de los ciudadanos. Por ello, se hablaba de partidos de cuadros o de notables que no iban mĂĄs allĂĄ de unas pequeĂąas estructuras territoriales, en las que un lĂ­der destacado polarizaba toda la vida polĂ­tica y organizativa en torno suyo, en base a un sistema de lealtades clientelares y de intereses creados (y alimentados).