La historia de la humanidad se caracteriza por el trÔnsito entre los distintos territorios del planeta. En los dos últimos siglos, el mundo ha conocido procesos masivos de migraciones, pero actualmente los flujos migratorios alcanzan magnitudes inéditas. Según el informe sobre las Migraciones en el Mundo de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), agencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en 2020 se estimaban en 281 millones el número de migrantes internacionales. Esta cantidad duplica de sobra a los 128 millones de 1990 y triplica considerablemente a los 70 millones de 1970. En 2022 la cantidad de personas desplazadas alcanzó la cifra récord de 117 millones.
El fenómeno migratorio afecta a todo el mundo y la globalización de la economĆa evoluciona paralelamente al crecimiento de los flujos migratorios. Las migraciones han sido siempre absolutamente esenciales para el progreso humano en todas las civilizaciones. Las respuestas a las migraciones deben darse mediante el pleno respeto de los derechos humanos, a travĆ©s garantizar procesos seguros, ordenados y regulares de acuerdo con lo que se promulga en el Pacto Mundial sobre Migración de la ONU y la Agenda 2030. En cambio, desde la extrema derecha y otros sectores reaccionarios pregonan el odio hacia los niƱos y adolescentes migrantes sin familia, y generan la alarma social criminalizando a las personas migrantes de la inseguridad y la delincuencia.
Desde la crisis migratoria provocada por la guerra de Siria en 2015, este discurso xenófobo y racista ha calado en una parte de la población europea e impregnado a partidos de las derechas. Actualmente algunos gobiernos, de distintos colores polĆticos, han sucumbido tambiĆ©n al ideario reaccionario y han adoptado polĆticas migratorias restrictivas. A la criminalización de las personas migrantes se aƱaden otras falsedades, como acusarlos de acaparar los empleos existentes, ocupar ilegalmente viviendas o recibir la mayorĆa de las prestaciones de los servicios sociales. Desde estas posiciones se pretende reducir las polĆticas migratorias a un problema de seguridad interior o de gestión de las fronteras exteriores.
Aunque la realidad sea bien distinta, pues la evolución demogrĆ”fica en los paĆses desarrollados estĆ” caracterizada, entre otras cuestiones, por: la baja natalidad, el envejecimiento de la población, la escasez de mano de obra o carencias en las competencias profesionales. Ā Desde la ONU, y otros organismos internacionales, llevan aƱos advirtiendo que Europa para mantener su modelo social, basado en el Estado de bienestar, deberĆa incrementar su población en unos 60 millones de habitantes para el aƱo 2050, en su mayorĆa personas trabajadoras migrantes. Para proteger los derechos de los trabajadores migrantes la Organización Internacional del Trabajo (OIT) impulsa la ratificación e implementación de las normas internacionales.
Los solicitantes de protección internacional representan, y representarĆ”n, una parte importante de los flujos migratorios debido a la inestabilidad polĆtica en las fronteras de la Unión Europea (UE). En el nuevo Pacto sobre Migración y Asilo de la UE, su desenlace ha estado muy condicionadoĀ Ā por las presiones nacionalistas y de las derechas y no da una respuesta clara a las necesidades de la UE. Pues pone el acento en las fronteras exteriores y la externalización de la gestión del asilo, con medidas como el āPagar para no acogerā, de hecho, el Gobierno de Italia pretende trasladar a personas migrantes de su paĆs a Albania, maniobra que ha sido anulada por el Tribunal Supremo italiano. El Gobierno de EspaƱa estĆ” promoviendo una polĆtica migratoria orientada a establecer acuerdos con los paĆses de origen.
SegĆŗn la ONU, en EspaƱa para mantener el ritmo de crecimiento económico hasta 2050 serĆa necesario incrementar el nĆŗmero de habitantes en casi siete millones de personas. Para ello se deberĆan transformar los flujos migratorios en seguros y regulares, pues ahora se producen de forma irregular, a travĆ©s de mafias, en condiciones extremadamente peligrosas y muchas veces con resultados dramĆ”ticos. Se requiere intensificar la cooperación internacional con los paĆses de la región noroccidental de Ćfrica ante los problemas que les afectan: las crisis económicas, la expansión demogrĆ”fica, el cambio climĆ”tico, los conflictos armados o los regĆmenes dictatoriales. Estas y otras razones presionan a las poblaciones autóctonas de estos paĆses hacia Europa, siendo EspaƱa la puerta sur de acceso. TambiĆ©n adquieren gran relevancia los flujos que se producen con LatinoamĆ©rica, por las razones históricas, culturales y lingüĆsticas que nos unen.
El Consejo de ministros, del 19 de noviembre, aprobó la reforma del Reglamento de ExtranjerĆa que reduce los plazos y simplifica los requisitos para regularizar a las personas migrantes que viven en EspaƱa sin papeles, del que podrĆan beneficiarse unas 900.000 personas en los próximos 3 aƱos. La nueva norma, que entrara en vigor en mayo de 2025, busca atender las necesidades de nuestro mercado laboral y mejorar la integración de las personas migrantes a travĆ©s de tres palancas: trabajo, formación y familia. TambiĆ©n el Congreso acordó, el pasado mes de abril, tramitar una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para la regularización de las personas migrantes, por amplia mayorĆa, solamente votó en contra la extrema derecha. La ILP, que actualmente estĆ” en proceso de tramitación parlamentaria, fue promovida por la plataforma Regularización Ya y prevĆ© la regularizar de forma extraordinaria a mĆ”s de 500.000 personas.
Hasta ahora en nuestro paĆs se han realizado nueveĀ regularizaciones de personas extranjeras sin permiso de trabajo o residencia con resultados positivos tanto para la sociedad como para economĆa. Cinco procesos fueron impulsados por el Partido Popular y cuatro por el PSOE, la Ćŗltima fue en 2005 realizada por el Gobierno socialista que regularizó 576.506 personas. Las reacciones negativas ante el nuevo Reglamento de ExtranjerĆa han estado encabezadas por la extrema derecha que pide al Gobierno su derogación y la expulsión de las personas sin papeles. Para las entidades sociales la nueva normativa supone mejoras en la situación actual, pero alertan sobre la situación de indefensión en la que podrĆan quedar las personas a las que se les denieguen sus solicitudes. Por Ćŗltimo, desde las instancias de la UE se ha valorado positivamente la nueva regularización por el cumplimiento de la normativa comunitaria.
