El pasado 16 de julio el Boletín Oficial del Estado publicaba la Estrategia Española de Apoyo Activo al Empleo 2025-2028, aprobada por el Consejo de Ministros a propuesta del Ministerio de Trabajo y Economía Social.

Esta Estrategia se realiza en el marco de la nueva Ley de Empleo y aborda las políticas de empleo con una planificación plurianual, cuestión básica para lograr la disponibilidad de oferta continua de los instrumentos para la mejora de la empleabilidad de las personas trabajadoras y del desarrollo de las capacidades de las empresas.

La Estrategia responde al Pilar Europeo de los Derechos Sociales sobre el papel que deben jugar los servicios públicos de empleo para asegurar las transiciones laborales justas y especialmente garantiza el ejercicio efectivo de los derechos previstos en la Ley de Empleo, a través de la oferta de acciones con carácter estable para la mejora de la empleabilidad.

El enfoque de las políticas de empleo como derechos subjetivos de las personas trabajadoras al determinar la Ley de Empleo los servicios garantizados, incluidos los servicios a empresas, además de a las personas trabajadoras, es uno de los mayores avances cualitativos tanto de la Ley como de la nueva Estrategia.

Es muy destacable, que a pesar del irrespirable clima político, y de la continua deslealtad institucional a la que asistimos, sin embargo, casi la práctica totalidad de las Comunidades Autónomas hayan aprobado y hecha suya esta Estrategia Española de Apoyo Activo al Empleo 2025-2028. Siempre he sostenido, que en este periodo de gobierno, una de las principales fortalezas del Sistema Nacional de Empleo es precisamente su valor como instrumento para la cohesión social y territorial en nuestro país.

De esta manera a la nueva Estrategia se han incorporado los resultados positivos de la evaluación de la Estrategia 2021-2024 y se refuerza la gobernanza del Sistema Nacional de Empleo.

Esta Estrategia está alineada con los ejes operativos de la Ley de empleo: orientación, formación, oportunidades de empleo, oportunidades de empleo para personas con discapacidad, igualdad de oportunidades emprendimiento y mejora del marco institucional.

Y se comprometen seis importantes metas:

  • Mejora de la empleabilidad
  • Mejora de la intermediación
  • Aumento de la cobertura en la atención a personas perceptoras de prestaciones
  • Consolidación y mejora de la calidad de las redes de orientación profesional
  • Incremento de la participación en la formación
  • Impulso y sistematización de la atención a las empresas

También incorpora la nueva Estrategia una actuación prioritaria específica de atención a personas jóvenes, personas en paro de larga duración, personas con discapacidad, personas cuidadoras de enfermos de ELA, personas migrantes y población gitana.

Así, se incluyen como Anexos a la Estrategia un Plan de Empleo en favor de las personas Jóvenes, el compromiso de elaboración de una Estrategia Global para el Empleo para personas trabajadoras desempleadas de larga duración o de más edad, el Plan de Empleo para el Pueblo Gitano y un Plan Estratégico de Transversalización de Igualdad, desde la perspectiva de género.

La Estrategia Española de Apoyo Activo al Empleo, incluye medidas específicas para Ceuta y Melilla y una mayor fortaleza para la innovación tecnológica, tanto en la herramienta del perfilado de servicios como en la detección de necesidades formativas acorde con las diferentes realidades del mundo del trabajo, y la mejora en el intercambio de información y coordinación con distintas instituciones y bases de datos.

La evaluación de esta Estrategia se hará con carácter anual, bienal y cuatrienalmente, elaborando un cuadro de mando desagregado por comunidad autónoma, incluyendo y evaluando los principales indicadores, como son la mejora de la empleabilidad de las personas atendidas, los indicadores de evolución continua de la inserción laboral, el esfuerzo en la mejora del nivel asistencial de la protección por desempleo reforzando la garantía de acceso al itinerario personalizado para las personas perceptoras del subsidio por desempleo, la consolidación de las redes de orientación profesional y prospección, el seguimiento y el impacto de la formación, así como el grado de adecuación de las acciones formativas a las necesidades formativas detectadas en el mundo del trabajo.

En definitiva, se trata de una Estrategia sólida, bien diseñada y compartida que ha de suponer un nuevo avance cualitativo en la consolidación de las nuevas políticas activas de empleo, que ponen en el centro el acompañamiento a las personas y a las empresas en los procesos de transición, desde la cooperación institucional y el diálogo social.

En el mismo Consejo de Ministros del pasado 15 de julio, que acuerda la aprobación de la Estrategia se incluyen además un paquete de medidas de empleo muy importantes, como la aprobación del Plan Anual para el Fomento del Empleo Digno 2025, que no deja de ser el instrumento para el desarrollo concreto de la Estrategia. Se aprueba también la convocatoria destinada a financiar los Planes de empleo de las Ciudades Autónomas de Ceuta y de Melilla y el Real Decreto que regula la concesión directa de ayudas destinadas a programas de inserción laboral a través de obras o servicios de interés general y social, de formación en el trabajo y de programas experienciales que combinan formación y empleo e iniciativas de empleo joven.

Estos importantes acuerdos constituyen el marco normativo para la coordinación y ejecución de las políticas activas de empleo e intermediación laboral en el conjunto del Estado y vienen a constituirse en modelo de políticas públicas que garantizan derechos ciudadanos, en este caso el fundamental derecho al empleo.