El próximo mes de noviembre se cumplen cincuenta años de la muerte del dictador Francisco Franco. Durante todo este tiempo, España se ha convertido en una de las democracias más desarrolladas y plenas del mundo como establecen distintos rankings internacionales. Pero, aun así, la memoria del franquismo sigue siendo un eje de debate político y cultural en España.
A diferencia de otros países europeos que experimentaron procesos de justicia transicional más definidos, el caso español se caracteriza por una coexistencia de memorias enfrentadas, aunque la mayoría de la población considera que la dictadura fue mala para el país.
Concretamente, un 65,5 por ciento de los españoles creen que los años de dictadura franquista fueron muy malos o malos para España y los españoles, según el barómetro de octubre del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). En sentido contrario, un 21,3 por ciento considera que fueron años buenos o muy buenos.
Ante estos datos surgen algunos interrogantes: ¿Existen diferencias significativas en la valoración del franquismo según el sexo, la edad, el nivel educativo y la clase social? ¿Cómo se relaciona la autoubicación ideológica con la memoria de la dictadura? ¿Qué papel desempeña a que partido se vota, en un contexto donde en el panorama político hay fuerzas de extrema derecha con una representa importante en el Congreso, como indicador de identidad política y cultural en el caso de la dictadura?
Los resultados de la encuesta del CIS confirman que las percepciones del pasado dictatorial no son uniformes en España y se estructuran en torno a variables de sexo, generacionales, educativas y de clase, y se intensifican con la polarización ideológica, en cuanto a la interpretación del pasado y su relación con el presente.
Por sexo, las mujeres tienen una valoración más negativa de la dictadura franquista que los hombres. Concretamente el 69,7 por ciento de las mujeres cree que los años de dictadura fueron muy malos o malos, frente al 61,1 por ciento de los hombres. Una diferencia significativa de 8,6 puntos porcentuales.
En sentido contrario, el 26,8 por ciento de los hombres considera que fueron años buenos o muy buenos, frente al 16 por ciento de las mujeres. Una diferencia favorable a la dictadura por parte de los hombres de 10,8 puntos porcentuales, que puede estar originada por posibles narrativas mediáticas y familiares con frases como que “con Franco se vivía mejor” que en los últimos años han tenido un eco muy importante a través de las redes sociales, donde se ha tendido a desinformar y trivializar sobre la dictadura.
El patrón de creencias de las mujeres, por su parte, puede obedecer al hecho de que la dictadura impuso una estructura social profundamente patriarcal, donde la mujer estaba subordinada al marido (necesitaba su permiso para trabajar, abrir una cuenta bancaria o viajar); relegada a las labores del hogar, y con una moral muy determinada por la Iglesia católica de esposa y madre.
El hecho de que la dictadura restringió de manera más intensa los derechos de las mujeres ha podido establecer un recuerdo más negativo de aquellos años que ha pasado generacionalmente a través de la trasmisión familiar. Y entre otras cosas está haciendo que las mujeres participen muy activamente en movimientos de memoria histórica y en asociaciones de víctimas. Lo que refuerza una identidad crítica hacia la dictadura franquista.
Aquí surge otra pregunta: ¿Son las mujeres uno de los sujetos más determinantes para frenar la ola reaccionaria y patriarcal que está asolando las democracias en la actualidad? Habrá posiciones encontradas en relación a las respuestas, pero creo que sí, porque son más conscientes de lo que suponen los retrocesos y la perdida de derechos conquistados durante las últimas décadas.


