Se anuncian nuevamente cataclismos con el sistema público de pensiones. Está quebrado, se afirma. El tema constituye un desafío para la economía y para las administraciones públicas, teniendo en cuenta que en 2050 las personas mayores de 65 años serán unos 15 millones. Ello puede representar un gasto en esa fecha, 2050, del orden del 16% del PIB, según las previsiones de AIREF. Hoy, esa cifra no llega al 13% en España, mientras en otros países, actualmente, está en el 15% (Austria) o 16% (Italia). Esos países “aguantan” el sistema, sin quiebras, con cuatro puntos más sobre PIB que en el caso de España. Con estos datos, parece normal que en 2050 se necesiten más recursos para cubrir las pensiones; pero no es sensato advertir –como se viene haciendo desde hace más de treinta años– que el sistema va a una quiebra inexorable. O ya está en ella. Los esquemas ideológicos marcan ese diagnóstico, y persiguen incidir en la necesidad de planes privados de pensiones. Máxime cuando se está trabajando con indicadores de futuro muy inestables. Veamos.
El economista Nacho Álvarez ha realizado diferentes trabajos sobre este tema (destacamos el reciente artículo de alta divulgación “Ocho tesis sobre las pensiones”, publicado en Cinco Días el 3 de enero de 2026), avalado por una sólida bibliografía internacional y por análisis que se han desarrollado en el marco de programas competitivos de investigación. Señala que en 1990 los expertos suponían que en 2025 habría 40 millones de habitantes en España, y unos 16 millones de afiliados a la Seguridad Social. La ratio pensionistas/afiliados sería del 64%. La evolución no ha sido así: hoy, 49 millones de habitantes, casi 22 millones de afiliados y una ratio del 48%. Lejos de las perspectivas más negativas que se auguraban en los noventa. Hablar de que el sistema está quebrado induce a convencer a las administraciones de que deben recortar esas partidas, lo cual, subraya Álvarez, es temerario.
Pero, además, otro aspecto es determinante. Las pensiones son un motor económico, como se demuestra en una investigación de los profesores Eladio Febrero y Fernando Bermejo, publicada en 2024 el prestigioso Review of Political Economy. Un aspecto clave se destaca en este estudio, sustentado sobre una potente base de datos y tratamiento matemático: por cada euro gastado en pensiones, el Estado recupera 42 céntimos (lo que en economía se denomina “multiplicador fiscal”, que en este caso es superior a uno). Los pensionistas son un motor más de consumo, a pesar de que el 40% cobra menos de mil euros/mes, el 60% menos de mil quinientos y solo el 17% supera los dos mil quinientas. Como remarca Álvarez, no hay “vida cañón” tras estos datos.
La clave: mejorar los ingresos e impulsar políticas que supongan una mayor creación de puestos de trabajo. Estos investigadores citados indican que no es cierto que el pacto generacional esté roto, sino el pacto social. Promover conflicto entre mayores y jóvenes elude el verdadero tema: la redistribución mejor de la renta. Ante tanta advertencia apocalíptica sobre las pensiones, urge analizar los datos disponibles. Y huir de manipulaciones.
