La oportunidad que está representando para España el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia en ocasiones no se aprecia de manera tangible, excepto para las personas, empresas y entidades destinatarias finales de estos importantes recursos. Y es que, más allá de la evaluación que habrá de tener lugar en el momento correspondiente y del seguimiento periódico realizado por la Comisión Europea, hoy ya podemos analizar y valorar en materia de empleo algunas claves que deben servirnos como guía para el futuro de las políticas activas de empleo.

La futura Agencia Española de Empleo tiene la gran ocasión de consolidar, desarrollar y ampliar programas y políticas que han mostrado su acierto y el éxito en la capacidad de incorporación laboral de personas en situación de especial vulnerabilidad, siendo ésta debida a diferentes factores. Cumpliendo con ello, el gran objetivo es no dejar a nadie atrás, tantas veces reiterado y que tan poco espacio para la visibilidad suele encontrar.

Recientemente la Cruz Roja Española, como han hecho también otras importantes entidades sociales, ha publicado el informe ejecutivo con los resultados del Programa TandEm, puesto en marcha por el SEPE en el marco de la inversión I del Componente 23, sobre Empleo Joven, del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

El Programa TandEm (Training & Employment) es un programa de formación en alternancia con el empleo, dirigido a las personas jóvenes, que son quienes sufren mayores tasas de desempleo y que como bien señala Cruz Roja en el informe citado, no afecta a todas las personas jóvenes por igual, siendo las más afectadas aquellas con más bajo nivel de estudios.

Este programa ofrece una oportunidad de formación en alternancia con el empleo a personas jóvenes en situación de desempleo y sin la cualificación necesaria para trabajar.

En este caso, el programa se ha dirigido a la mejora de la empleabilidad mediante la obtención de certificados de profesionalidad y a la adquisición de experiencia profesional, barrera que suelen encontrar muchas personas jóvenes a la hora de acceder a un trabajo, con un contrato de formación en alternancia con el empleo.

El camino al empleo para estas personas jóvenes se ha establecido en etapas, dedicando los tres primeros meses a la formación para la adquisición de competencias técnico profesionales, los nueve siguientes meses a la formación en alternancia con contratación, para la adquisición de aprendizaje y experiencia profesional, y los dos últimos meses se refuerza la orientación que se produce durante todo el proceso, y el acompañamiento y preparación para la búsqueda de empleo.

Las metas propuestas se sintetizan en dar oportunidad a las personas jóvenes que más lo necesitan, llegar a entornos con menos recursos de formación y empleo y lograr la acreditación y la adquisición de experiencia profesional con posibilidades reales de empleo.

Se ha conseguido que un 57% de las personas jóvenes participantes hayan encontrado un empleo y que un 18% hayan decidido retomar los estudios que abandonaron en su momento por diferentes motivos.

Los testimonios de vida de las personas jóvenes participantes en el programa ponen de manifiesto la importancia de mantener, consolidar y ampliar este tipo de programas, que tienen la clave del éxito en la existencia de recursos destinados a la atención personalizada de los jóvenes, la elección de unas especialidades formativas con salida en el mundo del trabajo y la base de estos programas con un fuerte anclaje en el aprender a trabajar, el trabajo en equipo, el refuerzo de la motivación y de la autoestima de las personas jóvenes.

Este programa en concreto se ha desarrollado por Cruz Roja en nueve Comunidades Autónomas y once provincias, buscando contextos socioeconómicos con tasas de paro juvenil y ocupaciones con demanda de empleo, así como capacidad de la entidad para la formación y apoyo a la contratación posterior.

En el programa la participación de mujeres jóvenes ha sido del 65% del total de participantes, y por grupos de edad se han distribuido un 25% en personas jóvenes entre 16 y 20 años, un 45% en personas jóvenes entre 21 y 25 años y un 30% en personas de 26 a 29 años.

De este tipo de programas impulsados por el SEPE aprendemos algunas consideraciones muy importantes para el futuro de las políticas activas de empleo, como por ejemplo, poner en el centro de la actuación a la persona joven, evaluar sus competencias previas y las áreas de interés para formarse en especialidades formativas con buena salida laboral, trabajar las capacidades personales, la importancia del grupo y del trabajo en equipo y el refuerzo de la autoestima y motivación es posible, cuando se diseñan programas con recursos que además incluyen el objetivo de implicar positivamente a entidades y empresas dispuestas a contratar a las personas jóvenes que adquieren la cualificación adecuada durante el proceso.

Los testimonios de vida de las personas participantes, que valoran el cambio en sus vidas que ha supuesto la participación en esta iniciativa, ya nos indican el camino a seguir para las políticas de empleo que ha de impulsar la nueva Agencia Española de Empleo.