En el balance de gobierno de los últimos siete años en España, nos encontramos con datos contrastados que ponen de manifiesto el importantísimo y positivo avance en todos los indicadores económicos y sociales.

Pasamos de 18,6 millones de personas afiliadas a la Seguridad Social, al récord histórico de 21,8 millones. Se han creado 2,8 millones de empleo en siete años, 500.000 de ellos relacionados con competencias STEM.

Hemos pasado de 8,8 millones de mujeres trabajadoras ocupadas a más de 10 millones de mujeres trabajando.

Alcanzamos la tasa de paro más baja en 17 años, bajando de 3,3 millones de personas trabajadoras en paro a 2,5 millones. También bajamos de 257.000 a 171.000 jóvenes en paro, la cifra más baja de la serie.

Los nuevos contratos estables han pasado de ser uno de cada diez a ser casi uno de cada dos. Se ha reducido la temporalidad del 27% a menos del 12%.

El Salario Mínimo Interprofesional se ha incrementado en un 61%, subiendo de 735 euros a 1.184 euros mensuales.

La renta de los hogares españoles ha crecido un 3,5%, muy por encima de la media de la OCDE.

La pensión media ha pasado de 1.082 euros a 1.505 euros mensuales.

La tasa de pobreza y la desigualdad marcan mínimos históricos, si bien todos los esfuerzos realizados en este ámbito serán siempre insuficientes, hasta lograr su erradicación.

Las becas han pasado de 1.500 millones de euros al año a más de 2.500 millones de euros al año y el abandono escolar ha pasado del 17,9% al 13%.

Como recoge la memoria del Consejo Económico y Social sobre el Balance del año 2024, España volvió a destacar por el ritmo de creación de empleo , uno de los más altos de la Unión Europea, donde aportamos cerca de la cuarta parte de la creación neta de empleo, muy por encima de lo que representa el empleo español en ese conjunto, continuando así con la senda de reducción de los grandes desequilibrios de nuestro mercado laboral, que ha reducido la temporalidad en el sector privado a niveles totalmente equiparables a los europeos.

No obstante, y pese a los avances en todos los terrenos, como continúa la Memoria arriba citada, siguen siendo visibles desajustes y desequilibrios que es necesario abordar desde el convencimiento de la importancia de las políticas de empleo, que deben adaptarse en la transición digital y ambiental, para acompañar a las personas trabajadoras y a las empresas, sin olvidar el papel del diálogo social y la negociación colectiva en la gobernanza de estas políticas.

Es imprescindible seguir impulsando así el cambio en el modelo de crecimiento para afrontar los retos derivados de la doble transición digital y ambiental, y del envejecimiento de la población.

El desempleo de larga duración debe ser uno de los focos prioritarios de las nuevas políticas activas de empleo y en ese sentido en 2024 se estableció la garantía de elaboración de un perfil individualizado para las personas beneficiarias del subsidio de mayores de 45 años, si bien su naturaleza de servicio garantizado por la Ley 3/2023, de Empleo, exige que pueda acceder al perfil toda persona demandante de empleo. También se ha comprometido la elaboración de una Estrategia global para el empleo de las personas desempleadas de larga duración o de más edad.

En cuanto a la protección por desempleo se constata una mayor cobertura y calidad de la misma, con una ampliación de la tasa de cobertura por desempleo del 72,4%, con una mejora de la dimensión contributiva, tanto en el número de personas (un incremento del 4,9% respecto al año anterior) como en la cuantía media (un incremento del 2,6% respecto al año anterior).

No cabe duda de la importancia de seguir en esta senda para mejorar la vida de las personas. La reciente Presentación del Plan para la Mejora de la empleabilidad del Pueblo Gitano y la distribución territorial de 2.571 millones de euros para políticas activas de empleo en la LXXXVI Conferencia Sectorial de Empleo y Asuntos Laborales, incluyendo los criterios de distribución de créditos para los ejercicios 2026, 2027, 2028 y 2029, para dar estabilidad a la ejecución de las políticas de empleo, ponen de manifiesto, tanto la precisión y decisión estratégica de acompañamiento personalizado en la búsqueda de empleo para las personas con mayor vulnerabilidad, como la importancia de dar estabilidad al conjunto del Sistema Nacional de Empleo.