Lo han vuelto a hacer. Los discĂ­pulos de Anguita, es decir, Pablo Iglesias y Alberto GarzĂłn, han seguido los pasos de su idolatrado dirigente y han impedido un gobierno del cambio, liderado por el PSOE, tras las elecciones del 20-D. Les ha podido mĂĄs su obsesiĂłn de acabar con el PSOE, que buscar lo mejor para los espaĂąoles que mĂĄs lo necesitan. Se reedita una pinza que obliga a los ciudadanos a volver a votar. Pero al menos, en esta ocasiĂłn, la poblaciĂłn tiene mĂĄs informaciĂłn a la hora de dar su apoyo a una u otra fuerza polĂ­tica. Conocen los hechos, es decir, los votos en contra de PP, Podemos e IU a un gobierno de izquierdas. Y tendrĂĄn que decidir entre Rajoy, SĂĄnchez, Anguita, o Rivera.

Ya saben, que Anguita es quien lidera, sin disimulos, una estrategia que lo que pretende es conseguir en 2016 lo que no pudo lograr en la década de los noventa: el sorpasso al PSOE como fuerza hegemónica de la izquierda. En 2006, Julio Anguita afirmaba que “ya era hora de que se asuma la necesidad de refundar, regenerar, reconstruir IU o un proyecto similar”. Han pasado muchas cosas desde entonces, pero parece que por fin el sueño de Anguita se ha hecho realidad con Unidos Podemos. Ya tiene su formación para asaltar el poder e intentar superar al PSOE.

ÂżLo conseguirĂĄn? Los votantes son los que decidirĂĄn. Pero de entrada tienen una posiciĂłn de partida mejor que la de aquella IU de los noventa, aunque habrĂĄ que ver quĂŠ ocurre con la contradicciĂłn existente entre un nĂşmero de votantes, muy numeroso,de Unidos Podemos que estĂĄ en posiciones ideolĂłgicas mĂĄs centradas que las de la coaliciĂłn electoral. Y con la movilizaciĂłn que se produce entre los votantes socialistas.

En esta vuelta al pasado con Anguita de lĂ­der, no han tenido inconveniente ni en seguir el nĂşcleo discursivo del Anguita de los noventa. Por una parte, se presentan como la Ăşnica fuerza capaz de llevar a cabo un programa regenerador de izquierdas, porque ya no estĂĄn en la transversalidad. Pero por otra, no dudan en impedir un gobierno del cambio liderado por el PSOE, que beneficia al PP y castiga a los ciudadanos que mĂĄs lo necesitan.

Lo que ha ocurrido durante estos meses en el Parlamento con Podemos no es nuevo. Ya sucedió con Anguita. Distraen con documentos, pero no quieren acuerdos. Un ejemplo: en el debate de la cuestión de confianza celebrado en el Congreso de los diputados, el 5 de abril de 1990, Julio Anguita le propuso al presidente del Gobierno socialista un programa con veinticinco puntos de política económica, social y europea. En su intervención dijo: “Estos son unos puntos programáticos que, a nuestro juicio, constituyen las bases de una nueva situación desde la izquierda, pero que también, y apostamos por ello, pudieran ser la génesis de un diálogo fecundo y comprometido con la tarea de cancelar un periodo caracterizado por la confrontación”. Bonitas palabras que nada tuvieron que ver con las decisiones posteriores de IU: la pinza con el PP en Andalucía, año 1994, que dio la Presidencia del Parlamento a IU, y un año después permitir un gobierno del PP en Asturias antes que acceder a que continuara gobernando el PSOE.

Lo mismo que ahora con Podemos. Lanzan un discurso de cambio de gobierno, pero permiten al PP seguir en el poder, porque les interesa mĂĄs su corralito de poder que el sufrimiento de millones de espaĂąoles a los que dicen defender y solo utilizan. Esta supuesta izquierda, que un dĂ­a es transversal y al otro comunista, es la izquierda que le gusta mucho a la derecha. Les permite polarizar la campaĂąa y movilizar a su electorado para seguir en el poder e impedir que el PSOE pueda tener la mayorĂ­a suficiente para formar gobierno.

Quien lo iba a decir, pero es cierto, hasta este momento Podemos ha sido la muleta de un Partido Popular que no deberĂ­a estar ya en el gobierno. De cara al 26 de junio, deberĂ­an asumir con hechos sus propias palabras. DeberĂ­an mancharse de realidad para cambiarla. DeberĂ­an cambiar su voto en contra y apoyar a un Presidente del Gobierno socialista con el que, en sus declaraciones, tanto dicen coincidir.

Para que les sea más fácil el paso, se les puede recordar otras palabras de Anguita: “el pacto es algo más corriente de lo que pensamos y está al cabo de la calle de las relaciones políticas; otra cosa es que hayamos caído presos de los eslóganes y de las simplificaciones. Las simplificaciones terminan en simplezas, y las simplezas en paredón muchas veces”.

Esperemos que Unidos Podemos no repita las simplezas de hace unos meses y la mayorĂ­a de izquierdas de este paĂ­s se refleje en su voto a favor de un gobierno del PSOE. ÂĄVeremos!