Según las diferentes encuestas realizadas el último año y medio, los europeos miran cada vez con más recelo la migración, no es una novedad, pero lo cierto es que la última encuesta realizada en el primer trimestre de este año entre casi 27.000 ciudadanos europeos por BVA Xsight para la cadena franco alemana ARTE GEIE, en colaboración con medios de comunicación europeos entre los cuales está El País, Le Soir, Internazionale, Telex y Gaceta Wyboreza, recoge que siete de cada  diez ciudadanos creen que su país acoge a demasiados extranjeros.

El 85% de los encuestados se muestran partidarios de emprender más acciones para combatir la inmigración irregular. Solo el 39% cree que Europa necesita hoy el aporte de los inmigrantes irregulares. Son datos que chocan con los informes que repiten desde hace tiempo, que la UE precisa para mantener la actividad económica actual y las prestaciones sociales, cincuenta millones de inmigrantes hasta el 2050.

En el ranking de países entrevistados, donde más personas consideran la inmigración un problema, está Bulgaria (74%), República Checa (73%), Hungría y Chipre (68%). Por paradójico que parezca, en los países más receptores de inmigrantes, solo el 14% lo ve como el principal problema, y Grecia y España, que fueron tras Italia los países que más recibieron el pasado año solo el 11% lo consideran su primera preocupación, por debajo de la media de la Unión Europea que se sitúa en el 17%.

Eso no quita para que Grecia y Chipre consideren que sus países tienen un exceso de extranjeros en un 90% y 84%.

Pero al margen de estas cuestiones, hay otras inquietudes. La situación de la sanidad se sitúa como la primera preocupación para el 41% y la guerra de Ucrania para el 38%. En el tercer puesto está el medio ambiente y la inflación con el 38% en ambos casos.

Los distintos países muestran también sus singularidades. Para los franceses la inflación es la principal preocupación para el 40% de los encuestados, para los polacos la seguridad preocupa al 28%, en Irlanda la vivienda llega al 43%, en Hungría es el cuestionamiento de la democracia 22%, en España es el desempleo con el 24%.

Por otro lado, resulta preocupante que solo un tercio de los encuestados considera que las decisiones de la UE tienen un impacto positivo en sus vidas y solo hay un país, Portugal, que considera que la UE ha tenido una influencia muy positiva en su vida con el 51%. Le siguen, España, Luxemburgo, Malta y Rumania con el 43%. En el otro lado son Francia y República checa 21% donde menos cree que la UE afecta favorablemente a sus vidas. Y en el conjunto de la Unión, solo el 9% asume sentirse más europeo que de su nacionalidad.

Reformar la política comunitaria en defensa (72%) y en inmigración (70%) se ve bien en la mayoría de los países.

El panorama que recogen los datos no es muy alentador, y cuando dentro de unas semanas los europeos acudamos a las urnas seguro que primaran los intereses de cada país o las propias políticas internas sobre las cuestiones fundamentales que como europeos debemos plantearnos. Las preocupaciones ciudadanas son tan diversas como los miembros. Mientras en Estonia, Finlandia y Polonia la guerra entre Ucrania y Rusia es la alerta prioritaria, en Francia, España y Portugal es la cesta de la compra y el empleo los problemas prioritarios, muy lejos de la confrontación bélica. De ahí que mientras un 61% de los europeos piensa que debería reforzarse el apoyo a Ucrania, hay otro 63% opinando que debería negociarse un alto el fuego.

El 63% está a favor de la entrada de Ucrania en la UE y los países más favorables a negociar con Putin (Hungría, República Checa, Austria, Bulgaria) son también los más reacios a la entrada de Ucrania en la UE.

El cambio climático ocupa un papel muy importante entre las preocupaciones de los encuestados, en el tercer puesto, un 32% asume que es un problema muy importante, y el 43% ve que la lucha contra el cambio climático es una prioridad. La mayor preocupación por este tema se da en Malta, Italia, Portugal, Chipre y España.

Por otro lado, una encuesta exclusiva para “Euronews” del pasado mes de febrero muestra que el 51% tiene una posición negativa sobre la política migratoria y solo el 16% positiva. Con un 32% que no ve ni un impacto positivo ni negativa. En todos los grupos de edad, profesiones y sexo mantienen ese rechazo. Pero por países el mayor rechazo se produce en Francia (62%), Austria (60%), Hungría (58%). Sin embargo, Rumania (28%), Dinamarca (27%) y Finlandia con el (32%) son los que tienen una mejor visión al respecto.

Con semejante disparidad de opiniones ante cuestiones tan transcendentales para el futuro de la UE, plantear una campaña electoral en una prórroga de nuestras disputas familiares, es un grave error. Necesitamos saber antes de emitir nuestro voto, por dónde van a ir las políticas en los temas más controvertidos, inmigración, sanidad y servicios sociales, empleo, defensa, medio ambiente, ampliación a otros países. Y, sobre todo, es imprescindible conocer la posición del Partido Popular Europeo en los pactos con la ultraderecha.