En abril de 1965, durante una manifestación contra la guerra de Vietnam en Eugene, Oregón, surgió este icónico eslogan pacifista, “make love not war”, que acabaría convirtiéndose en emblema del movimiento hippie y, más tarde, del Mayo del 68.

Hoy, cuando vuelven a imponerse el ruido de las bombas, el recuento de muertos y la banalización de unos enfrentamientos armados presentados como videojuegos macabros, este eslogan recupera vigencia como horizonte moral y como necesidad social.

Porque el amor no se limita a una vivencia íntima. Los vínculos afectivos crean, sostienen y amplían redes de apoyo, fortalecen el sentido de pertenencia y contribuyen a la cohesión social y a la convivencia, especialmente en escenarios de incertidumbre como los actuales.

De hecho, los datos de la encuesta “Percepción social del amor” del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) confirman su centralidad. Concretamente, el 91,5 por ciento de los españoles considera el amor importante en su vida personal. Aunque, también se extiende la percepción de que la situación hoy en día lo deteriora.

Tres de cada cuatro españoles, un 76,4 por ciento, creen que las prisas de la vida actual perjudican la vida afectiva y un 92,7 por ciento asume que ya no existe una definición compartida de lo que significa “amar”.

Los datos de la encuesta “Percepción social del amor” del CIS muestran:

  • La salud es la principal prioridad de la vida personal. Para la población española la salud es lo más importante (99,1%), seguida de la familia (97,8%), la amistad (94,0%) y el amor (91,5%), lo que significa que la dimensión afectiva se integra en un sistema más amplio de prioridades vitales, donde los vínculos familiares y la preservación de la salud ocupan una posición central.

  • La idea del amor no se reduce a la pareja. Cuando se pregunta a los ciudadanos en qué tipo de amor se piensa cuando se habla de amor en general, un 59 por ciento lo asocia al amor “de pareja, conyugal, a mi mujer, a mi marido”, seguido casi con el mismo porcentaje por el que lo vincula con el “familiar, a los nietos, nietas, entre hermanos y hermanas, fraternal, de madre” con un 58,3 por ciento. A más distancia, se sitúan los que lo entienden como “el amor filial, a los hijos o hijas”, con un 24,2 por ciento, y a la “amistad, entre amigos y amigas” con un 22,8 por ciento.
  • El amor como sentimiento en las relaciones amorosas o de pareja se asocia mucho/bastante con la felicidad para un 95 por ciento; con el compromiso, para un 94,7 por ciento; con la igualdad, para un 93,6 por ciento; con la estabilidad, para un 92,5 por ciento; con la pasión, para un 86,3 por ciento; y con el desarrollo personal, para un 86,1 por ciento.
  • Las prisas pasan factura. El 76,4 por ciento de la población considera que las prisas de la vida actual son negativas para el amor, frente a un 22,2 por ciento que está poco o nada de acuerdo. Aunque también persiste la idea de que el “el amor verdadero lo puede todo”, con la que están muy/bastante de acuerdo el 64 por ciento de los españoles.
  • Siete de cada diez españoles creen que para tener una vida satisfactoria es muy/bastante importante tener una relación amorosa o sentimental. Concretamente, un 71,2 por ciento de la población, frente a un 27,7 por ciento que no lo considera necesario.
  • Lo que más pesa en una relación, es compartir. Cuando se pregunta por lo más positivo de tener una relación amorosa o sentimental, la respuesta principal no es la pasión ni el romanticismo. Es la idea de compartir la vida con alguien, para un 38,2 por ciento; seguido de “poder formar una familia”, para un 17,5 por ciento; y “disfrutar del día a día”, para el 13,9 por ciento.
  • Importancia de los pequeños gestos compartidos. Un 92 por ciento cree que es importante viajar en pareja de vez en cuando. Un 72,5 por ciento compartir cenas y comidas románticas de manera habitual. Y un 56,6 por ciento hacerse regalos de aniversario.
  • No todo el mundo entiende lo mismo por amor. Un 92,7 por ciento coincide en que no todo el mundo entiende lo mismo por amor hoy en día, frente a un 5,6 por ciento que cree que sí. Esa diversidad se nota también en la relación entre amor y sexualidad, ya que un 80,1 por ciento piensa que puede existir amor entre dos personas sin relaciones sexuales. Al mismo tiempo, un 64,3 por ciento cree que la forma de entender el amor no “depende de la ideología política de las personas”, aunque un 33,6 por ciento afirma que sí. Un 84,8 por ciento cree que en cada época existe una manera distinta de entender el amor y las relaciones sexuales. Y un 52,2 por ciento cree que la religión tiene poca influencia en la manera de entender el amor y las relaciones sexuales, mientras que un 44,2 por ciento sostiene que influye “mucho o bastante”.
  • El 86,3 por ciento de la población ha oído hablar de aplicaciones de citas para ligar, y un 25,2 por ciento asegura que se ha creado un perfil en alguna. Entre quienes han tenido perfil, un 71,7 por ciento afirma que alguna vez ha tenido una cita con alguien conocido en esas aplicaciones. En cuanto a la eficacia, un 67 por ciento cree que es falso que sea más fácil encontrar el amor en estas aplicaciones que de manera tradicional. Aunque, un 65,1 por ciento reconoce que es más fácil encontrar sexo que de manera tradicional, y un 73,1 por ciento afirma que la gente miente más” en ellas.
  • Monogamia casi total. Siete de cada diez españoles afirma mantener actualmente una relación amorosa o sentimental. Concretamente, el 70,7 por ciento. Además, los vínculos suelen ser largos, ya que las relaciones con una duración de entre 11 y 20 años concentran el mayor porcentaje de personas encuestadas, un 18,3 por ciento, seguidas de las relaciones entre 21 y 30 años, con un 17,2 por ciento. Entre quienes tienen pareja, el 96,9 por ciento declara mantener una relación monógama. Un 1,8 por ciento afirma tener una relación abierta y un 0,6 por ciento practica el poliamor.
  • Bajan los matrimonios religiosos. Entre quienes tienen relaciones amorosas o sentimentales, el 38,5 por ciento convive en un matrimonio religioso. Un 34,6 por ciento son pareja. Un 21,7 por ciento matrimonio civil. Y un 4,5 por ciento pareja de hecho.

Como se dice coloquialmente, con todos estos datos encima de la mesa se puede afirmar que el amor sigue ocupando un lugar central en la vida de los españoles, pero se vive bajo una creciente presión social por las prisas, la incertidumbre y una diversidad de significados que dificultan mantener vínculos estables y compartidos, especialmente en ciertos tramos de población más joven.

Aunque los datos del CIS muestran que amar se asocia a felicidad, compromiso e igualdad, también se percibe un deterioro del clima afectivo. Por eso, recuperar el “make love not war” importa como horizonte moral frente a la violencia y para fortalecer los vínculos afectivos de todas las personas en el mundo.

Recuperemos el “nosotros” y como establece la Declaración Universal de Derechos Humanos, “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos” (art. 1) y “todos tienen los derechos y libertades proclamados (…) sin distinción alguna” (art. 2). Desde esta base, reafirmemos la dignidad común, es decir, que todas las personas comparten la misma dignidad por el mero hecho de ser humanas, y sostengamos una cultura de la paz que haga posible la convivencia en todo el planeta.