Los acontecimientos que giraron en torno a la Segunda Guerra Mundial, con todas sus traiciones, claudicaciones, estrategias violentas y auge de los totalitarismos, fueron un golpe durísimo a las concepciones democráticas, racionales y pacíficas. Los efectos sobre la vida política resultaron tan demoledores como los que causaron en la conciencia moral y política de los intelectuales.

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