España es un país soberano. España es un país con una Constitución que avala los tratados internacionales y el respeto a su legalidad. Así lo ha expresado el Presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, a lo largo de la declaración en Moncloa para explicar a la ciudadanía la posición española ante la agresión de Estados Unidos e Israel a Irán. “España está con los valores y principios fijados en la Constitución española, con los principios fundacionales de la UE, con la carta de Naciones Unidas, con el derecho intencional y con la paz”, así de claro y de contundente ha sido Pedro Sánchez.  Esto es básico, porque respetar la legalidad internacional no es ni más ni menos que respetar nuestro propio ordenamiento jurídico, que es la propia base de la democracia. Sin el respeto a la legalidad vigente solo existe la arbitrariedad del imperio de la ley del más fuerte. Ese es el mundo en el que autócratas como Donald Trump o Netanyahu, que no respetan ni las legislaciones de sus propios países, quieren sumir a la comunidad internacional, un mundo sin reglas en el que solo salen beneficiados los de siempre. “De esta guerra no va salir nada bueno, sino más incertidumbre y pobreza” ha declarado el Presidente. Los gobiernos están para solucionar los problemas de la gente no para crearlos, “los únicos que ganan cuando el mundo deja de construir hospitales para producir misiles son los de siempre”, declaró.

España dice “no a la quiebra del derecho internacional que nos protege a todos, especialmente a los más indefensos, a la población civil; no a asumir que el mundo solo puede resolver sus problemas a base de conflictos, de bombas, no a repetir los errores del pasado. En definitiva, NO a la guerra”.

Tenemos muy fresca en la memoria la guerra de Irak hace 23 años, una guerra desastrosa que fue un ejemplo de lo que no hay que hacer y por dónde no hay que ir. Irak quedó devastado, se convirtió en un Estado fallido. Esa guerra trajo una gran inseguridad y miseria al mundo entero, alimentando el terrorismo internacional y provocando una crisis económica funesta, el Presidente Sánchez lo ha recordado también en su discurso, “ese fue el regalo del trío de las Azores a los europeos”.

Protección de la ciudadanía

Afortunadamente, ahora en España existe un Gobierno de coalición progresista que piensa en los intereses de la ciudadanía y en su protección, que no se deja intimidar, y que hace respetar los tratados firmados. Por eso se mantiene firme sobre el uso de las bases militares y sobre qué puede o no puede hacer Estados Unidos en ellas. La pataleta de Trump, delante de un “callado” y servil canciller alemán, causa sonrojo y vergüenza ajena. Es una escena que pasará a la historia por esperpéntica y de enorme bajeza moral. Una escena que objetivamente describe la pequeñez de los protagonistas, y , sobre todo, lo desnudo que está el “emperador”. Cuando el Presidente Sánchez aludió en su comparecencia a una cita histórica del canciller alemán durante la primera Guerra Mundial en la que se lamentaba y reconocía no saber cómo comenzó esa guerra, le envió un elegante mensaje al actual canciller Merz. España es un país de la Unión Europea, y cuando tocan a uno tocan a todos.

Me provoca un enorme orgullo de país ver la determinación de nuestro Gobierno, con el Presidente Sánchez al frente, que está dando la cara como ninguno manteniendo la coherencia, el respeto a la legalidad y a las normas que rigen los más elementales ritos de la democracia: diálogo, no agresión, legalidad vigente y paz, porque la paz es el valor más importante que deben observar y preservar las naciones para la protección de su ciudadanía. Sin paz no hay prosperidad alguna, no hay vida, solo miseria.

Voluntad y capacidad política

El Presidente Sánchez también anunció en su comparecencia que el Gobierno de coalición tiene la voluntad y la capacidad política para hacer frente a esta crisis con la solvencia y el aval que proporciona toda la experiencia acumulada en las anteriores crisis que ha afrontado, ya sea la pandemia, la crisis energética provocada por la guerra de Ucrania o la crisis arancelaria.

De hecho, este Gobierno ya se ha puesto a trabajar para desplegar iniciativas que van encaminadas a la protección de la ciudadanía y de las empresas. La vicepresidenta segunda del Gobierno y Ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, anunció ayer mismo que había convocado a los agentes sociales para explorar todas las vías de actuación posibles.  Igual que el departamento de Carlos Cuerpo estudia escenarios y medidas para mitigar los impactos económicos de este conflicto.

El Presidente también dijo que “la palabra clave es exigir, porque España es un miembro de pleno derecho de la UE y de la OTAN. Tenemos que exigir a Estados Unidos y a Israel que paren inmediatamente, no se puede responder a una ilegalidad con otra, poque así es como comienzan los grandes desastres de la humanidad”.

El Presidente también hizo una referencia a vencer el miedo, ante las presiones del amigo del norte.

Pasadas escasas horas de la comparecencia de Sánchez, el panorama internacional comenzó a moverse. La posición vanguardista de defensa de la legalidad internacional y de la paz de España está recabando apoyos diversos, y se nota en las redes sociales que la opinión pública internacional está siendo sensible, positivamente sensible, a la posición expresada por nuestro Presidente. Eso ha provocado reacciones de apoyo a España del presidente Macron, del premier Starmer, del presidente Lula, además de numerosas alusiones en la prensa internacional, que se ha hecho eco de la serenidad y firmeza del Presidente de este pequeño país del Sur cuya ciudadanía ama la paz.

Tanto es así, que la propia Casa Blanca ha reaccionado. Y lo ha hecho mintiendo. Nada menos que la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, se permitió afirmar la falsedad de que España se ha mostrado de acuerdo con cooperar militarmente con Estados Unidos”. Anoche mismo el Ministro de Exteriores, José Manuel Albares desmintió “de forma tajante” en la Cadena Ser que España haya cambiado de posición. Del mismo modo, unas horas después, la Ministra de Defensa, Margarita Robles, ha asegurado, también en entrevista en la Cadena Ser, que España no dejará a Estados Unidos usar las bases de Morón y Rota.

Parece que la Casa Blanca está desesperada porque la posición de España en contra de la guerra de Trump se ha vuelto internacionalmente popular, como bien señaló Alan Barroso en la red social X.

Las terminales mediáticas y digitales de las derechas pepevoxianas -no distingo apenas ya entre unos y otros, y otros y unos- están vomitando las mentiras de Karoline a ver si consiguen prender la mecha de la duda entre la opinión pública española y mundial. Les interesa que parezca de Trump hace hincar la rodilla a Sánchez. Pero la realidad es tozuda y muestra que este Gobierno de Coalición progresista está detrás de su Presidente, Pedro Sánchez, determinado a actuar con coherencia en defensa de la legalidad y el derecho internacional. España no es un país vasallo.

Causa sonrojo ver cómo el PP, con Feijóo a la cabeza, presiona en contra de los intereses de España y en favor de los de Estados Unidos, y no dice más que sandeces que no tienen ninguna línea argumental con base real. Feijóo tiene un resentimiento primario de niño malcriado que no sabe encajar el lugar en el que está, que es ni más ni menos dónde le colocaron los votos de la ciudadanía española, en la oposición. Estos patriotas de pacotilla deberían quitarse de la muñeca la bandera de España y colocarse la de ese país, sería lo más coherente.

Para terminar este texto, me uno con orgullo de ciudadana española a ese NO a la guerra que declaró mi Presidente del Gobierno. Este Gobierno de coalición progresista tiene que saber que cuenta con el apoyo y el aliento de una gran parte de la ciudadanía española que cree con firmeza en la fuerza y en la dignidad de reclamar la Paz.