No hay sondeo electoral que no señale el crecimiento de Vox a costa, principalmente, del Partido Popular. Incluso hay sondeos que advierten que Vox puede rebasar al Partido Popular convirtiéndose en el primer partido de la derecha. Pero, sobrepase o no sobrepase Vox al Partido Popular, pocos dudan de que será determinante en la formación del Gobierno si ambas derechas pueden constituir mayoría parlamentaria tras las elecciones de 2027. En la hipótesis (nada segura a pesar de los deseos de la opinión pública conservadora) de que el PSOE no pudiera formar Gobierno tras las próximas elecciones, se ciernen dos posibles horizontes que son: a) que el Partido Popular se apoye en Vox para formar Gobierno, con o sin coalición, como ha ocurrido en tantas Comunidades Autónomas y Ayuntamientos; b) que ocurra lo contrario, es decir, que Vox sea el partido mayoritario de la derecha y se apoye en el Partido Popular.
En ambos casos se daría un fenómeno que ya empieza a aflorar: es Vox quien marca la agenda política y el contenido programático del Partido Popular. El ejemplo más evidente es la inmigración desde que el pasado verano el Ayuntamiento de Jumilla cedió a las presiones de Vox en la celebración de las fiestas de los inmigrantes musulmanes y no es casualidad que la última cumbre de los populares, donde Núñez Feijóo ha presentado su programa inmigratorio lleno de guiños a Vox, se haya celebrado… en Murcia.
Dicho de otra manera, si no se forma un Gobierno progresista tras las próximas elecciones, España puede estar gobernada por Vox, bajo tres posibles modalidades: a) con un Gobierno que tenga a Abascal de Presidente; b) con un Gobierno Partido Popular-Vox o bien Vox-Partido Popular; c) con un Gobierno del Partido Popular que necesite el apoyo parlamentario de Vox y, por ello, ejecute su programa de extrema derecha.
Es cierto que en teoría se puede dar una posibilidad a la que ha aludido recientemente Ignacio Sánchez-Cuenca [“El dilema político que (quizá) tendremos que afrontar”, El País, 9 de septiembre de 2025] que es un Gobierno popular con apoyo del PSOE para que Núñez Feijóo no tenga que depender de Vox, pero esa hipótesis parece entreguista porque el Partido Popular ya ha pasado el Rubicón, se siente a gusto con la extrema derecha y, aunque pacte algún tipo de entendimiento con el PSOE para la investidura, a la hora de la verdad correría a ponerse bajo las alas de Vox, pues la cabra tira al monte. Además, parece que no tenemos memoria y hemos olvidado la investidura de Mariano Rajoy el 30 de octubre de 2016, que por la abstención del PSOE formó un Gobierno tan débil que no duró ni dos años.
En conclusión, en las elecciones de 2027 o se forma un Gobierno progresista o se forma un Gobierno de derechas dominado, en todo caso, por Vox, que impondrá el programa y la agenda, esté o no en el Gobierno. Esas son las opciones posibles en la política española y cualquier otra, bajo cualquier formato, no deja de alguna manera de blanquear a Vox. Es lícito desear que gobierne Vox, pero no que nos vendan esa opción bajo etiquetas progresistas.
