¿DÓNDE ESTÁ LA SALIDA?

Durante mucho tiempo el secesionismo catalán ha venido estrellándose periódicamente con el mismo muro impenetrable.

El último choque contra el muro ha sido de una gran dureza, habiendo quedado emplazados los secesionistas ante una triple realidad: en primer lugar, ante la Unión Europea y sus exigencias (y su falta de apoyos); en segundo lugar, ante la realidad económica (con un abandono masivo de empresas y una fuga de ahorradores e inversores)…

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CATALUÑA: LA LEY ELECTORAL FAVORECE A LOS INDEPENDENTISTAS

Cualquier sistema electoral es el resultado de una decisión política. Por tanto, no hay discursos neutros en esta materia. Por este motivo, una de las cuestiones que más puede sorprender en Cataluña, si es que sorprende ya algo, es que tras décadas de incremento constante de autogobierno no haya aprobado una ley electoral propia para sus elecciones autonómicas, y se siga utilizando la ley electoral general, desde que Tarradellas convocara las primeras elecciones autonómicas el 17 de enero de 1980.

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LA “NUEVA POLÍTICA” Y EL AFÁN POR DIVIDIR

Algunos de los actores más recientes en la política española se empeñan en distinguir lo que llaman “vieja política” o “régimen del 78” de la “nueva política”, que representarían presuntamente ellos mismos. En esta descalificación peyorativa suelen coincidir, desde perspectivas distintas, tanto los dirigentes de Podemos como los de Ciudadanos y buena parte del universo separatista catalán.

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¿ORGULLOSO DE SER ESPAÑOL?… NO, AHORA MISMO MUY PREOCUPADO

Empezar un escrito pidiendo disculpas no es lo más ortodoxo, pero cuando se está perdiendo la costumbre creo que no viene mal. Pido disculpas por escribir desde el sentimiento, pero es que cada vez el cuello de la botella se nos está haciendo más estrecho y tal vez solo mirando dentro de nosotros mismos seamos capaces de encontrarnos y de paso ser capaces de llegar a saber si somos capaces trazar la longitud y la latitud del rumbo perdido.
En los últimos meses del invierno de 1992, cuando tras el frio llegaba la primavera y el cambio climático era algo que se creía muy lejano, me encontraba en los Estados Unidos en plena campaña de primarias y cuando la sociedad americana esperaba la elección del joven demócrata Billy Clinton, que llenaba a todos de esperanza de que con él llegará un nuevo tiempo cargado de cambio. En el centro empresarial de Charleston fui invitado a un desayuno con empresarios de la ciudad, al final del encuentro el Presidente de la Cámara me invito a que me dirigiera a los presentes para hablarles de cómo era la España del momento, las noticias que les llegaba no tenía nada que ver con el pasado, para ellos era un pasado confuso y contradictorio de un país atrasado que había llegado a la democracia hacia poco y que estaba superando mil surcos históricos de enfrentamiento civil y pobreza. Fue todo un gusto poder subirme a la tribuna y poder hablar de España, de un país que no sólo estaba ganando la batalla al tiempo sino que se está situando en la cabeza de los países europeos. Que ello además lo íbamos a celebrar ofreciendo al mundo nuestra mejor imagen con los JJOO de Barcelona y la Expo de Sevilla, reflejando que España había ha pasado a ser un país vertebrado de Sur a Norte, que se estaba dotando de unas infraestructuras modernas para posibilitar su crecimiento armónico y distribuyendo su riqueza nacional en un gran ejercicio de solidaridad interterritorial y personal que garantizaba una cohesión social sostenible. Una sanidad universalizada, una enseñanza que ahora llegaba a todos los ciudadanos, con una organización del poder político profundamente democrática y descentralizada a semejanza de sus Estados Federados. El único “pero” el terrorismo, cuando se acabe con él contaríamos en el mundo como un país de referencia. Por encima de todo teníamos una fuerza muy especial: 40 millones de ciudadanos que después de mucho tiempo se sentían profundamente satisfechos de ser españoles. “¿Muy orgulloso de su país?” Me dijo al final de la intervención el Presidente. ¡Si, mucho!, le respondí. Terminó diciendo a los convocados: “Señores, España es un país al que tenemos que poner en la agenda a partir de ahora”.
Hoy si me preguntaran por aquel orgullo diría que se ha tornado en seria preocupación.
Visto lo que estamos viendo a diario, y de forma acelerada, podemos poner el dedo en la llaga de los errores cometidos en la política, en el cambio social, en los efectos de la evolución tecnológica, en un sinfín de causas. Como todos tengo mi propia teoría que me gustaría sintéticamente enunciar. Hemos confundido el desarrollo ciudadano, garrafalmente, pensando que es lo mismo enseñar que educar. No estamos ante un problema semántico.
Educar es transmitir valores, ideas y creencias. Es estimular la conciencia crítica, nunca adoctrinar, menos manipular. Es formar en el esfuerzo, el respeto, en la ciudadanía, en lo veraz, etc. Es el aprendizaje de donde empieza mi libertad y donde la tuya, es saber que todo derecho contrapone una obligación, es saber que el objetivo es convivir y no coexistir. Educar, lo ha de hacer esencialmente los padres, la familia, el entorno inmediato. El maestro es un colaborador necesario pero no es su función principal. Sin embargo hemos pensado que la educación es la misión de la escuela. El trabajo acelerado, la vida del éxito inmediato, del dinero mucho y fácil, el bienestar personal por encima de todo, el consumo como forma de satisfacer las necesidades vitales, ha llevado a delegar plenamente en la escuela la responsabilidad de educar. ¡“Es la obligación del maestro para eso pago mis impuestos y al colegio”!
Enseñar, por el contrario, es transmitir conocimientos, saberes, habilidades establecidos normativamente y programados por edades, especialidades y orientaciones de desempeño. Esta si es la responsabilidad de maestros y profesores. Esos profesionales de los que nos preocupa que le suministren al niño la medicina a la hora convenida (“yo no puedo venir a dársela”) y que “no se estrese pues el pobre es muy nervioso”. Además de que obtenga buenas calificaciones en el bachillerato pues se quiere que sea ingeniero como el padre y sino que el sistema educativo genere una titulación que pueda esgrimir. Creyendo que en un moderno modelo de enseñanza lo esencial es que aprenda en el Ipad, ya que es mejor que en los plúmbeos libros de texto de SM que teníamos nosotros. Es adaptarse a un nuevo tiempo. Y por favor que no le ponga deberes que por las tardes le gusta jugar con la consola.
Es cierto que la educación, no la enseñanza, también llega por un círculo más amplio donde un entorno más complejo y plural también influye y, sobre todo, por los medios de comunicación (en su sentido más amplio) y las redes sociales que penetran fácilmente desde la infancia a la juventud configurando “valores” y actitudes que se diluyen en un entorno social de lo inmediato.
Ello ha hecho posible que ciudadanos educados puedan escuchar, dando crédito, a mesías que hablan de realidades inexistentes, de cielos llenos de borrascas y que se interprete la historia, la antigua y la moderna, como si fuera una serie de televisión donde se está obligado a posicionarse entre los, aparentemente, buenos frente a los, tendenciosamente, malos. Todo ello sin nadie que indique el camino cierto que, no es uno, es muy plural y obligando a decidir cual se sigue y como pero desde el criterio.
Hemos querido vivir en una sociedad “liquida” pues era lo más placentero, se han aceptado los mensajes mayoritarios, unas veces unos y otras otros, pues es la forma de no sufrir. Tenemos adquiridos muchos conocimientos pero no hemos aprendido a colocarlos en su correspondiente estantería para saber cuál hay que tomar en cada momento. Las instituciones han estado para pedirles que nos resolvieran los problemas pero no para exigirles en qué dirección queríamos que fueran resueltos, valga como ejemplo una crisis económica, un sistema de pensiones o el sentimiento de pertenencia nacional.
Educar a una sociedad, lo mismo que a los hijos, es hoy día una tarea colectiva, plena de responsabilidad no delegable. Como a los árboles si no le ponemos guía las ramas terminan venciéndose, las frutas caen y se las comen los bichos.

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CAMBIO CLIMÁTICO. DOS AÑOS PERDIDOS EN ESPAÑA

El 4 de noviembre ha sido el aniversario de la entrada en vigor del Acuerdo Climático de la COP21 celebrada en París en diciembre de 2015, y el 6 de noviembre se inicia en Bonn la 23 Conferencia del Clima de Naciones Unidas (COP23). Han pasado casi dos años desde que el 12 de diciembre de 2015 España, junto al resto de países y partes intervinientes llegaran al citado Acuerdo Climático de París. Dos años en los que las novedades efectivas en el Gobierno del partido popular de este país, tanto en adaptación como en mitigación del Calentamiento Global, pueden considerarse en gran parte perdidos.

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LA POBREZA Y LA EXCLUSIÓN SOCIAL EN LA ESPAÑA ACTUAL

En la compleja España en la que nos encontramos instalados en las últimas semanas y embriagados por los precipitados hechos que nunca hubiéramos pensado se escenificaran, pareciera que no hubiera más allá, cuando en realidad el mundo gira y gira y perpetuemos las paradojas e injusticias aviesas de una sociedad desarrollada, en donde la riqueza más explícita y la pobreza más severa conviven y no pueden por menos que escandalizar a cualquier ciudadano de bien.

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ELECCIONES INCIERTAS EN CATALUNYA

Los días previos y posteriores al debate en el Senado relacionado con la aplicación del artículo 155 (27 de octubre), clarificaron varios asuntos. En primer lugar, la Declaración Unilateral de Independencia (DUI) del parlamento catalán fue manifiestamente ilegal y, por lo tanto, no tuvo ningún efecto práctico, al margen de resultar muy contraproducente para la causa secesionista.

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