Las informaciones sobre el sistema pĂşblico de pensiones han ido en aumento en los medios de comunicaciĂłn, fundamentalmente las que alertan sobre las dudas del futuro de las pensiones, el dĂŠficit desbocado de la Seguridad Social, del vaciamiento de la hucha de las pensiones o el envejecimiento de la poblaciĂłn , entre otros anuncios alarmistas. Existe consenso que uno de los problemas mĂĄs importantes que tiene que afrontar el renovado gobierno del Partido Popular (PP) y el conjunto de los grupos polĂticos con representaciĂłn parlamentaria, es la bĂşsqueda de nuevos ingresos para el sistema de la Seguridad Social. Ante un dĂŠficit que se sitĂşa en el entorno de 18.000 millones y un Fondo de Reserva al que el gobierno ha vaciado, de 66.815 millones que tenia en 2011 lo ha dejado 15.200 actuales, con la previsiĂłn de su extinciĂłn a finales de este aĂąo como ha comunicado el gobierno a la ComisiĂłn Europea. Estas incertidumbres sobre las pensiones pĂşblicas estĂĄn ocurriendo en un periodo de crecimiento econĂłmico y creaciĂłn de empleo desde 2014, pero la realidad es que antes de la crisis habĂa 20,7 millones de ocupados (tercer trimestre 2007) y en el mismo periodo de 2016 hay 18,5 millones, faltan mĂĄs de 2,2 millones de ocupados para alcanzar el volumen de empleo que existĂa.
La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), en su Informe de los Proyectos y LĂneas fundamentales de los Presupuestos de las Administraciones PĂşblicas para 2016, respecto a los fondos de la Seguridad Social afirmaba: âEl gasto en pensiones parece bien equilibrado. Pero es muy probable que los ingresos evolucionen por debajo de lo previsto en el presupuestoâ. La insuficiencia de ingresos es el verdadero problema actual de nuestro sistema de Seguridad Social. Del informe de la AIReF se desprende que no es un problema econĂłmico irresoluble, si no que es de naturaleza polĂtica que nos remite a la gestiĂłn del gobierno del PP desde 2012. SeĂąala el informe: âSi bien los ingresos por cotizaciones se estĂĄn recuperando desde 2014, en gran medida por la dinĂĄmica positiva del empleo, lo hace de forma moderada por la confluencia de factores de diversa Ăndole: la bajada inflaciĂłn y el proceso de devaluaciĂłn interna, la disminuciĂłn de los beneficiarios por desempleo o la aplicaciĂłn de medidas de fomento del empleoâ.
Si se analizan los factores anteriormente enumerados, veremos que salvo el referente a la inflaciĂłn, dependiente de causas externas como el precio de la energĂa, los otros estĂĄn en relaciĂłn directa con la gestiĂłn de las polĂticas econĂłmicas y sociales del gobierno, estos factores son sobre los que el gobierno del PP ha concertado su acciĂłn en la legislatura de 2012 a 2015:la devaluaciĂłn interna  mediante las reformas laborales de 2012, 2013 y 2014, reforma de pensiones de 2013 y las reducciones de cotizaciones de la Seguridad Social a las empresas como las polĂticas de fomento del empleo, todos ellos llevados a tĂŠrmino sin diĂĄlogo polĂtico ni social en base a la mayorĂa absoluta del PP. La reforma laboral de 2012 y su continuaciĂłn en aĂąos posteriores, ha facilitado el despido, precarizado el empleo (la temporalidad se sitĂşa ya al 27%, parcialidad involuntaria y falsos autĂłnomos), los recortes en la protecciĂłn de las personas desempleadas, la desregulaciĂłn producida en la estructura y en las reglas de la negociaciĂłn colectiva, que ha producido una perdida salarial al conjunto de trabajadores y un empeoramiento de las condiciones de trabajo y aumentando el fraude laboral. Todo ello asentado en un modelo econĂłmico basado en actividades intensivas en trabajos de baja productividad que ha provocado grandes desigualdades y el aumento de la pobreza laboral. Las reformas de 2013 sobre el sistema de pensiones han producido recortes a los pensionistas actuales y los producirĂĄn sobre los futuros, que persigue reducir el gasto pĂşblico en pensiones en nuestro paĂs cuando la realidad es que el gasto en pensiones es moderado respecto a los paĂses de la UniĂłn Europea (UE), segĂşn la ComisiĂłn Europea las previsiones para el 2020 en EspaĂąa son del 11,8% y en la eurozona del 12,4%.
El nuevo Ăndice de RevalorizaciĂłn de las Pensiones (IRP), que las desvincula de la evoluciĂłn de los precios ya ha producido pĂŠrdida de poder adquisitivo a los actuales pensionistas. Desde 2010 las pensiones han perdido un 4%, en 2016 los pensionistas han sufrido una pĂŠrdida de 1,25% de poder de compra y en 2017 el gobierno del PP ha actualizado en solo un 0,25% las pensiones, cuando la previsiĂłn de inflaciĂłn del Banco de EspaĂąa es de un 2%. Para los futuros pensionistas la entrada en vigor del Factor de Sostenibilidad (FS) supondrĂĄ que un trabajador que al jubilarse en 2011 percibĂa un 81,2% de su salario, en el 2020, segĂşn los datos de la OrganizaciĂłn para la CooperaciĂłn y el Desarrollo EconĂłmico (OCDE), la proporciĂłn de la pensiĂłn bajarĂa al 73,9% del salario. La ComisiĂłn Europea prevĂŠe que en 2060 esta tasa de retorno de la pensiĂłn no alcance el 50% del salario como consecuencia de las reformas de pensiones. Estos recortes que realizĂł el gobierno del PP en la anterior legislatura los intentĂł justificar por la evoluciĂłn demogrĂĄfica de nuestro paĂs: el alargamiento de la esperanza de vida, la reducciĂłn de la poblaciĂłn con edades inferiores a la jubilaciĂłn, la reducciĂłn de la natalidad y los efectos que se prevĂŠn en los prĂłximos aĂąos por la jubilaciĂłn Baby-Boom (los nacidos desde finales de los 50 a los 70). Lo que aumentarĂĄ la tasa de dependencia (proporciĂłn de pensionistas respecto a los activos). En las razones demogrĂĄficas hay hechos ciertos, que son manipulados para cuestionar el sistema pĂşblico de pensiones. BasĂĄndose en un diagnĂłstico mas que discutible, como si el nĂşmero de personas en edad de trabajar estuviese solo relacionado con la poblaciĂłn local, como ya ocurriĂł en la segunda mitad del siglo XX y en los primeros aĂąos de este siglo, la llegada de personas emigrantes aumenta la poblaciĂłn.
El dĂŠficit actual del sistema, el vaciamiento de la hucha de pensiones y el invierno demogrĂĄfico son utilizados para alarmar sobre la viabilidad del sistema pĂşblico de pensiones por los grupos interesados en los fondos privados de pensiones. AsĂ el pasado 11 de diciembre el diario ExpansiĂłn con el titular de: â ÂĄReformen la Seguridad Social ya!â, alertaba sobre el estado critico del sistema de pensiones pĂşblicas situaba el dĂŠficit a 20.000 millones y afirmaba que seguirĂa aumentando. Anunciaba que los efectos demogrĂĄficos llevarĂan la tasa de dependencia de dos trabajadores por cada pensionista a uno por uno en las prĂłximas tres dĂŠcadas. Todo ello le servĂa para afirmar que no les seria posible mantener las actuales condiciones de jubilaciĂłn. Por ello, era inevitable plantearse alternativas a desastroso sistema de pensiones estatal y ponĂa como referencia para el futuro de las pensiones de los trabajadores espaĂąoles el sistema privado de capitalizaciĂłn. Poniendo como ejemplo, el sistema privado de Chile, que se puso en prĂĄctica durante la dictadura de Pinochet. La realidad es bien distinta ,los resultados despuĂŠs de 36 aĂąos de funcionamiento son que el 90% de los pensionistas reciben pensiones inferiores a los 233 dĂłlares, casi la mitad del sueldo mĂnimo establecido. Lo que ha provocado que miles de chilenos se han manifestado exigiendo el fin del sistema privado, gestionado por las Administradoras de Fondos de Pensiones, pues la aportaciĂłn mensual de los trabajadores es invertida en la capitalizaciĂłn de las grandes empresas, los pensionistas demandan al gobierno chileno: âUn sistema de Seguridad social que resguarde los fondos propiedad de los trabajadoresâ (EFE, Santiago de Chile, 4 Noviembre 2016). PeriĂłdicamente tambiĂŠn se publican encuestas promocionadas por entidades financieras o aseguradoras, en las que invariablemente se resalta la gran preocupaciĂłn de los trabajadores sobre el futuro de sus pensiones, cuando segĂşn el barĂłmetro de noviembre del Centro de Investigaciones SociolĂłgicas (CIS), inquieta al 4,2% ocupando el noveno lugar de las preocupaciones de los ciudadanos, siendo la primera el paro.
El problema principal del sistema pĂşblico de pensiones no es demogrĂĄfico, es de polĂtica econĂłmica y laboral. Sobre esto hay que centrar los debates tanto en la ComisiĂłn de Seguimiento del Pacto de Toledo como en el ĂĄmbito del DiĂĄlogo Social. En el inicio del proceso de los debates donde ya han comparecido el gobierno, los interlocutores sociales, expertos, instituciones y otras organizaciones sociales. La ministra de Empleo y Seguridad Social en su comparecencia planteo que las polĂticas de fomento de empleo vayan a cargo de los Presupuestos Generales del Estado, hacer compatible la pensiĂłn con el salario y para aliviar el dĂŠficit de la Seguridad Social propuso vincular la financiaciĂłn de las prestaciones contributivas de  viudedad y de orfandad a los Presupuestos Generales del Estado, para ello harĂan falta 21.000 millones que el gobierno no dice de donde los va a sacar. Parece que la medida no resolverĂa el problema del dĂŠficit y abre serias dudas sobre el futuro de ambas prestaciones. Estas medidas en gran parte fueron pactadas con Ciudadanos (Csâ) en el Acuerdo de Investidura. El Partido Socialista Obrero EspaĂąol (PSOE) ha propuesto la creaciĂłn de un impuesto especifico para la financiaciĂłn del conjunto de las pensiones pĂşblicas, el gobierno del PP no quiere crear nuevos impuestos y ha propuesto la idea de financiar el dĂŠficit de la Seguridad Social con la emisiĂłn de deuda. Propuesta que chocarĂa con las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) de reducir la deuda pĂşblica a travĂŠs de elevar impuestos.
Los interlocutores sociales tambiĂŠn han presentado sus propuestas, CCOO y UGT han planteado en primer lugar que las pensiones deberĂan incrementarse un 1,2% para garantizar el poder adquisitivo, de acuerdo con la proposiciĂłn de ley aprobada en el Congreso de Diputados con el apoyo del PSOE, Podemos y los nacionalistas vascos y catalanes. Ambos sindicatos han propuesto distintas medidas encaminadas en el corto plazo a mejorar los ingresos del sistema de Seguridad Social, entre otras: acabar con las bonificaciones a la contrataciĂłn, financiar los gastos de administraciĂłn de la Seguridad Social desde los Presupuestos Generales del Estado, destopar las bases mĂĄximas de cotizaciĂłn y aumentar las cotizaciones temporalmente. TambiĂŠn han trasladado su rechazo a la propuesta del gobierno de hacer compatible la pensiĂłn con el salario, por los efectos negativos sobre el empleo y en concreto para la inserciĂłn laboral de los jĂłvenes.
El Pacto de Toledo desde 1995, ya preveĂa que la financiaciĂłn de las pensiones no puede basarse exclusivamente en las cotizaciones sociales. UGT y CCOO han propuesto la necesidad de ampliar las fuentes de financiaciĂłn para garantizar la suficiencia del sistema pĂşblico de pensiones. Para ello se requiere una reforma fiscal justa y suficiente que se acompaĂąe con la lucha contra fraude fiscal y la economĂa sumergida. Las dos confederaciones sindicales consideran que la creaciĂłn de empleo de calidad debe ser prioritaria para mejorar la recaudaciĂłn del sistema, para ello plantean la derogaciĂłn de las reformas laborales. Al igual que la derogaciĂłn de las medidas impuestas por la reforma de pensiones de 2013, concretamente el Ăndice de RevalorizaciĂłn de las Pensiones y el Factor de Sostenibilidad que causan pĂŠrdidas de poder de compra y recortes de las pensiones. Las organizaciones empresariales CEO y CEPYME han planteado, entre otras medidas, acelerar la implantaciĂłn de jubilaciĂłn a los 67 aĂąos, su rechazo al destope de las bases mĂĄximas de cotizaciĂłn y la exigencia de mayores controles sobre el fraude laboral y el absentismo.
Los trabajos en la ComisiĂłn de Seguimiento del Pacto de Toledo y de forma paralela en el ĂĄmbito del DiĂĄlogo Social, adquieren la mĂĄxima relevancia para el conjunto de la sociedad, pues la Seguridad Social es un pilar fundamental de nuestro modelo econĂłmico y social. Las pensiones pĂşblicas son un derecho de los ciudadanos establecido en la ConstituciĂłn EspaĂąola, que para su materializaciĂłn requiere luchar contra las desigualdades y la pobreza siendo su garantĂa el sistema pĂşblico de pensiones sostenible y justo.
