La polĂtica econĂłmica del gabinete Rajoy ha tenido como resultados la desigualdad y la precariedad. Sus recetas econĂłmicas no han sido nada originales y han apostado siempre por el corto plazo. Cinco aĂąos de montaĂąa rusa fiscal que siempre ha perjudicado a las rentas medias y trabajadoras. Cinco presupuestos en los que Rajoy nunca ha cumplido con la ortodoxia neoliberal que dice defender y en los que ha ido salvando los muebles ante Bruselas y el FMI por circunstancias ajenas a su acciĂłn de gobierno.
El Gobierno, si consideramos la suma de las cifras de dĂŠficit de la AdministraciĂłn Central y la de la Seguridad Social, ha aumentado la necesidad de financiaciĂłn desde los 36.049 millones de euros de 2011 a los 41.000 millones de 2015, un incremento del 13,7% en el periodo. El dĂŠficit de la Seguridad Social, que ha pasado de los 1.063 millones de 2011 a los 13.150 millones en 2015, multiplicando por 12 la cifra inicial.
El Gobierno de EspaĂąa, pese a haber enarbolado la bandera de la austeridad, ha incumplido sistemĂĄticamente el objetivo de dĂŠficit aĂąo tras aĂąo. Lo incumpliĂł en 2012 cuando lo situĂł en el 6,77% del PIB. Lo incumpliĂł en 2013 cuando obtuvo un dĂŠficit del 6,62%. VolviĂł a incumplirlo en 2014 con una cifra del 5,79%. Y de nuevo en 2015 lo ha llevado al 5,1% cuando se le exigĂa dejarlo en el 4,2%. Es decir, el desfase es de casi 1 punto mĂĄs de lo previsto, casi 10.000 millones de euros mĂĄs de dĂŠficit.
A pesar de estos incumplimientos, la polĂtica presupuestaria del Gobierno Rajoy ha subsistido gracias al viento de cola que le proporcionaba el bajo precio del crudo y a la polĂtica monetaria expansiva del BCE. Y ademĂĄs se ha beneficiado de factores polĂticos que se han alineado para evitar una intervenciĂłn completa de la hacienda pĂşblica espaĂąola. La debilidad mostrada elecciĂłn tras elecciĂłn por conservadores y socialdemĂłcratas, las dos fuerzas polĂticas que han monopolizado la realidad institucional europea de los Ăşltimos cincuenta aĂąos, han hecho que Bruselas y el Ecofin perdonen la vida una y otra vez a un socio cĂłmodo que no da problemas polĂticos a pesar de sus extremas debilidades econĂłmicas. El Brexit, el ascenso de la ultraderecha en toda Europa, las incertidumbres en los paĂses del Este, la victoria de Trump, a la postre mantienen en piĂŠ la mala salud de hierro de la polĂtica presupuestaria del Reino de EspaĂąa.
Sin embargo, que el enfermo en estado crĂtico se mantenga estable no permite hablar de milagro, ni siquiera de que el equipo econĂłmico del Gobierno lo haya hecho bien. Por eso, es necesario abordar el proceso de elaboraciĂłn y crĂtica de los Presupuestos Generales del Estado sin complejos. No se puede dar por buena una polĂtica econĂłmica que ha sido errĂĄtica y que sĂłlo se sostiene por circunstancias externas. Una crĂtica progresista y constructiva de las cuentas pĂşblicas no sĂłlo debe centrarse en las consecuencias negativas de la incipiente recuperaciĂłn econĂłmica que no llega a las familias y que se traduce en precariedad, salarios de miseria, falta de oportunidades y pauperizaciĂłn de los servicios pĂşblicos. Debe partir de una enmienda a la totalidad a una acciĂłn de gobierno que ha renunciado a corregir los desequilibrios estructurales de la economĂa espaĂąola, y que se limita a aplicar medidas que suponen la pĂŠrdida de poder y oportunidades para la clase media trabajadora, cuando lo urgente es construir un consenso econĂłmico y social en torno a un pacto de rentas que permita ganar competitividad. Ante el proceso de elaboraciĂłn de los Presupuestos Generales del Estado para 2017 toca apostar desde la izquierda por una polĂtica presupuestaria diferenciadora que sea capaz de transmitir con nitidez a la opiniĂłn pĂşblica un proyecto polĂtico transformador alternativo al PP que vaya mĂĄs allĂĄ de las libertades pĂşblicas y los derechos sociales.
