Bajo el lema que da título a este artículo, Proteger lo conquistado, ganar futuro, las organizaciones sindicales, UGT y CCOO, convocan la manifestación de este Primero de Mayo.
En su Manifiesto, reiteran el firme compromiso con el sindicalismo internacionalista, la cooperación sindical y la defensa de los derechos laborales y sociales en todo el mundo.
Denuncian, asimismo, la inacción de la comunidad internacional ante el genocidio en Gaza y los ataques indiscriminados en Cisjordania y reivindican la paz en Ucrania, el fin del genocidio en Gaza y la solidaridad con todos los pueblos que están siendo víctimas de la represión, la ocupación y la guerra. El internacionalismo y el compromiso con la paz es uno de los valores más trascendentes que ha definido y define al movimiento sindical.
Reclaman los sindicatos una respuesta firme y coordinada de la Unión Europea, frente a la guerra comercial de Trump y al desmantelamiento del estado del bienestar, el odio a la diversidad y el negacionismo de la crisis climática, que promueven las extremas derechas. Reivindican frente a ello, seguir avanzando en una Europa social, con una mayor integración política.
Defienden, igualmente, el diálogo social en España para seguir reforzando el empleo digno, la mejora de los salarios, el derecho a la vivienda, avanzar en igualdad de género y en la lucha contra la violencia machista, esa insoportable lacra que venimos padeciendo.
Reivindican el compromiso político para hacer realidad legislativa la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales, según el acuerdo alcanzado entre las organizaciones sindicales y el Gobierno, que, según lo esperado, se remitirá a las Cortes Generales tras el próximo Consejo de Ministros.
Ganar tiempo de vida a través de la reducción de la jornada, estabilidad a través de la mejora de los salarios, igualdad entre hombres y mujeres, fortalecer la negociación colectiva, para seguir avanzando en derechos laborales, reforzar la salud laboral y la prevención de riesgos para ganar calidad de vida, defender las pensiones, los cuidados, la educación, y la sanidad pública para ganar bienestar, impulsar una política industrial y del campo para ganar en economía productiva. Garantizar el derecho a la vivienda para ganar autonomía, la cultura para ganar pensamiento crítico, los derechos humanos para ganar solidaridad y seguridad.
En definitiva, defender la igualdad para ganar libertad, el sindicalismo para ganar democracia, defender la democracia y una Europa social contra la barbarie externa e interna.
Todos los años el Día Internacional del Trabajo, nos convoca en defensa de estos valores, sin duda, este Primero de Mayo, con un contenido profundamente ideológico, debe servir también para plantar cara a la extrema derecha y a la “Internacional del odio” que pretende desmantelar los derechos conquistados y las libertades alcanzadas.
Avanzar en la reducción de la jornada laboral, en la redistribución de la riqueza, el progreso salarial y la seguridad en el empleo, a través de la protección frente al despido y la salud laboral, con una nueva ley que contemple las nuevas realidades productivas, climáticas y de salud de las personas trabajadoras, abordando de manera específica los problemas de salud mental derivados del estrés, la fatiga crónica, la sobrecarga laboral, combatiendo la desconexión digital a través de una nueva Ley de Salud Laboral, son algunos de los retos necesarios a abordar, que permitirán seguir avanzando en el bienestar y las condiciones de vida de las clases trabajadoras y haciendo realidad un hecho incontestable, y es que pese a haber sido, las organizaciones sindicales, unas de las primeras víctimas de las fake news, de los bulos y de las campañas de odio, muestran su vigor, sin duda, vinculado a sus profundas raíces transformadoras que han logrado conquistas en el pasado, que es necesario proteger en el presente para garantizar el futuro.
Haremos bien en celebrar en este Primero de Mayo la existencia y vigencia de las organizaciones sindicales, su lucha por la igualdad, la justicia social, el bienestar y la democracia y las libertades.
En el Día Internacional del Trabajo, la defensa de nuestro modelo de convivencia, del modelo social europeo, de la paz y de la justicia. La defensa de los servicios públicos frente a los depredadores que solo ven en ellos una oportunidad de negocio, la defensa de la democracia y de las libertades, del valor y la aportación de la diversidad a la cohesión social y la riqueza de la pluralidad, la defensa de los derechos humanos y de la paz se constituyen como el mejor escudo para una sociedad que no está dispuesta a retroceder en convivencia e igualdad.
¡Viva el Primero de Mayo!
