Las lĂĄgrimas de Federica Mogherini, alta representante para la PolĂtica Exterior Europea, al referirse a los atentados en Bruselas, simbolizan la imagen de una Europa que muestra su dolor y su solidaridad con las vĂctimas y sus familiares. Una Europa, donde la inmensa mayorĂa de sus ciudadanos estĂĄn unidos frente al terrorismo. Una Europa que tiene que estar coordinada frente a la sinrazĂłn de un terrorismo que estĂĄ dentro de nuestras sociedades, y que hay que combatir. Siendo conscientes, que no serĂĄ fĂĄcil y que algunos aprovecharĂĄn para restringir libertades, e incluso condicionar la realidad de una Europa unida en libertad.
Estamos ante un dĂa triste y de luto. Pero tambiĂŠn en un dĂa de incertidumbres y miedos, donde son muchos los europeos que se preguntan, en estos momentos, cuando y donde serĂĄ el prĂłximo atentado. Y si estĂĄn seguros o viven en una burbuja de falsas seguridades. En esta situaciĂłn, la calma y la verdad ayudan. La verdad, sobre un terrorismo que probablemente nos atormentarĂĄ durante aĂąos. La calma de saber que juntos podremos vencer a los terroristas, que quieren no solo dividirnos sino acabar con nuestro modo de vida.
El cuatro de marzo de 1933, en su discurso de toma de posesiĂłn como presidente de Estados Unidos, Roosevelt, dijo que âlo Ăşnico que debemos temer es al miedo mismo; a un terror anĂłnimo, irracional e injustificado que paraliza los esfuerzos imprescindibles para convertir el repliegue en ofensiva.â Pues bien, la ofensiva, tiene que llevar a la UniĂłn Europea a configurar una autĂŠntica polĂtica comĂşn para luchar contra el terrorismo.
Hoy sabemos que los terroristas son mucho mĂĄs que unos desalmados que estĂĄn dispuestos a morir matando. Por ese motivo, es preciso plantear una Estrategia PolĂtica Europea contra la radicalizaciĂłn y el terrorismo yihadista, donde se pongan los medios y elementos necesarios para garantizar la seguridad.
Esto significa, entre otras cuestiones, asumir que es preciso cambiar la estrategia para hacer frente al terrorismo allĂ donde se encuentre. Es decir, llegando a utilizar los ejĂŠrcitos cuando sea necesario, porque la UniĂłn Europea asume que su implicaciĂłn decidida en la lucha internacional contra el terrorismo es vital. Esto significa, incrementar los efectivos policiales y sus medios para perseguir el terrorismo yihadista. Esto significa, combatirles econĂłmicamente acabando con sus lĂneas de financiaciĂłn, y estableciendo la âinversiĂłn ĂŠticaâ para las grandes empresas multinacionales. Es decir, no habrĂĄ negocios con aquellos que no combatan el terrorismo, sean empresas o Estados.
Pero junto a la seguridad, tambiĂŠn hay que incluir polĂticas destinadas a evitar el reclutamiento y las actuaciones delictivas, con acciones educativas, de integraciĂłn, de cohesiĂłn social, y diĂĄlogo. Y aquĂ, hay que tener la modestia de aprender de todas las experiencias que hayan podido tener ĂŠxito, vengan de donde vengan, como seĂąala Michael Burleigh en su libro Sangre y Rabia, una historia cultural del terrorismo.
Los atentados de hoy, como los anteriores, vienen a reafirmar que ya no hay distinciĂłn entre seguridad interna y externa de un Estado, por mucho que algunos todavĂa se encuentren en esa dialĂŠctica. Eso, con este fenĂłmeno terrorista se ha terminado, lo que hace obligatorio la  prevenciĂłn y la coordinaciĂłn exterior para proteger a los ciudadanos en las calles y plazas de sus pueblos y ciudades.
Descansen en paz las vĂctimas. Sin saber vuestros nombres nunca os olvidaremos porque os llevamos en nuestra memoria, y en nuestros sueĂąos de paz, libertad e igualdad. Apoyemos a sus familias, ahora y siempre en su dolor y sus recuerdos. Al resto, recordarles una cita atribuĂa a Albert Einstein, âel mundo es un lugar peligroso para vivir; y no a causa de la gente mala, sino a causa de la gente que no hace nada al respecto.â
