La presente situaciรณn no se debe solamente a la crisis del 2008 y a los recientes efectos de la Pandemia; sino que viene de muy de lejos. No debemos olvidar que en los aรฑos โ80 los sindicatos aceptaron con lealtad un duro ajuste industrial y de salarios, justificado por la crรญtica situaciรณn de la economรญa espaรฑola, sin alcanzar las justas compensaciones. Ademรกs de los sacrificios y las medidas impopulares, lo que preocupaba a los dirigentes sindicales era el tono con el que eran tratados en las altas esferas del Gobierno: la visiรณn creciente de los sindicatos como organizaciones opuestas al progreso social y como grupos de presiรณn en defensa de intereses corporativos a los que habรญa que limitar su capacidad de acciรณn. Se apostรณ, en definitiva, por una โsocialdemocracia sin sindicatosโฆโ, como si eso fuera posible. Desde entonces, las polรญticas econรณmicas que se han venido practicando (salvo algunas excepciones) no han corregido el deterioro del empleo; reducido la precariedad del mercado de trabajo; aumentado la protecciรณn social; mejorado la calidad de los servicios pรบblicos; y propiciado una polรญtica fiscal mรกs justa.
Actualmente, las altas cifras de paro y la precariedad del mercado de trabajo constituyen un considerable freno a la acciรณn sindical. La รบltima Encuesta de Poblaciรณn Activa (Primer Trimestre 2021) refleja una importante reducciรณn de la Poblaciรณn Activa (-203.400 personas) y en la Ocupaciรณn (-137.600 personas). Mientras, se incrementa el nรบmero de personas Inactivas (+195.300) que ya son cerca de 17 millones; en el primer trimestre de 2021 mรกs de un millรณn de personas no han podido buscar empleo a pesar de estar disponibles para trabajar. En Espaรฑa las personas paradas son el 15,98% (3,7 millones), solo superada por Grecia, doblando la Tasa de Paro de la UE-27; mientras que con el 38,5% de paro entre los jรณvenes menores de 25 aรฑos somos lรญderes y mรกs que doblamos la media de la UE-27 (16,8% en 2020). En cuanto a la calidad del empleo, Espaรฑa con una Tasa de Temporalidad del 23,8% lidera la UE-27 (13,6% en 2020), y las personas ocupadas a Tiempo Parcial son el 14% (2,7 millones) de las que 3 de cada 4 son mujeres, lo que influye decisivamente en la โbrecha salarialโ.ย Aumenta el Paro de Larga Duraciรณn (en Espaรฑa es del 5% de la Poblaciรณn Activa, doblando la media de la UE-27), y 600.000 personas habรญan perdido su empleo hace tres o mรกs aรฑos y seguรญan sin encontrar una ocupaciรณn. Advertir que cuatro millones de personas se encontraban en Paro Registrado en febrero de 2021, de las que solo el 59% percibieron algรบn tipo de prestaciรณn por desempleo, y รบnicamente el 29% pudo recibir la Prestaciรณn Contributiva. Por รบltimo, 1.226.200 Hogares tenรญan a todos sus miembros en Paro, 152.400 Hogares mรกs que en el Primer Trimestre de 2020. (Alberto Pรฉrez Garcรญa. Grupo Adecco).
A la vista de esta realidad laboral y social, pudiera dar la impresiรณn de que nos hemos acostumbrado a convivir con problemas mayรบsculos e intolerables en una sociedad moderna.
La actual legislaciรณn laboral estรก influyendo muy negativamente en el trabajo sindical. Prรกcticamente todas las reformas laborales llevadas a cabo desde la aprobaciรณn del Estatuto de los Trabajadores (marzo de 1980) han perjudicado seriamente a los sindicatos y desregulado, hasta lรญmites extremos, el mercado de trabajo. Sobre todo, la รบltima reforma del PP (aรฑo 2012) ha sido nefasta, porque ha dinamitado los salarios y desequilibrado (prevalencia del convenio de empresa sobre el sectorial, eliminaciรณn de la ultraactividad de los convenios, inaplicaciรณn de los convenios colectivos, etc.) la relaciรณn de fuerzas a favor de los empresarios en la negociaciรณn colectiva.
Ademรกs, existen factores externos que estรกn influyendo notablemente en los sindicatos. La relaciรณn histรณrica entre los sindicatos y los partidos de izquierda siempre ha sido fluida al tratarse de una relaciรณn entre organizaciones de clase. Sin embargo, la conversiรณn de los partidos de izquierda en partidos interclasistas eliminรณ las referencias partidarias de los sindicatos. Por eso, en la actualidad, las รบnicas referencias vรกlidas de los sindicatos son la autonomรญa sindical, la unidad de acciรณn sindical y las ideas progresistas: la centralidad del trabajo y los trabajadores, el empleo decente, las polรญticas redistributivas (lucha por la igualdad) y la solidaridad internacional.
Es preocupante el desplome que ha sufrido la formaciรณn sindical en contraste con la labor desarrollada en las histรณricas โCasas del Puebloโ, donde se divulgaban las ideas socialistas, se hacรญa proselitismo y se formaba a la clase obrera; sobre todo a los jรณvenes a los que se querรญa separar de las plazas de toros, de las iglesias, de las juergas y de los abusos alcohรณlicos. En aquel entonces se aspiraba a formar un hombre nuevo (el llamado โobrero conscienteโ), distinto, cuando no opuesto al que se suponรญa habรญa contribuido a crear la sociedad burguesa y la moral catรณlica. Hoy la formaciรณn sindical de los delegados, miembros de los comitรฉs de empresa y afiliados en general, no ocupa el epicentro de una estrategia sindical dirigida a fortalecer organizativamente el sindicato desde la base, mediante la formaciรณn continua y la capacitaciรณn de sus miembros.
Debemos referirnos tambiรฉn al riesgo de burocratizaciรณn de los sindicatos como uno de los potenciales problemas del sindicalismo moderno. Se puede constatar la baja participaciรณn de los delegados y afiliados en las estructuras del sindicato, la caรญda de la democracia interna en la toma de decisiones y la escasa presencia organizada de los sindicatos en los centros de trabajo. Por otra parte, la acciรณn sindical estรก muy marcada por su carรกcter institucional y pactista y, lo que es mรกs grave, adolece de mรบsculo sindical, capacidad de movilizaciรณn, contestaciรณn y actitud de combate.
El movimiento sindical tiene un serio problema para la financiaciรณn de sus estructuras. Los รบltimos ataques ideolรณgicos a los sindicatos, entre otras cosas, han obligado a eliminar gastos y a racionalizar y reducir sus estructuras (Federaciones y Uniones) hasta lรญmites extremos, lo que condiciona muy negativamente su acciรณn sindical y la presencia del sindicato en las empresas y en la sociedad: porque la acciรณn del sindicato no termina a las puertas del centro de trabajo. Ello exige reflexionar sobre las medidas de apoyo al movimiento sindical, como ocurre en los paรญses mรกs avanzados de la UE, ante una realidad indiscutible: los sindicatos defienden, sin recibir nada a cambio, a todos los trabajadores y no solamente a sus afiliados, a travรฉs del diรกlogo social y la negociaciรณn colectiva; por lo tanto, parte de los gastos que se generan se deberรญan imputar, de alguna manera, a los no afiliados, a pesar de que un sindicato debe aspirar a financiarse exclusivamente a travรฉs de sus cuotas.
Finalmente, la baja afiliaciรณn es el corolario de esta situaciรณn en un marco laboral desfavorable para los sindicatos, sobre todo en las empresas menores de 50 trabajadores (donde un buen nรบmero de los delegados elegidos en las listas sindicales no estรกn afiliados). Con el aรฑadido de que en las empresas de 1 a 5 trabajadores (que son el 77% del total de las empresas inscritas en la Seguridad Social y dan ocupaciรณn al 15% de los trabajadores) no se pueden, segรบn el Estatuto de los Trabajadores, realizar elecciones sindicales; por lo que cerca de dos millones de trabajadores empleados en casi un millรณn de empresas, no tienen derecho a participar en la empresa a travรฉs de los รณrganos de representaciรณn colectiva, con lo que ello supone para las relaciones laborales y las condiciones de trabajo de los afectados. ย La baja afiliaciรณn repercute decisivamente en la relaciรณn de fuerzas y, desde luego, en el desarrollo de un sindicalismo de base, pegado a la realidad de las empresas y al sentir mayoritario de los trabajadores, que no se ven suficientemente representados por el movimiento sindical.
En este duro contexto se ha desarrollado una acciรณn sindical defensiva encaminada a limitar daรฑos, de marcado carรกcter institucional y basada en la consecuciรณn de grandes acuerdos. A estos factores hay que aรฑadir los problemas derivados de una dรฉbil acciรณn sindical en las empresas, la desmovilizaciรณn de los trabajadores, la limitada presencia en las redes sociales y en movimientos emergentes, asรญ como la falta de alternativas sindicales viables relacionadas con el desempleo y la precariedad; que han terminado por deteriorar gravemente la credibilidad de los propios sindicatos.
Hasta aquรญ unos breves apuntes sobre la situaciรณn actual que serรก analizada en el 43ยบ Congreso de UGT. En respuesta a este diagnรณstico, el Sindicato ha aprobado para su debate un Plan de Acciรณn en defensa de la justicia social, de la dignidad y la paz en el mundo, capaz de responder a los problemas que mรกs preocupan a los trabajadores: el desempleo (jรณvenes y larga duraciรณn), los salarios (SMI), la precariedad (temporalidad,ย tiempo parcial, falsos autรณnomos, plataformas digitalesโฆ), los servicios pรบblicos (sanidad y educaciรณn), la protecciรณn social (pensiones, desempleo, dependencia, IMVโฆ), la igualdad de gรฉnero, la polรญtica industrial, la digitalizaciรณn en el trabajo, el cambio hacia un modelo productivo sostenible y una polรญtica fiscal progresista que ayude a superar la desigualdad, la pobreza y la exclusiรณn social. Garantizando que la salida de la crisis se lleve a cabo apostando por la centralidad del trabajo: porque todo comienza por un empleo. Esta debe ser una exigencia que se contemple en las resoluciones congresuales porque, como se ha demostrado a travรฉs de la historia, los sindicatos y los trabajadores han sido siempre los que mรกs han sufrido el coste de las crisis.
Por eso, los sindicatos deben participar activamente en la reconstrucciรณn y modernizaciรณn del paรญs y en la canalizaciรณn de las ayudas de la UE. Es el momento de reafirmar que las empresas, el mercado y el capital financiero nunca han aportado soluciones reales, al margen de seguir defendiendo sus propios intereses alejados de la โresponsabilidad socialโ que les corresponde en una sociedad democrรกtica. Las recientes declaraciones de Biden anunciando una subida de impuestos a los mรกs ricos (y tambiรฉn a las grandes empresas multinacionales) y animando a los trabajadores a que se sindiquen, y el impuesto de sucesiones vigente en Corea del Sur, por el que los herederos de la empresa Samsung tienen que abonar mรกs de la mitad de su legado (casi 9.000 millones de euros); marcan el camino a seguir, sin complejos. รxitos en el 43ยบ Congreso, y a la espera de las Resoluciones congresuales.
