1.¿Fracasa la Agenda 2030?
Todos los años hacemos un repaso a los resultados de los informes que se publican sobre el grado de consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), aprobados por 193 países en el seno de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2015, en el marco de la Agenda 2030, con el compromiso de apoyar que las naciones colaboraran en conseguir un mundo más justo, democrático y sostenible.
Cada año consideramos cómo está incidiendo en ellos la dinámica de transformación del planeta, constatando que, desgraciadamente, los objetivos y metas establecidas para el año 2030 están lejos de poder ser alcanzados en un marco actual cada vez más insolidario y sometido a tremendas agresiones, desequilibrios e inestabilidades.
La deshumanización potenciada por Trump y los tecnofascistas a través del poder concentrado en sus Big Tech nos aboca a un mundo cada vez más desigual y polarizado, con el poder concentrado en los poseedores de las infraestructuras y sistemas asociados a las nuevas tecnologías; y con un número creciente de países y de población obligados a la migración para subsistir o para huir de las consecuencias de las guerras o de la represión.
Tanto los últimos números de la revista Temas como los artículos que he ido publicando en esta sección han incidido sobre las consecuencias de un desarrollo de la inteligencia artificial (IA) crecientemente preocupante en su capacidad de concentrar poder y abocar a un «tecnofascismo» de una reducida oligarquía asociada a la política de EE. UU., capitaneada por Donald Trump e impulsada desde algunas Big Tech por propietarios-gestores con componentes abiertamente fascistas en sus opiniones públicas (como, por ejemplo, P. Thiel, desde Palantir, líder en control social, electoral y militar, o E. Musk con su capacidad mundial de control territorial y militar de Starshield y su apoyo globalizado antimigrantes y pro extrema derecha).
Y la alarma sobre esa capacidad de concentración de poder y control de las principales Big Tech estadounidenses crece con las noticias de cada día. Algunas son tan preocupantes como que OpenAI haya creado un nuevo modelo, GPT-6 Astra, que la empresa presenta como prolegómeno de la era de la inteligencia artificial general (AGI), capaz de hacer todo lo que un humano puede hacer con un ordenador, cuyo acceso su propietario, Sam Altman, decide a quién y cómo se va a proporcionar.
Igualmente, la principal empresa controladora de la producción de semiconductores de última generación —Nvidia— compra la plataforma Hugging Face, que aloja millones de modelos de IA (en su mayoría abiertos y con capacidad de descarga y adaptación por sus usuarios), terminando con la independencia de acceso que esta empresa mantenía. Con ello Nvidia, bajo la batuta de Jensen Huang, refuerza su posición como «banco central de la IA» (denominada así por prestar dinero a sus clientes a gran escala para comprar sus propios chips, inflando sus ingresos, como hicieron numerosas empresas durante la burbuja de las puntocom a inicios del siglo XXI), incorporando el control y la capacidad de decisión sobre uno de los canales de distribución de tecnología ligada a la IA más importantes.
Noticias tecnológicas que se complementan con las militares y el dominio creciente de los países por parte de la derecha o extrema derecha bajo los auspicios y el apoyo del régimen estadounidense y sus acólitos, incluidos los «tecnofascistas» y sus inmensas capacidades de manipulación y control. Todo ello con una incidencia particularmente preocupante sobre la UE y sobre España: el progresivo desbaratamiento de las normativas internacionales, incluido el respeto a la soberanía nacional, a los derechos humanos o al Tribunal Penal Internacional.
A esto se acompaña un tercer grupo de noticias referidas al calentamiento global y sus efectos sobre catástrofes con particular incidencia en la hambruna, la mortalidad y la migración forzada de quienes no tienen otra alternativa para sobrevivir o conseguir unas condiciones de vida mínimamente soportables. Estas condiciones de vida y riesgos se ven significativamente incrementados por la reducción o anulación de las ayudas al desarrollo por parte de la propia administración estadounidense y de los países bajo su órbita que van siguiendo sus políticas.
Como resultado, hay que remarcar que, respecto al análisis del logro de los ODS realizado el año pasado, se ha intensificado la tendencia propugnada por Donald Trump y el programa MAGA (Make America Great Again), la extrema derecha y una parte sustancial de la derecha global hacia una dura y radical oposición a procesos como los ligados a la Agenda 2030 («Transformar el mundo»). Las razones que sustentan se basan, fundamentalmente, en que dicha Agenda representa un intento de control de los países y de los individuos desde principios que consideran totalitarios, «globalistas», «igualitaristas» y «ambientalistas» que atacan a las naciones («America First») y al individuo (el anarco-ultraliberalismo encarnado en un número creciente de gobernantes iberoamericanos o, por ejemplo, en Ayuso en el caso de España). Los principios humanitarios y de solidaridad de la Agenda 2030 se subordinan frente al poder del dinero, la manipulación informativa, la represión de derechos y la fuerza militar.
Como resultado, el avance en el cumplimiento de las 169 metas establecidas para el año 2030, asociadas a los 17 ODS asumidos por 193 naciones el 25 de septiembre de 2015 en la Asamblea General de las Naciones Unidas, dista de ser el deseable en objetivos fundamentales como erradicar la pobreza extrema, luchar contra la desigualdad y la injusticia y frenar el cambio climático. Igualmente, se está fracasando en el objetivo de avanzar hacia la modificación de los patrones vigentes de producción, comercialización y consumo por otros más sostenibles ecológicamente, menos excluyentes en lo social y que permitan equiparar oportunidades para toda la población mundial.
No obstante, como apreciaremos en el último epígrafe de este artículo, España ha ido variando su posición en el ranking de países y en la valoración del grado de logro de los ODS desde 2015, con una mejora de valores y posiciones relativas que se inicia de forma sostenida en 2019, con un estancamiento entre 2022 y 2024 y la recuperación y sensible mejora de posiciones globales en los informes de 2025 y 2026. Y ello pese a que, en 2020, la pandemia afectó de forma muy significativa a España en alguno de los indicadores debido a su especialización productiva en el sector turístico. No obstante, es la afección ligada a la invasión de Ucrania en 2022 y sus efectos sobre la energía y la inflación lo que ha tenido una incidencia retardataria más significativa en el periodo 2022-2024.
En todo caso, como ya hemos señalado en otras ocasiones, la Agenda 2030 no es de cumplimiento obligatorio ni prescriptivo para los distintos países signatarios, ni está entre sus objetivos cambiar la sociedad de consumo capitalista globalizada que domina el panorama internacional. La Agenda 2030 asumió el «crecimiento económico» como eje de cualquier tipo de «desarrollo» y excluyó la garantía y exigibilidad del cumplimiento por parte de los Estados de la Carta de Derechos Humanos, así como la persecución del fraude y la evasión fiscal como objetivos a incorporar.
No obstante, la mayoría de los ODS chocan, por su propia definición, con la visión ultraliberal, cortoplacista y nacionalista que preside los objetivos de la extrema derecha y de gran parte de la derecha, para quienes las desigualdades sociales son parte del «orden natural» de las cosas (asumiendo que no todos los seres humanos son iguales), defienden que el riesgo ambiental es un invento de quienes quieren controlar el mundo desde las Naciones Unidas y consideran que, por encima del mundo y sus habitantes, han de situarse los intereses de los nacionales de la propia patria.
A pesar de todo, no todo está perdido: en 2025, una amplia mayoría de países votó a favor de todas las resoluciones de la Asamblea General de la ONU que hacían referencia al avance en la consecución de los ODS. Únicamente Argentina y Estados Unidos se opusieron sistemáticamente a las resoluciones que hacen referencia a la promoción del desarrollo sostenible en cualquiera de sus versiones.
2.Dificultades en el avance hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)
Como ya hemos señalado, la Agenda 2030 parte de establecer una fecha de referencia —año 2030— para alcanzar las 169 metas asociadas a los 17 ODS establecidos, medidos a través de la utilización de indicadores, fundamentalmente cuantitativos. El Foro Político de Alto Nivel de la ONU, que se reúne anualmente, es quien contrasta hasta qué punto se produce un avance real en el cumplimiento de los ODS y las metas definidas, promoviendo que los resultados sean públicos y transparentes, con el objetivo de que la población, informada sobre el grado en que sus respectivos Gobiernos cumplen los compromisos asumidos, pueda, en su caso, presionarlos o promover cambios en los mismos si los resultados son socialmente insatisfactorios.
Sin embargo, ya en artículos anteriores sobre el tema nos hemos referido a la disparidad en el número de indicadores, en su definición o en el año de referencia que suelen aparecer en informes sobre los ODS de distintos organismos, lo que lleva a disparidades en conclusiones y valoraciones. Esto obliga a considerar la metodología y las limitaciones del cálculo realizado en cada informe, la diferente fiabilidad y la heterogénea fecha de referencia en los datos para algunos países; situación que, aunque con mejoras significativas año a año, se ha ido repitiendo en los informes publicados hasta la fecha.
En este artículo nos referiremos, sintéticamente, a los informes sobre resultados globales publicados por Naciones Unidas y por Sachs, J. D. et al. (2026), cuyo seguimiento desde 2016 venimos realizando en esta sección, destacando las referencias a la situación y evolución de España en el segundo de ellos. En el próximo artículo nos referiremos específicamente al informe referido a la UE publicado por Eurostat y a las bases de datos del INE para España y sus ODS, con la caracterización y evolución de los niveles de sostenibilidad del desarrollo de este país en el tiempo para el que los indicadores reflejen cambios relevantes respecto al informe de 2025.
3.Avance, pero muy insuficiente, en el logro de la Agenda 2030 global
El citado último Informe de Naciones Unidas presentado en 2026 sobre el estado de logro de los ODS destaca que, de las 139 metas de los Objetivos sobre los que se dispone de datos sobre las tendencias:
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El 15% se ha alcanzado o se está próximo a alcanzarse.
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El 21% registra un progreso moderado.
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El 32% solo está logrando progresos mínimos.
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Un 17% se encuentra estancado.
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Un 15% ha retrocedido por debajo de la base de referencia de 2015, o en los últimos diez años sobre los que se posee datos.
Comparando estos datos con los del Informe de 2025 de Naciones Unidas, observamos que disminuye el porcentaje de las metas en camino de alcanzarse (pasa del 18% en 2025 al 15% en 2026); las de progreso moderado pasan del 17% en 2025 al 21% en 2026, lo que hace que la evolución que podemos considerar positiva haya pasado de un 35% en 2025 a un 36% en 2026, pero con una intensidad en la mejora peor; y manteniéndose un 64% de las metas (casi dos terceras partes del total) en una situación claramente insatisfactoria diez años después de la aprobación de la Agenda 2030. Como síntesis, el avance deja mucho que desear sobre lo que sería justo y necesario para conseguir un desarrollo global sostenible.
Con más detalle, a la vista de la figura apreciamos que los progresos siguen siendo muy desiguales entre los distintos Objetivos, con solo el ODS 13 (Acción por el clima) y el ODS 11 (Ciudades y comunidades sostenibles) mostrando un balance positivo destacado; aunque hay que señalar que, tal como se indica en el informe, existen muy fuertes desigualdades en su logro entre los distintos países. En el aspecto negativo destaca la regresión en el logro del ODS 12 (Producción y consumo responsables) y del ODS 14 (Vida submarina).
Las dificultades para el logro de los ODS en diferentes países tienen su origen en las perturbaciones sucesivas, crisis interrelacionadas y conflictos cada vez más crudos que han caracterizado la década 2015-2025. En particular, el incumplimiento de las metas de financiación a los países desfavorecidos hace que muchas metas sean inviables, llevando a que:
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Una de cada diez personas siga viviendo en situación de pobreza extrema.
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Alrededor de 2300 millones de personas enfrenten inseguridad alimentaria moderada o grave.
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Más de 150 millones de niños y niñas continúen padeciendo retraso en el crecimiento.
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La mortalidad materna siga siendo casi tres veces superior a la meta mundial establecida.
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Ninguna de las metas relacionadas con la igualdad de género esté encaminada a alcanzarse.
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El número de personas afectadas por desastres relacionados con el clima se haya más que duplicado desde 2015.
De forma sintética, de acuerdo con el diagnóstico del informe, podemos decir que la creciente escalada de conflictos geoestratégicos y militares —potenciados por EE. UU., Israel y Rusia, fundamentalmente—, el cambio climático, la desaceleración del crecimiento económico, el aumento del endeudamiento y una caída récord de la asistencia oficial para el desarrollo están agravando estas deficiencias y afectando de manera desproporcionada a las personas más vulnerables del mundo.
La principal conclusión es que avanzamos hacia una agudización de las contradicciones mundiales cuya síntesis dialéctica puede ser nada pacífica y tremendamente preocupante, en un mundo en cambio acelerado, con una revolución científico-tecnológica de dimensiones nunca imaginadas, con una capacidad de producción alimentaria más que suficiente para alimentar adecuadamente a toda la población del planeta y proporcionarle condiciones de vida satisfactorias, y con una capacidad técnica de lograr un equilibrio sostenible persona/naturaleza.
4.Otra perspectiva: The Sustainable Development Report of 2026
En paralelo al informe de la ONU, el informe de Sachs, J. D. et al. (2026) incorpora 123 indicadores (3 menos que en 2025), incluyendo 101 indicadores globales (uno menos que en 2025) y 22 indicadores adicionales (dos menos que en 2025) disponibles para los países integrantes de la OCDE. Pero la diferente disponibilidad y fiabilidad del conjunto de indicadores utilizados hace que, finalmente, los cálculos se validen solo para 169 países de los 193 que firmaron el compromiso en 2015, incorporando dos nuevos países (Eritrea y Timor Oriental) respecto al informe de 2025.
Con un número de indicadores diferente y distinta dinámica de aplicación, obtenemos que, al igual que sucede con el informe de la ONU, del citado estudio de Sachs, J. D. et al. (2026) podemos constatar que estamos lejos de alcanzar las metas y ODS previstos por la Agenda 2030 para el año 2030.
Si en su informe de 2025 señalábamos que, en promedio a nivel mundial, solo un 17 % de las metas incorporadas en los 17 ODS tenían posibilidad de lograrse en el horizonte de 2030, en el informe de 2026 esa cifra se reduce al 16 % de las metas. De hecho, atendiendo al ritmo de progreso desde su adopción por la comunidad internacional en 2015, los ODS más lejanos a su logro a nivel mundial por mostrar un progreso nulo o muy limitado son:
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ODS 3 (Salud y bienestar)
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ODS 11 (Ciudades y comunidades sostenibles)
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ODS 14 (Vida submarina)
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ODS 15 (Vida de ecosistemas terrestres)
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ODS 16 (Paz, justicia e instituciones sólidas)
Por el contrario, han mostrado una cierta mejora desde el informe de 2025 el ODS 2 (Hambre cero), el ODS 4 (Educación de calidad) y el ODS 9 (Industria, innovación e infraestructura).
Una primera consideración importante que venimos reiterando todos los años respecto a los resultados de estos informes es destacar que sus conclusiones están muy condicionadas por el conjunto de indicadores utilizados para medir el grado de consecución de las distintas metas establecidas para los ODS y por la metodología de valoración relativa e información disponible para los distintos países. Así, no es extraño que algunos ODS que para el informe de la ONU se encuentran en niveles satisfactorios —como el ODS 13 (Acción por el clima) y el ODS 11 (Ciudades y comunidades sostenibles), con un balance positivo destacado pero con muy fuertes desigualdades entre países—, en el caso del informe de Sachs, J. D. et al. (2026) aparezcan en situación de poco o muy poco avanzados en su logro.
De hecho, para el informe de Sachs, J. D. et al. (2026), con la dinámica de progreso actual a nivel mundial, ninguno de los 17 ODS se logrará para 2030. Los que menor avance registran son el ODS 11 (Ciudades y comunidades sostenibles), el ODS 14 (Vida submarina), el ODS 15 (Vida de ecosistemas terrestres) y el ODS 16 (Paz, justicia e instituciones sólidas), mostrando importantes desafíos y estancamiento —cuando no regresión en algunos indicadores— en el progreso desde 2015. En general, para este estudio solo el 16,5 % de las metas evaluadas están en camino de ser alcanzadas a nivel mundial, destacando que los indicadores más alejados de la meta tienden a estar relacionados con el ODS 2 (Hambre cero) —que también abarca las dietas y la agricultura insostenibles— y el ODS 16.
El informe de Sachs, J. D. et al. (2026) destaca aspectos complementarios, no siempre coincidentes con las valoraciones y preocupaciones del informe de la ONU. Entre ellos cabe valorar la constatación de que son los países de Asia Oriental y Meridional los que han logrado un mayor progreso en los ODS desde 2015. Entre las principales potencias, China e India han experimentado los mayores avances en sus clasificaciones del Índice de los ODS, subiendo 14 y 18 puestos, respectivamente. La clasificación de Rusia se mantiene sin cambios, mientras que la de Estados Unidos ha descendido cinco posiciones. Este descenso se basa en aspectos como que el índice de 2026 de apoyo de los países al multilateralismo basado en la ONU (UN-Mi) muestra que EE. UU. ocupa el último lugar y constituye un caso atípico; lo que es coherente con el hecho de que, en 2025, EE. UU. declaró su abierta oposición a los ODS y a la Agenda 2030 y, en enero de 2026, se retiró de más de 60 organizaciones internacionales.
Por otro lado, como en ediciones anteriores, los países europeos —en particular los países nórdicos— encabezan el Índice de los ODS 2026: Finlandia ocupa el primer lugar, seguida de Suecia y Dinamarca. Lo que no quiere decir que su consecución de los ODS para 2030 esté asegurada, ya que todavía enfrentan retos significativos para lograr el ODS 12 (Producción y consumo responsables), el ODS 13 (Acción por el clima), el ODS 14 (Vida submarina) y el ODS 15 (Vida de ecosistemas terrestres). Todos ellos están directamente ligados a los efectos de una sociedad capitalista de consumo globalizada que mantiene patrones insostenibles con escaso respeto a las afecciones ambientales.
En el otro extremo, de escaso logro de las metas de los ODS, se encuentran países en desarrollo donde reside del orden de la mitad de la población mundial, en los que los conflictos geoestratégicos promovidos en muchos casos por las grandes potencias mundiales, la inseguridad, la carga de la deuda y la falta de acceso a capital asequible a largo plazo son el principal obstáculo al no poder desarrollar bienes públicos que posibiliten el avance en los ODS.
5.Evolución relativa de España en The Sustainable Development Report of 2026
Atendiendo a las evaluaciones nacionales que realiza el citado Sustainable Development Report de 2026 para el conjunto de los 169 países considerados, podemos comprobar que España ha ido variando su posición y valoración a lo largo de los años desde 2015, utilizando las clasificaciones del Índice de los ODS homogeneizadas y calculadas retroactivamente con el mismo conjunto de indicadores y umbrales cuantitativos a lo largo del tiempo que se realiza en el informe de este año.
Dicha evolución se recoge en el cuadro siguiente, que señala que la mejora de valores y posiciones relativas en el ranking mundial de progreso en los ODS se inicia de forma sostenida en 2019, con un estancamiento entre 2022 y 2024 y la recuperación y sensible mejora de posiciones globales en los informes de 2025 y 2026. Y ello pese a que, en 2020, la pandemia afectó de forma muy significativa a España en alguno de los indicadores por su especialización productiva en el sector turístico. No obstante, es la afección ligada a la invasión de Ucrania en 2022 y sus efectos sobre la energía y la inflación lo que ha tenido una incidencia más significativa en el periodo 2022-2024.
Con más detalle, a la vista de la figura siguiente se aprecian los indicadores establecidos en 2026 con su última valoración para el año correspondiente, recogidos por el informe de Sachs, J. D. et al. (2026) para España. Los que presentan un rating en verde muestran un nivel positivo para el cumplimiento del ODS correspondiente; y si además presentan una flecha en verde hacia arriba como tendencia, nos encontraríamos en una situación óptima para el logro del ODS. Por orden de situación positiva (en verde en la Figura 3 y con flecha vertical verde hacia arriba) encontraríamos:
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Los cinco indicadores del ODS 5 (Igualdad de género), lo que implica una situación óptima en este ODS (100 %).
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Doce de los diecisiete indicadores del ODS 3 (Buena salud y bienestar), con dos adicionales en verde pero con tendencia estacionaria (76 %).
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Tres de los cuatro indicadores del ODS 7 (Energía limpia y accesible) (75 %).
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Cuatro de los seis indicadores del ODS 11 (Ciudades y comunidades sostenibles), con otro adicional en verde pero con tendencia no aplicable (72 %).
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Siete de los once indicadores del ODS 9 (Industria, innovación e infraestructuras), con otro adicional en verde pero con tendencia estacionaria (68 %).
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Cinco de los ocho indicadores del ODS 4 (Calidad de la educación) (63 %).
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Tres de los siete indicadores aplicables del ODS 17 (Colaboración para el logro global de los ODS), con otro adicional en verde pero con tendencia no aplicable (54 %).
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Uno de los tres indicadores del ODS 1 (Ausencia de pobreza), con otro adicional en verde pero con tendencia estacionaria (50 %).
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Dos de los seis indicadores del ODS 8 (Crecimiento económico y empleo decente), con otro adicional en verde pero con tendencia no aplicable (39 %).
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Uno de los siete indicadores del ODS 6 (Calidad del agua y del saneamiento), con dos adicionales en verde pero con tendencia estacionaria y uno más con tendencia no aplicable (33 %).
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Uno de los doce indicadores del ODS 16 (Paz, justicia e instituciones robustas), con cuatro adicionales en verde estacionarios y dos más con tendencia no aplicable (31 %).
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Uno de los diez indicadores del ODS 2 (Ausencia de hambruna), con tres más en verde pero con tendencia no aplicable (20 %).
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Uno de los seis indicadores del ODS 14 (Calidad de la vida submarina) (17 %).
De estas apreciaciones observamos la relativamente buena situación de España, según este informe, para los ODS 5 (Igualdad de género), ODS 3 (Buena salud y bienestar), ODS 7 (Energía limpia y accesible), ODS 11 (Ciudades y comunidades sostenibles), ODS 9 (Industria, innovación e infraestructuras) y ODS 4 (Calidad de la educación) (63 %).
Complementariamente, desde el punto de vista de una situación distante del óptimo, habría que destacar que no existe ningún indicador en situación óptima en el ODS 10 (Desigualdades reducidas) y existen indicadores con rating rojo —que señalan un fuerte alejamiento del valor establecido— con una tendencia no positiva o negativa en su cumplimiento para:
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Uno de los seis indicadores del ODS 11 (Ciudades y comunidades sostenibles).
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Uno de los seis indicadores del ODS 14 (Calidad de la vida submarina).
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Uno de los siete indicadores aplicables del ODS 17 (Colaboración para el logro global de los ODS).
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Dos de los diez indicadores del ODS 2 (Ausencia de hambruna).
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Tres de los siete indicadores del ODS 12 (Consumo y producción responsables).
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Tres de los cuatro indicadores del ODS 13 (Acción por el clima).
Como síntesis, atendiendo a los indicadores utilizados por la SDSN en 2026, España avanzaría satisfactoriamente en aspectos de género, energéticos y de bienestar; tendría una evolución favorable en aspectos socioeconómicos, y una evolución sensiblemente más negativa en los aspectos ambientales y de cooperación internacional.
En el próximo artículo consideraremos hasta qué punto los objetivos e indicadores aplicados por Eurostat a la UE y por el propio INE a España corroboran o matizan este diagnóstico y la evolución registrada en el caso español.
- ONU. 2015. Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible. https://undocs.org/es/A/RES/70/1
- Se produce una reiterada confusión “interesada” y no “neutral ideológicamente” entre crecimiento del PIB y bienestar de la población, machaconamente soportada por los medios de comunicación y los Gobiernos, con el mensaje de que el bienestar está asociado al crecimiento del PIB, ya que éste genera crecimiento del empleo, que es el camino para que desaparezca la pobreza y se amortigüe la desigualdad, mejorando al conjunto de la sociedad. Se olvidan aspectos fundamentales como los efectos externos ambientales generados, o las desigualdades socioeconómicas y territoriales no consideradas en este indicador de “crecimiento”. Pese a ello, el crecimiento del PIB, o de la renta media per cápita, se siguen manteniendo como paradigma del avance de las sociedades; y, lo que es más grave, como referentes prioritarios para la definición de las políticas públicas de los gobiernos.
- https://unstats.un.org/sdgs/report/2026/The-Sustainable-Development-Goals-Report-2026.pdf
- Jeffrey D. Sachs, Guillaume Lafortune, Grayson Fuller and Guilherme Iablonovski (2026). Sustainable Development Report 2026. https://s3.amazonaws.com/sustainabledevelopment.report/2026/sustainable-development-report-2026.pdf
- EUROSTAT (2026) Desarrollo sostenible en la Unión Europea: Informe de seguimiento sobre los progresos hacia los ODS en el contexto de la UE – Edición 2026. https://ec.europa.eu/eurostat/web/products-flagship-publications/w/ks-01-25-064
- INE. Indicadores de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. https://ine.es/dyngs/ODS/es/index.htm
- United Nations (2025). The Sustainable Development Goals Report 2025 https://unstats.un.org/sdgs/report/2025/The-Sustainable-Development-Goals-Report-2025.pdf
- La base de datos completa y los documentos metodológicos, así como las ediciones regionales y locales del Índice y los Paneles de Control de los ODS, están disponibles en el sitio web del Centro de Transformación de los ODS. https://sdgtransformationcenter.org/





