1.Introducción

No necesita mucha explicación señalar que la creciente inestabilidad geopolítica, los conflictos internacionales y las consecuencias de la actual agresión de Estados Unidos e Israel a Irán y la respuesta de este están marcando una dinámica de encarecimiento de inputs fundamentales del sistema productivo, de la logística y del transporte, con consecuencias negativas crecientes sobre la inflación, el malestar ciudadano y el incremento de la insostenibilidad de la deuda y el déficit público en la mayoría de los países, con particular incidencia negativa en la estabilidad de muchos de los países en desarrollo, aunque también, de una forma clara, en la UE y en España. Todo lo cual retroalimenta un proceso que está agravando el ya previamente reducido crecimiento económico de las economías occidentales y, en particular de la UE, con un riesgo creciente de alcanzar procesos de estanflación cuyos efectos negativos ya tuvimos ocasión de experimentar en la década de los setenta del siglo XX.

La continuación del cierre del estrecho de Ormuz simultáneamente por Irán y EEUU siguen incrementando el precio de la energía y las materias primas, lo que está afectando a los sectores del transporte, aluminio, níquel, productos químicos, agricultura y a la fabricación de semiconductores, trasladando después sus efectos inflacionistas y recesivos al conjunto de la economía de la mayoría de los países del planeta. Además, la falta de acceso al petróleo y al gas y su encarecimiento están obligando a muchos países a retornar al uso del carbón como sustitutivo, lo que va a incidir en mayores emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y una mayor concentración de estos en la atmosfera, con una aceleración del calentamiento global previsto y de los efectos negativos de fenómenos meteorológicos extremos y mayor contaminación del aire, con la correspondiente incidencia negativa en la salud de las personas.

En el caso de España recogíamos en el artículo anterior de esta Sección que la importación de productos petrolíferos y de gas natural eran fundamentales en la definición de la dependencia energética. Y cómo su evolución hasta 2025 mostraban que estamos lejos de los objetivos perseguidos en el PNIEC 2023-2030, ya que representaron el 67,2% de la energía primaria total española en 2024 mientras que el PNIEC 2023-2030 pretendía que esta dependencia bajara al 61,1%, en 2025, y al 53,3%, en 2030. Además, entre 2019 y 2025, las importaciones de crudo sólo se han reducido en un 7,4% (de 66.319 t, en 2019 a 61.423 t, en 2025) lejos de la prevista reducción del 15%, recogida en el PNIEC 2023-2030. Y las importaciones de gas, aunque siguen una línea ligeramente descendente desde 2004 a 2025, su tendencia es mucho menor a la exigida para cumplir los objetivos del PNIEC, con una reducción de 2019 a 2025 de solo el 11% frente al 31% previsto.

La consecuencia evidente es que conseguir los objetivos del PNIEC de reducción de emisiones y de disminución de la dependencia energética implica, en primer lugar, la reducción de la energía primaria total consumida, pero se está registrando un incremento en la misma (del 2% entre 2024 y 2025). En segundo lugar, el conjunto de medidas a adoptar debería incidir en cambiar la tendencia en las importaciones de petróleo y gas antes señaladas con una reducción muy significativa del consumo, en el caso del petróleo, por la mejora de la eficiencia energética, una modificación de la distribución modal del transporte por carretera y aéreo hacia el ferrocarril y una sustitución del consumo de diésel y gasolinas por vehículos electrificados. En tercer lugar, es fundamental lograr el crecimiento de las energías renovables que se encuentran un 14% por debajo de lo previsto en el PNIEC para 2025. Además, es preciso avanzar en la electrificación del conjunto de la economía con un fuerte ahorro y mejora de la eficiencia energética en todos los sectores productivos.

Sin embargo, la evolución seguida hasta los últimos datos oficiales disponibles de 2024 para España, publicados por el MITECO en marzo de 2026, muestra las dificultades de lograr los Objetivos previstos en campos cruciales como consideramos a continuación, tanto en lo que se refiere a la reducción de gases de efecto invernadero, como desde la perspectiva de la evolución del consumo energético o de la eficiencia energética.

En efecto, como se aprecia en los epígrafes siguientes, con respecto a la reducción de emisiones de GEI la tendencia media es positiva, pero no suficiente para que el objetivo de reducción de las emisiones del 32% respecto a 1990, para 2030, se pueda cumplir. El sector transporte continúa siendo el mayor emisor de GEI (33,8%), con una participación y tendencia en aumento en el total, seguido de las actividades industriales (17,9%), el sector agropecuario (12,4%), la generación de electricidad (9,8%), el consumo de combustibles en los sectores residencial, comercial e institucional (8,8%) y la gestión de residuos (6,5%).

En segundo lugar, la evolución de las emisiones está directamente ligada al consumo de energía y a la participación de las energías fósiles en ese consumo. Como podemos ver en el epígrafe correspondiente, la evolución del consumo energético no sigue la pauta necesaria para alcanzar los objetivos del PNIEC para el año 2030. Estos exigirían una sustancial mejora global de la eficiencia y del ahorro energético hasta 2030 para España, fundamentalmente en aquellos sectores que más se apartan de la tendencia prevista en su consumo que corresponden, fundamentalmente, al transporte y al sector terciario y, en menor medida, al sector primario. El transporte, que es el máximo consumidor energético, ha incrementado su participación relativa en el total entre 2011 y 2024 (del 36% al 39%) pero el PNIEC prevé rebajar esta participación hasta el 35% para 2030, asumiendo el papel que el ahorro en el sector, junto a una mejor eficiencia energética de los vehículos eléctricos y del uso de renovables pueden tener en el proceso. Objetivo muy difícil de conseguir.

También tienen difícil conseguir su objetivo de reducción de emisiones acorde con el PNIEC, el sector terciario y primario. Sí está en línea de conseguirlo el sector residencial y está superando el logro de los objetivos previstos en cuanto a reducción el sector industrial, si bien se espera que las inversiones efectuadas con cargo al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia Español (PRTRE) tiendan a incrementar sus consumos en línea con lo previsto en el PNIEC.

Por último, desde la perspectiva de la eficiencia energética, el PNIEC señala que debía producirse una mejora anual media de la intensidad energética final de la economía del 3,1%, desde 2019 a 2030. Y considerado cómo ha variado el consumo final (incluido el energético y el no energético) en relación al valor añadido bruto de España a precios corrientes, comprobamos que el objetivo se va cumpliendo ya que la media anual de disminución de la intensidad energética entre 2019 y 2025 se ha situado en el 4,00% para el consumo total de energía respecto al VAB a precios corrientes, y en el 4,05% en lo que se refiere al consumo de energía excluidos los consumos no energéticos. Adicionalmente, en cuanto a sectores, observamos que el sector primario mejora muy sustancialmente su intensidad energética, con un 5,43% de reducción en la energía consumida por euro de VAB en el sector, y el sector industrial (incluida la construcción) lo mejora en el 4,63%.

2.Reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI)

Respecto a las emisiones de GEI, pese a la importante reducción de emisiones registrada desde 2005, en 2024, según el Informe de marzo de 2026 sobre las emisiones generadas en el período 1990-2024, la reducción fue muy pequeña en 2024, con solo el -0,8 % respecto a las emisiones estimadas para el año 2023; un descenso del -5,9 % respecto al año base 1990 y del -39,1 % respecto al año 2005. Como consecuencia, es prácticamente imposible que el objetivo de reducción de las emisiones del 32% respecto a 1990, para 2030, se pueda cumplir, tal y como apreciamos en la Figura siguiente. Como señala el Informe citado del MITECO, la reducción de emisiones de 2024 se explica principalmente por el descenso de las emisiones del sector Energía, cuyas emisiones totales de GEI fueron un 1,7% inferiores a las del año anterior, debido a la reducción de emisiones del 14,6% en la generación de electricidad, tanto por la disminución de la demanda eléctrica (-0,5%), como por el aumento del 10,3% de la producción renovable frente a la disminución de la no renovable (-11,9%). Disminución de la no renovable ligada a la reducción del 23,4% en la generación en centrales de ciclo combinado y del 24,4% de la producción eléctrica con carbón. También contribuyó a la reducción de emisiones del sector Energía la disminución del 5,6 % respecto a 2023 en las emisiones asociadas a la combustión en la industria manufacturera y la construcción, que representan el 12,32 % del total del inventario.

Como señala el Informe citado del MITECO, la reducción de emisiones de 2024 se explica principalmente por el descenso de las emisiones del sector Energía, cuyas emisiones totales de GEI fueron un 1,7% inferiores a las del año anterior, debido a la reducción de emisiones del 14,6% en la generación de electricidad, tanto por la disminución de la demanda eléctrica (-0,5%), como por el aumento del 10,3% de la producción renovable frente a la disminución de la no renovable (-11,9%). Disminución de la no renovable ligada a la reducción del 23,4% en la generación en centrales de ciclo combinado y del 24,4% de la producción eléctrica con carbón. También contribuyó a la reducción de emisiones del sector Energía la disminución del 5,6 % respecto a 2023 en las emisiones asociadas a la combustión en la industria manufacturera y la construcción, que representan el 12,32 % del total del inventario.

Sin embargo, el transporte incrementó sus emisiones un 3,1 % respecto a 2023, impulsado por el transporte por carretera, que representa el 31,24 % de las emisiones totales del Inventario y aumentó un 2,9 %. También crecieron las emisiones del transporte aéreo nacional (7 %) y de la navegación doméstica (5,1 %). Asimismo, aumentaron las emisiones derivadas del consumo de combustibles en los sectores residencial, comercial e institucional (2,9 %) y las del refino (3 %).

Como síntesis del Informe podemos señalar que, en 2024, el subsector con mayor peso en el total de emisiones de GEI continúa siendo el transporte (33,8%), seguido de las actividades industriales (17,9%), el sector agropecuario (12,4%), la generación de electricidad (9,8%), el consumo de combustibles en los sectores residencial, comercial e institucional (8,8%) y la gestión de residuos (6,5%).

3.Evolución del consumo energético

Como hemos señalado, la disminución de la dependencia energética desde el 68%, registrado en 2025, al 50% para 2030, recogida en el PNIEC, necesitaría, en primer lugar, una reducción de la energía primaria y de la final total consumida. Sin embargo, atendiendo a los últimos datos disponibles del Balance Energético de España 2025 (provisional) que recoge la evolución del consumo de energía final, incluyendo consumos no energéticos o excluyendo estos y los comparamos con las previsiones del PNIEC para los años 2025 y 2030, constatamos que los valores provisionales registrados para 2025 son, en ambos casos, un 4,4% superiores a lo esperado y tendrían que reducirse en más de 11% entre 2025 y 2030 para cumplir los objetivos de ese año.

Específicamente, el avance en los objetivos establecidos viene ligado a la optimista evolución que el PNIEC prevé para el ahorro energético entre 2021 y 2030 derivado de las medidas establecidas al respecto, con dos direcciones principales: la sustitución en el consumo de combustibles fósiles por otras fuentes de energía renovables más eficientes, y la reducción del consumo de energía por el incremento de la eficiencia energética.

Atendiendo a las líneas de tendencia que apreciamos en la Figura siguiente, el consumo tendencial para 2030 sería 83562 ktep, un 8,2% superior al previsto por el PNIEC para este año incluyendo consumos no energéticos; y de 79293 ktep, un 10,6% superior si excluimos los consumos no energéticos.

Lo que hace evidente que los objetivos pretendidos exigirían una sustancial mejora global de la eficiencia y del ahorro energético hasta 2030 para España, fundamentalmente en aquellos sectores que más se apartan de la tendencia prevista en su consumo que, como apreciamos en la Figura siguiente corresponden, fundamentalmente al transporte y al sector terciario.

Un aspecto adicional del Cuadro 1 anterior hace referencia a las modificaciones previstas para la estructura del consumo final de energía. Como apreciamos, entre 2011 y 2025 se ha registrado una reducción en el peso de los consumos no energéticos, que crecerían, sin embargo, para 2030, pasando a representar el 7% frente al 6% de 2025.

En lo que respecta a la evolución relativa de los consumos de los distintos sectores, la Figura siguiente refleja su situación y tendencia.

El transporte, que es el máximo consumidor, ha incrementado su participación relativa en el total entre 2011 y 2024 (del 36% al 39%) pero el PNIEC prevé rebajar esta participación hasta el 35% para 2030, asumiendo el papel que el ahorro en el sector, junto a una mejor eficiencia energética de los vehículos eléctricos y del uso de renovables pueden tener en el proceso. Pero siguiendo la tendencia en el sector, de 2011 a 2024, en 2030 el consumo sería de 32630 ktep, un 19% superior a los objetivos del PNIEC para ese año.

Se espera una mejora en la estructura final del consumo para el sector residencial que se ha reducido del 18% de 2011 al 16% de 2024, y que, con un escaso incremento del 2% tendencial sobre el objetivo del PNIEC, le situaría dentro de los objetivos establecidos.

El sector terciario (más otros restos) mantiene la participación prácticamente todo el período respecto al objetivo previsto del 13%, pero la previsión tendencial de su consumo para 2030 (10572 ktep) implica una superación del 18% sobre los objetivos del PNIEC.

El sector primario incrementaría su peso del 3% al 4%, según lo previsto en el PNIEC, pero con un consumo total tendencial que superaría en un 6% el objetivo del PNIEC para 2030.

Por último, en sentido contrario se sitúa el sector industrial que se ha mantenido en el orden del 23% del consumo total entre 2011 y 2024, pero que el PNIEC le sitúa en el objetivo del 26%. De hecho, este sector consumiría tendencialmente 18890 ktep en 2030, un 4,9% menos del objetivo del PNIEC previsto. No obstante, existe una posibilidad de que la materialización de las inversiones industriales previstas en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTRE) puedan corregir la tenencia industrial hacia los objetivos del PNIEC.

Como síntesis, se aprecia que el cambio más radical en las medidas necesarias para lograr disminución en los consumos y acercarse a los objetivos del PNIEC, entre 2026 y 2030, se refieren al sector transporte y al sector terciario, seguidos, en tercer lugar por el sector primario. En sentido contrario, el sector industrial debería registrar un impulso productivo que logre una aproximación a los objetivos del PNIEC para 2030.

4.Evolución de la eficiencia energética

En todo caso, estos consumos necesariamente hay que relacionarlos con la incidencia que ha tenido en su evolución su peso en la economía o, lo que es lo mismo, ver si se han producido variaciones significativas en la actividad económica que encuadraba las previsiones del PNIEC a la hora de establecer los objetivos correspondientes.

En ese sentido, el PNIEC, en su página 84 señalaba que debía producirse una mejora anual media de la intensidad energética final de la economía del 3,1%, desde 2019 a 2030. Por ello es conveniente analizar cómo ha variado el consumo final (incluido el energético y el no energético) en relación al valor añadido bruto de España a precios corrientes, aspecto que se recoge en el Cuadro siguiente, que nos permite comprobar que la media anual de disminución de la intensidad energética entre 2019 y 2025 se ha situado en el 4,00% para el consumo total de energía respecto al VAB a precios corrientes y en el 4,05% en lo que se refiere al consumo de energía excluidos los consumos no energéticos. En cuanto a sectores, observamos que el sector primario mejora muy sustancialmente su intensidad energética, con un 5,43% de reducción en la energía consumida por euro de VAB en el sector, y el sector industrial (incluida la construcción) lo mejora en el 4,63%.

El sector transporte y el residencial tendrán que ser objeto de análisis diferenciados. En todo caso, sí es pertinente señalar el ahorro total de energía prevista en el PNIEC 2023-2030 en relación con las medidas incorporadas en el mismo.

De estos datos cabe destacar los fuertes ahorros asociados a las mejoras tecnológicas y de gestión industrial, seguidas de las mejoras esperadas en el sector transporte, asociadas a las medidas sobre movilidad urbana, el transporte de mercancías, la mejora en la eficiencia del material móvil de transporte, la implantación de los vehículos eléctricos y las medidas de intervención energética en los puertos. Como tercer ámbito de mejora muy significativa en el ahorro, se sitúa el sector de la edificación, tanto residencial como del sector terciario, en el ámbito de los cambios en la generación de frio y calor o en la renovación del equipamiento residencial. Por último, también se destaca el ahorro asociado a la mejora de la eficiencia energética en el sector agrícola y pesquero, con particular consideración del regadío.

En todo caso, el PNIEC ya preveía que los ahorros y mejoras en la eficiencia energética se materializarían de forma desigual en los distintos sectores según la capacidad de intervención y de respuesta esperable para los mismos. Sin olvidar que las previsiones de ahorro se asocian directamente con los objetivos de ahorro energético establecidos por la Directiva de Eficiencia Energética Europea, que exigía alcanzar ahorros anuales en términos de energía final, respecto a la media del consumo de los años 2016 a 2018, del 1,3% en 2024 y 2025, del 1,5% en 2026 y 2027 y del 1,9% en 2028, 2029 y 2030.


¹ https://www.miteco.gob.es/content/dam/miteco/es/calidad-y-evaluacion-ambiental/temas/sistema-espanol-de-inventario-sei-/inventario-gases-efecto-invernadero/es-nid-edicion-2026.pdf

² Balance Energético de España 2025 (provisional). https://www.miteco.gob.es/es/energia/estrategia-normativa/balances/balances/informe-balance-energetico-de-espana.html