El pasado mes de diciembre el PSOE celebró su 41º Congreso Federal, las resoluciones políticas aprobadas por los delegados y delegadas al Congreso y participadas por la militancia a través del procedimiento de enmiendas y aportaciones, han establecido como una de las metas la que, literalmente, da título a este artículo “Un trabajo digno para poder vivir, no una vida dedicada a trabajar”.
Se establece como prioridad, en ellas, el logro del pleno empleo y el impulso de los salarios, y al mismo tiempo seguir mejorando las condiciones laborales de las personas trabajadoras, instaurando una nueva cultura laboral.
En estos seis años de gobierno se han recuperado derechos laborales y mejorado las condiciones de trabajo, de la mano de las organizaciones sindicales, al mismo tiempo que se ha creado más empleo que nunca y un empleo más estable, habiendo reducido la temporalidad en 11 puntos, tras la aprobación de la reforma laboral, fruto del diálogo social con sindicatos y organizaciones empresariales. Además, se ha incrementado más de un 50% el SMI, con lo que ello ha supuesto también para la reducción de la brecha salarial de género, se ha avanzado en la equiparación de las condiciones laborales de las empleadas del hogar con el resto de personas trabajadoras, y aumentado la cobertura y protección de las personas trabajadoras por cuenta propia, igualmente se ha establecido la cotización obligatoria de las prácticas no remuneradas.
No cabe duda, que el trabajo realizado está mejorando la vida de las personas, teniendo en cuenta, como bien señalan las resoluciones socialistas, que el empleo es el pilar fundamental sobre el que se erige la prosperidad de cualquier hogar y cualquier país y que toda persona tiene derecho y necesita un empleo estable y un proyecto digno para desarrollar un proyecto de vida seguro, estable y autónomo.
El camino recorrido en estos años ha supuesto la creación de más de 2,3 millones de empleos, la mitad de ellos ocupados por mujeres, y casi el 80% de las afiliaciones a la Seguridad Social son con un contrato indefinido.
Sin embargo, este importante y positivo camino recorrido, no debe ocultar que tenemos nuevos desafíos para resolver las carencias todavía importantes en el mundo del trabajo.
Así, se establecen cuatro grandes prioridades para alcanzar en esta década.
Seguir avanzando para alcanzar el pleno empleo, de manera que logremos igualar los niveles de las economías más avanzadas de la Unión Europea. Es necesario lograr, junto a la continuidad de la buena senda actual de aumento de la población ocupada, el incremento de la inserción laboral de mujeres, personas jóvenes, personas con discapacidad, personas de más de 55 años, y personas pertenecientes a otros colectivos especialmente vulnerables, así como acoger e incorporar a cientos de miles de personas migrantes, que serán esenciales para mantener el tejido productivo y nuestro Estado de bienestar, como ya está sucediendo.
Como segunda meta, junto al pleno empleo, es necesario seguir incrementado el poder adquisitivo de las personas trabajadoras, elevando los salarios públicos y el SMI, y conseguir que en el marco de la negociación colectiva suban también los salarios en las empresas privadas, particularmente impulsando la equidad en las categorías más bajas o de menor cualificación.
Instaurar una cultura laboral distinta, que convierta el trabajo es una fuente de realización y bienestar, que promueva el conocimiento y la protección de los derechos laborales, para lo que necesitamos más conciliación y flexibilidad horaria, más atención a la salud física y mental de las personas trabajadoras, mejores políticas de recursos humanos y un liderazgo empresarial más preparado y responsable.
Asimismo, conseguir que las personas trabajadoras cuenten con la opción de formarse a lo largo de su vida, para responder a los cambios del tejido productivo, particularmente en las transformaciones digital y verde.
Proponen las resoluciones congresuales del PSOE objetivos cuantificables a alcanzar a 2030 y para ello, actuar en ocho frentes prioritarios:
- Impulsar una jornada laboral más reducida, flexible y saludable
- Establecer un reparto más justo de las ganancias empresariales
- Complementar el actual esquema de políticas activas de empleo con un sistema integral de formación continua
- Avanzar en los derechos laborales de las personas trabajadoras por cuenta propia
- Mejorar la empleabilidad de las personas jóvenes
- Prestar una mayor atención a la seguridad y salud de las personas trabajadoras
- Reforzar los mecanismos de la negociación colectiva
- Un nuevo Estatuto de los Trabajadores y Trabajadoras para un nuevo tiempo y nuevas realidades
Los retos aprobados, como vemos, son ambiciosos e imprescindibles, como señalaba muy recientemente Daniel Innerarity, en su artículo Democratizar el trabajo, “Quien mejora las relaciones laborales está regenerando la política porque mejora las condiciones sobre las que se apoya y construye la sociedad democrática”.
Seguir trabajando, por tanto, en lo que verdaderamente importa.
