Título original: One Battle After Another. País: Estados Unidos. Año: 2025. Director: Paul Thomas Anderson. Producción: Paul Thomas Anderson, Sara Murphy y Adam Somner. Guion: Paul Thomas Anderson. Basada en la novela Vineland del escritor estadounidense Thomas Pynchon. Protagonizada por: Leonardo DiCaprio, Sean Penn, Benicio del Toro, Regina Hall, Teyana Taylor, Chase Infiniti, Wood Harris y Alana Haim. Fotografía: Michael Bauman. Montaje: Andy Jungersen. Música: Jonny Greenwood.
“Ghetto” Pat Calhoun (Leonardo DiCaprio) y Perfidia Beverly Hills (Teyana Taylor) son miembros de Franceses 75, un grupo revolucionario y activista por los derechos civiles, que realiza acciones para liberar a los migrantes retenidos en centros de detención con el objetivo de evitar su deportación de los Estados Unidos. Una batalla tras otra comienza mientras el grupo prepara una acción armada para intervenir en un centro de detención de forma inminente. Esta película de Paul Thomas Anderson está basada en la novela Vineland del escritor estadounidense Thomas Pynchon, que trata sobre los movimientos radicales de los años sesenta y sus consecuencias en las generaciones posteriores.
La adaptación libre que hace Paul Thomas Anaderson sitúa la acción en el momento actual en una zona sin especificar de la frontera con México, con una trama que se despliega en dos planos. Por un lado, la relación amorosa de dos revolucionarios que eventualmente tienen una hija, Charlene, personaje interpretado por Chase Infiniti, que da sentido a la historia que cuenta la película. Y por otro, el trasfondo de crisis política y social en el que se desarrollan los personajes del film en una historia trepidante plagada de ironía, y también de dramatismo. Desde el mismo inicio, la película coge un ritmo frenético de acción en el que no se puede casi ni parpadear para no perder ningún detalle. Tiene una duración de casi tres horas que se pasan volando, en una trama fructífera que combina el drama con un tipo de humor irónico y sarcástico a partes iguales. En el film están reflejados los aspectos políticos más oscuros por los que ahora pasa Estados Unidos con el Gobierno de Donald Trump y su decisión de emprender una batalla interior contra las personas migrantes y contra los derechos y libertades del propio pueblo estadounidense, poniendo en cuestión el Estado de derecho y la democracia misma. Paul Thomas Anderson reproduce escenas en su película que hoy vemos a diario en las noticias sobre las actuaciones antidemocráticas del ICE, un cuerpo especial estatal creado en 2002 al amparo de la Ley de Seguridad Nacional, en respuesta a los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. Cuando Trump regresó a la Casa Blanca hace un año amplió su cometido y su presupuesto, para liderar la implementación de la deportación masiva, una promesa central de su campaña electoral. En la actualidad de facto persigue y apresa (secuestra) personas migrantes para expulsarlas del país saltándose las normas más elementales del Estado de Derecho. La Administración Trump lo ha dotado con una partida de fondos de 100.00 millones de dólares, el mayor presupuesto de la historia de Estados Unidos para una agencia estatal. Debido a sus nuevas atribuciones, destacados analistas lo comparan con las SA hitlerianas de los años treinta, por la procedencia de sus miembros (no tienen ningún tipo de cualificación o formación adecuada para ejercer como agentes de la Ley, se les recluta por ser fanáticos seguidores del trumpismo), por la impunidad con la que actúan (la Secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Kristi Noem, avala y defiende sus acciones, asegurando que tienen inmunidad para actuar. Defendió en rueda de prensa oficial al agente enmascarado del ICE que asesinó a la activista y poeta Renee Nicole Macklin-Good negando las evidencias que muestran los vídeos), por las actitudes paramilitares sin freno y el desprecio por las normas de la democracia y los mimbres del Estado de derecho. En la cinta, desde mi punto de vista, el oficial al mando de las patrullas, Steven J. Lockjaw, interpretado por Sean Penn (en un prodigio de actuación que se clava en el cerebro), recuerda de forma singularmente sarcástica al jefe de patrulla fronteriza Gregory Bovino (conocido como el Sheriff del ICE), entrevistado por la cadena Univisión de Chicago el 9 de octubre de 2025, tras la “ocupación” de esta ciudad de alcaldía demócrata en la que se desplegaron abundantes efectivos del ICE. La estética nazi del personaje, el corte de pelo, la gestualidad, el vocabulario y la expresión corporal parecen un calco del citado Bovino.
Este personaje es crucial en la película, porque es el nexo de unión con el poder en la sombra que mueve todo este cambio profundo desde las entrañas del país: un grupo de poderosos hombres blancos de negocios pertenecientes a un grupo supremacista y ultraderechista denominado con ironía en la cinta con el “inocente” nombre Christmas Adventurers Club “el club de aventureros de la Navidad” en el que quiere entrar Lockjaw, y que parecen hacer referencia a la camarilla que dirige el KKK.
Igualmente, la estética del grupo revolucionario Franceses 75, en el que abundan especialmente mujeres racializadas (por ejemplo, el personaje de Perfidia Beverly Hills interpretada por Teyana Taylor), tiene reminiscencias de los Panteras Negras, que también en el momento actual están volviendo a organizarse y a actuar con el objetivo declarado de proteger a sus vecinos del acoso de estas fuerzas federales antiinmigración que actúan con violencia y sin respetar la legislación vigente.
Es destacable la actuación de Benicio del Toro, que interpreta a Sergio St. Carlos, personaje maestro de karate mexicano de Charlene, que es miembro clandestino del grupo revolucionario perfectamente organizado que ayuda a la fuga de la muchacha, perseguida por el fanático fascista el ICE.
El cine de autor americano se caracteriza en muchas ocasiones por hacer una incisiva crítica social. El título, Una batalla tras otra, me recuerda aquella frase de Ángela Davis que afirmaba que “tienes que actuar como si fuera posible transformar radicalmente el mundo. Y tienes que hacerlo todo el tiempo”. En la cinta los personajes luchan contra las injusticias en varias etapas de su vida, y la hija hereda las luchas de sus padres. Lo que estos días estamos viendo es que los enemigos de la democracia y del Estado de derecho nunca descansan y a cada generación le toca su propia lucha contra los monstruos.
Recomiendo con énfasis esta película, catalogada por numerosos críticos y expertos como la mejor película de 2025. Ya ha sido galardonada con algunos de los premios más reputados, arrasó en los Globos de Oro, y tiene 6 nominaciones a los Oscar.
Y la recomiendo no solo por su palmarés, sino porque es un film trepidante, que hila con fino humor de sátira política una historia que atrapa desde el inicio y con un elenco de actores magnífico. Y, además, entra de lleno en retratar el trumpismo, en un país cuya Administración federal ha emprendido la guerra contra una parte de su propia población, saltándose las normas más elementales del Estado de derecho.
