Como cada vez que el voto de los espaĂąoles niega el poder a la derecha, sus terminales polĂticas y mediĂĄticas cuestionan la legitimidad de la izquierda para formar gobierno. Con insultos, con falsedades, con anuncios apocalĂpticos. Nada nuevo en nuestra historia patria.
Las negociaciones en marcha para investir a Pedro SĂĄnchez como Presidente del Gobierno de EspaĂąa son plenamente legĂtimas, porque se basan en las mayorĂas parlamentarias que decidieron los espaĂąoles en las urnas, y porque cumplen el ordenamiento constitucional vigente.
La legitimidad democrĂĄtica de los votos en el Congreso es indiscutible. La legitimidad constitucional de los procedimientos del artĂculo 99 de la Carta Magna es incuestionable. Lo que puede discutirse es el interĂŠs general de los planes y medidas acordados entre las fuerzas polĂticas dispuestas a respaldar la investidura.
Ahora bien, la pertinencia de tales planes y medidas en relaciĂłn al interĂŠs general no se establece con los exabruptos de los lĂderes frustrados de la derecha polĂtica, ni en las portadas tendenciosas de la derecha mediĂĄtica, ni en las concentraciones de odiadores en ColĂłn. En democracia, tal pertinencia se establece a travĂŠs de los representantes de la ciudadanĂa en las instituciones democrĂĄticas.
La legitimidad de los acuerdos que se alcancen para la investidura no surge de contubernio alguno, sino del cumplimiento de sus funciones representativas por parte de los diputados elegidos el pasado 23 de julio. Y si 121 diputados del PSOE, mĂĄs 31 diputados de Sumar, mĂĄs 7 diputados de ERC, mĂĄs 7 diputados de JxC, mĂĄs 6 diputados de EHB, mĂĄs 5 diputados del PNV, mĂĄs 1 diputado del BNG, es decir, una mayorĂa de 178 diputados, alcanza acuerdos para apoyar una investidura, su legitimidad estĂĄ fuera de duda en democracia.
Las acusaciones sobre la llegada del apocalipsis de la mano de los gobiernos de la izquierda son una constante en la derecha. OcurriĂł con los gobiernos de GonzĂĄlez y de Zapatero. Ocurre desde que SĂĄnchez es Presidente.
Anunciaron apocalipsis sin vacunas con la COVID. Anunciaron apocalipsis de recesiĂłn y paro. Anunciaron apocalipsis de secesiĂłn territorial inminente. Anunciaron apocalipsis de ruptura de la igualdad. Anunciaron apocalipsis de fin de la democracia. Pero el apocalipsis solo llegĂł en la noche del 23J a la calle GĂŠnova, por la frustraciĂłn que provocĂł entre los populares el hecho de que los espaĂąoles les habĂan negado la mayorĂa para gobernar.
Ahora el apocalipsis es la amnistĂa. Y la proposiciĂłn de ley de la amnistĂa serĂĄ legĂtima si es respaldada por la mayorĂa de los espaĂąoles a travĂŠs de sus representantes legĂtimos. Y serĂĄ constitucional mientras nadie la recurra y no tenga una sentencia por parte del Tribunal Constitucional que establezca lo contrario.
A la espera de conocer el contenido de la proposiciĂłn que finalmente se acuerde, cabe desmentir una decena de las falsedades vertidas al respecto, por lo menos.
Una ley no puede ser ilegal, de entrada y como se ha llegado a decir.
Una ley puede partir de una proposiciĂłn de ley, con igual legitimidad que lo hace a partir de un proyecto de ley. Negar que los legisladores puedan legislar roza el ridĂculo.
Las amnistĂas no son incompatibles con las democracias, ni destruyen las democracias. Estados plenamente democrĂĄticos, como Italia, Francia o Portugal, recogen esta figura de gracia en sus constituciones y en sus ordenamientos legales.
Las amnistĂas no acaban con el Estado de Derecho, como no lo hace ley alguna nacida de un parlamento democrĂĄtico conforme a las reglas constitucionales.
Las leyes de amnistĂa no destruyen la separaciĂłn de poderes, puesto que en democracia corresponde al legislador hacer las leyes, y a los demĂĄs poderes respetarlas y aplicarlas. Las de amnistĂa, tambiĂŠn.
Las amnistĂas no borran los delitos. Eximen de responsabilidad a algunas personas, en condiciones determinadas legalmente, y para servir a un propĂłsito de interĂŠs general.
Las amnistĂas no establecen inmunidades ni impunidades. Eximen de responsabilidad en relaciĂłn a unos delitos y faltas determinadas, por un tiempo tasado y limitado.
Una proposiciĂłn de ley de amnistĂa no es inconstitucional si el Tribunal Constitucional no lo determina asĂ. La proposiciĂłn registrada por los independentistas en 2021 fue inadmitida por la Mesa del Congreso a causa de la inconstitucionalidad âpalmariaâ de su redactado. Esto no quiere decir que cualquier proposiciĂłn al respecto conlleve la misma tara.
Por ejemplo, cabe establecer que cualquier ley de amnistĂa viable ha de justificar la eventual limitaciĂłn en la aplicaciĂłn del principio constitucional de igualdad, en clave de interĂŠs general.
El resto de la negociaciĂłn para la investidura versa sobre los contenidos lĂłgicos y habituales, pese a las alharacas de la derecha. Se acuerda sobre leyes futuras, sobre presupuestos, sobre inversiones, sobre infraestructuras, sobre financiaciĂłn de las administraciones pĂşblicas⌠Como siempre. Como hicieron Aznar y Rajoy con nacionalistas catalanes y vascos. LegĂtimamente.
Los negociadores socialistas han dejado claro, por ejemplo, que las condonaciones de deuda acordadas para unas comunidades autĂłnomas serĂĄn aplicadas de manera equivalente en las demĂĄs comunidades de rĂŠgimen comĂşn. Quienes ignoran este compromiso explĂcito o aluden a falsos tratos de favor, tan solo buscan el agravio y el conflicto a base de manipular y mentir.
ÂżExisten hechos y comportamientos que vulneran la ConstituciĂłn en este proceso? Existen, en mi opiniĂłn. El PP ha impulsado una reforma en el Reglamento del Senado, inconstitucional a mi juicio, para obstaculizar la tramitaciĂłn de proposiciones de ley. Pretenden establecer una diferenciaciĂłn en el tratamiento de proyectos y proposiciones de ley que la jurisprudencia del Tribunal Constitucional desmiente.
TambiĂŠn contrarĂa la ConstituciĂłn el papel que se arrogan un grupo de vocales derechistas en el Ăłrgano de gobierno del Poder Judicial, adjudicando constitucionalidades o inconstitucionalidades como si fuera esa su funciĂłn, y como si no se hubieran situado hace aĂąos fuera de la legitimidad constitucional por causa de su no renovaciĂłn.
Inconstitucional es tambiĂŠn, por cierto, la actitud de quienes niegan legitimidad a la representaciĂłn parlamentaria surgida de unas elecciones limpias, como fueron las del 23 de julio pasado, y reclaman la repeticiĂłn electoral constante, se entiende que hasta que el resultado de las urnas sea afecto a su interĂŠs particular.
La negociaciĂłn, los eventuales acuerdos, la investidura y el nuevo Gobierno de Pedro SĂĄnchez, cuando se forme, serĂĄn constitucionales, serĂĄn legĂtimos y responderĂĄn al interĂŠs general, porque asĂ lo entenderĂĄ la mayorĂa de los representantes de los espaĂąoles en el Congreso.
EspaĂąa necesita avanzar y no retroceder. EspaĂąa necesita nuevos avances en justicia social, en modernizaciĂłn, en una transiciĂłn ecolĂłgica justa, en derechos civiles, en feminismo, en convivencia territorial, en influencia internacionalâŚ
Y EspaĂąa, como el resto de Europa, necesitan un nuevo Gobierno de Pedro SĂĄnchez dispuesto y Ăştil para hacer frente a la oleada de populismo ultra, que amenaza el progreso y los derechos de las mayorĂas, cada dĂa mĂĄs.
