¿Qué queda de la Ursula von der Leyen que fue elegida Presidenta de la Comisión Europea en 2019 en sustitución del gris Jean-Claude Juncker? ¿Se puede reconocer en la actual von der Leyen la gobernante europea que supo gestionar la crisis sanitaria del COVID-19, fue leal al pacto democracia cristina–socialdemocracia y se atrajo la enemistad de su compañero de partido Manfred Weber?
¿Aquella von der Leyen es la misma persona que acudió a un campo de golf escocés, propiedad de Donald Trump, para firmar un vergonzoso tratado comercial que permitió a Estados Unidos imponer unos brutales aranceles a los productos comunitarios… a cambio de nada? ¿Aquella gobernante de centro acosada por Weber es la misma que acudió a una triste reunión en el Despacho Oval donde toda la escenografía estaba pensada para destacar la preeminencia de Trump? La gobernante fiel al acuerdo con la socialdemocracia, ¿es la misma que no sólo guardó silencio ante el genocidio israelí de Gaza, sino que acudió a Tel Aviv para apoyar al genocida? La Presidenta respetuosa con las competencias de los órganos comunitarios, ¿es la misma que ha enviado a la Comisaria para el Mediterráneo, la croata Dubravka Šuika, a la Junta de Paz que ha organizado Trump para marginar a Naciones Unidas?
Y ante la crisis bélica creada por Estados Unidos e Israel al agredir a Irán, ¿la Presidenta von der Leyen es la misma que supo entablar un diálogo estratégico con el Presidente Sánchez para asentar y avanzar la unidad europea? Hoy von der Leyen es, en primer lugar, la coautora de un comunicado conjunto con António Costa que pedía al agredido que no se defendiera ante los agresores. En segundo lugar, la von der Leyen actual es la que pidió a Irán (no a Estados Unidos, no a Israel) que pusiera fin a sus ataques temerarios (La Vanguardia, 3 de marzo de 2026). Pero, sobre todo, la von der Leyen actual es la que anunció en Bruselas el final del orden internacional basado en Naciones Unidas y sustituido por el que se basa en la fuerza.
Este discurso de von der Leyen, que está mimetizado con el de Trump, sería discutible en cualquier momento, tanto por lo que supone de injerencia competencial con otros órganos de la Unión Europea, como por lo que implica de ruptura del orden internacional creado por Naciones Unidas en 1945. Pero difundir esa Weltanschauung en el momento en que Estados Unidos e Israel están agrediendo a un Estado soberano, asesinando a sus dirigentes, creando una crisis económica mundial y destrozando todo un país y sus habitantes, parece un gesto de apoyo de agresión de Trump y de Netanyahu.
¿Cómo ha cambiado tanto la Presidenta von der Leyen? No se puede desdeñar la idea de que la cabra tira al monte y la derecha tira siempre a la extrema derecha. Las derechas se encuentran siempre más a gusto con la extrema derecha que con la izquierda, aunque ésta sea socialdemócrata. Sólo en 1945 a las derechas les entró el pánico ante el avance comunista y accedieron a pactar con la socialdemocracia y asentar el Estado social. Pero cuando vieron el limitado éxito del comunismo en los países occidentales y la crisis del modelo soviético no dudaron en recular ante los siempre limitados avances del Estado social y volvieron al capitalismo manchesteriano en versión thatcheriana. Por eso, a la demócrata-cristiana von der Leyen no le disgusta la política de Trump.
Pero hay algo más que el principio de la cabra tirando al monte. En el primer mandato de von der Leyen, Alemania estaba gobernada por una coalición de centro izquierda con un canciller socialdemócrata, Olaf Scholz, con una visión más europeísta de la política comunitaria. Pero, tras la formación del Gobierno del Canciller Friedrich Merz (se dice de coalición, pero los socialdemócratas están desaparecidos), la alemana von der Leyen se ha puesto al servicio de su Gobierno alemán y de su partido. Y al Canciller Merz, por interés económico y por afinidad política, le interesa la mejor relación con Trump aún a costa de distanciarse de otros socios europeos. Probablemente sea el móvil más importante de von del Leyen al ponerse a las órdenes de Trump desde el primer momento, aún a costa de los intereses comerciales de la Unión, que ha entregado a Estados Unidos con humillantes gestos de vasallaje.
En cualquier caso, von der Leyen va a tener suerte. A la socialdemocracia de la Unión Europea no le interesa abrir un proceso de censura contra la Presidenta, porque no se sabe cómo va a acabar, dada la fuerte presencia de la extrema derecha en el Parlamento y el acercamiento de muchos Eurodiputados del Partido Popular Europeo hacia los extremistas. Von der Leyen seguirá siendo la Presidenta de la Comisión, pero habrá que acotar sus movimientos y cortar las medidas más pro-estadounidenses que pretende imponer a costa de los intereses europeos.
