Informe erre que erre guitarrón. Envío este reporte en la duda de su clasificación. En parte, puede considerarse incalificable. Ayer, un agente de limpieza que se ocupa del mantenimiento de todas las plantas (un trabajo tranquilo, solo hay dos ficus y una aspidistra) me propuso asistir a una reunión de “Y si”. Al parecer mi erasmus internacional había causado impresión (fueron muchos los faxes y telefaxes ocupados en el asunto) y algunos dieron en pensar que algo podría contribuir. “Qué es un y si?” pregunté. Con mucho misterio me contestó que “a la noche lo veremos”. Una respuesta habitual en personas desconfiadas que fían a la noche lo que vea el día. Así, con nocturnidad me encontré con un ciruelo cargadito de manzanas (eran días de carnaval) que se identificó con su nombre en clave “soy yo”.

“¿El disfraz es imprescindible?”, pregunté, “no vengo preparado”. La respuesta me dejó algo perplejo, sin duda por carencia de referentes culturales. “Pensé que venías de Filemón”, me dijo. Tras subir con dificultad al autobús -“quizás me he pasado con las ramas”, reflexiono-, finalmente nos apeamos no sin perder en el proceso alguna que otra manzana. Entramos al bar y nos dirigimos hacia un grupo de cinco en el extremo de la barra. Tras las presentaciones de rigor, me ubiqué entre Mickey Mouse y Orzowei en mallas. Comenzó la reunión Freddy Krueger (más tarde descubrí que pretendía ser un Eduardo Manos Tijeras) quien, tras un carraspeo, levantó la mano y realizó la pregunta ritual: “¿Y si pido una de bravas?”. “Hay acuerdo”, corearon. “Pues empezamos bien”, pensé para mi yo.

Sorprendentemente Orzoewi planteó: “Abro con Mussil en orden narrativo: ¿Y si una persona, llamémosla T, se comporta y decide actuaciones que van en contra de sus propios intereses?”. Mas tarde descubrí que los jueves alternos eran también un club de lectura dedicado a K (Kafka). Mickey Mouse respondió: “Tesis: ¿y si es la clásica alienación, como los obreros que votan derechas? Ahí la explicación”. “No es el caso”, especificó Orzowei. “T se caracteriza por un egocentrismo absoluto, con un planteamiento orientado al beneficio personal realista y pragmático”.

Tras un silencio dedicado a homenajear la cerveza, un Nazareno de capirote morado y voz extrañamente aflautada propuso: “¿Y si una persona con esos rasgos actúa contra su voluntad obligado por un tercero que le impone sus propios intereses?”. Aprovechamos el momento de meditación para pinchar unas papas bravas, esquivando en el proceso alguna que otra rama. Mickey Mouse: “Y si hubiese alguna especulación sobre esa posibilidad?”. En esa se viraron hacia mí, que seducido por el “y si” afirmé: “¿Y si una persona de elevada responsabilidad, digamos E.B., que fue ex PM de I, ex M de D y ex Inteligencia M fuese vigilado, grabado y controlado mientras visitaba a E en USA?”. El manzanero desarrolló la idea: “¿Y si en esas grabaciones hicieron un álbum de fotos y un video reportaje de Todo Quisque?”. Nazareno agregó: “¿Y si en esos videoreportajes actúa T de Todo Quisque antes de ser T?”. Orzowei continuó: “¿Y si Cherchez la femme?”. Mickey Mouse remató: “¿Y si la femme son menores violentadas por T, muchas y en video sonoro?”. “Muy mal asunto”, fue el coro general. “¿Y si T para sobrevivir políticamente se ve forzado a actuar contra sus propios intereses, N tiene todo el poder sobre él?”. El orden narrativo continuó casi en modo automático: “¿Y si N tiene la capacidad de decisión, Irán es una distracción colateral de los escenarios reales donde se juegan sus intereses?”. Dedicamos un homenaje a la cerveza durante varios minutos, derivando consecuencias. “¿Algún y si más?”, planteo. “¿Y si el responsable de I en I fue cesado por N al oponerse a la jugada que iba sobre todo en beneficio judicial de N?”. Nos miramos y Mickey Mouse planteo: “¿Y si hay acuerdo?”. Aquí el asentimiento fue silencioso. De ser “y si”, en el núcleo objetivo estaban el genocidio-masacre de Gaza y Cisjordania, las migraciones forzadas y los saqueos de las viviendas palestinas o libanesas, los bombardeos del Líbano y altos del Golán. Todos los demás destrozos eran por diversión, como gustaba afirmar a T y una diversión para los objetivos reales de N.

Un último “y si”, propuso Freddy, que sonó más como excusa para pedir otra ronda que a un desafío intelectual. “¿Y si el genocidio evidente en Gaza en lugar de convertirse en un debate semiótico hubiese merecido, al menos, la expulsión de un concurso de música ligera como es Eurovisión?”. No me resistí a participar: “¿Y si Eurovisión es realmente una visión de Europa desde el euro?”. Mickey Mouse respondió: “Tesis: ¿y si es la clásica alienación, como los obreros que votan derechas, reflejando la incapacidad para considerar genocidas en el presente a las víctimas de un genocidio pasado?”. Y así fue la cosa por dos rondas más.