El 30 de junio de 2005 el Congreso aprueba la ley que permite el matrimonio igualitario, con 187 votos a favor, 147 en contra y 4 abstenciones. España se convierte en el tercer país del mundo en legalizarlo. España, a partir de su entrada en vigor el 3 de julio, fue más libre.
18 palabras. Sí, solo 18 palabras hicieron a España mejor. Antes de la reforma, el artículo 44 del Código Civil señalaba que “El hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio conforme a las disposiciones de este Código.”. Con la entrada en vigor de la Ley 13/2005: “El matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o de diferente sexo.”
También entonces, como ocurre ahora cuando se avanza en derechos, hubo mucho ruido en contra, no solo en el Congreso como reflejó la votación, sino por parte de determinados sectores conservadores de la sociedad española. Afortunadamente veinte años después solo una minoría lo discute.
Un ejemplo de lo positivo que ha resultado la democracia en todos estos años para la sociedad española. En junio de 1980, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), realizó una encuesta sobre la Pareja Humana, y la pregunta diez, decía literalmente “Si dos personas se casan y deciden de antemano no tener hijos, ¿Es según Ud. un verdadero matrimonio? Un 46,7 por ciento dijo que no. Un 45 por ciento, sí. Y un 8,3 por ciento no contesto.
En junio de 2004, un año antes de la aprobación de la ley, el CIS dentro del barómetro de ese mes, realizó la pregunta catorce: ¿Cree Ud. que las parejas homosexuales deberían tener derecho a contraer matrimonio? Un 66,2 por ciento dijo que sí. Un 26,5 por ciento dijo que no. Un 6,7 por ciento que no sabía. Y un 0,6 por ciento no contesto.
Estos datos muestran cómo ha ido cambiando la sociedad española y también que los sectores conservadores que tanto ruido hacen son más reaccionarios que la mayoría de los españoles, e incluso más que a los que dicen representar.
Afortunadamente, la determinación del gobierno socialista hizo que se acabara con una injusticia, y desde entonces se han realizado en España más de 75.000 matrimonios entre personas del mismo sexo.
Pero, cuando han transcurrido veinte años desde la aprobación de la ley, ¿Qué piensa en estos momentos la sociedad española? Para conocerlo es importante destacar algunos de los datos del barómetro de junio del CIS:
- El 87,3 por ciento de los ciudadanos cree que el matrimonio igualitario fue el primer paso en la consecución de derechos de personas LGTBI+. Un 7,3 por ciento cree que no. Un 3,7 por ciento no sabe. Y un 1,8 no contesta.
- En cuanto a cuál creen los españoles que es la consecuencia más importante de la aprobación de la ley, un 33,1 por ciento dice la percepción de igualdad por parte de la sociedad. Un 31,6 por ciento el reconocimiento de un derecho de las personas LGTBI+. Y un 15,3 por ciento que fue el punto de partida para el reconocimiento de otros derechos.
- En una escala de 1 a 5, donde el 1 significa ‘nada de acuerdo’ y el 5 ‘totalmente de acuerdo’, los españoles se posicionan respecto de las siguientes afirmaciones.
- En el 4,34 de media ante la frase: “El derecho a contraer matrimonio de las personas LGTBI+ es una conquista positiva para la sociedad en su conjunto”. Aquí, el 68,5 por ciento de la población está totalmente de acuerdo y un 6,5 por ciento nada de acuerdo.
- En el 4,7 de media ante la frase: “Hay que sentir orgullo de que España sea pionera en la mejora de los derechos de las personas LGTBI+”. Un 56,4 por ciento está totalmente de acuerdo y un 9 por ciento nada de acuerdo.
- En el 4,02 de media ante la frase: “La existencia del matrimonio igualitario ha incrementado la protección de las personas LGTBI+”. Estando un 50,9 por ciento totalmente de acuerdo, y un 7,6 por ciento nada de acuerdo.
Estos datos muestran una sociedad española que está a favor de ampliar derechos frente a la ola reaccionaria que los quiere restringir. Estos datos muestran que los partidos de derechas en España, oponiéndose como el alcalde de Madrid, el señor Almeida, a colocar la bandera del Orgullo en la fachada del Ayuntamiento, están más escorados a la derecha que sus propios votantes.
Los derechos se conquistas y se disfrutan. Pero para mantenerlos y ampliarlos hay que ser activos como ciudadanos. Hay que dejar de ser espectadores que se dejan llevar hacia una España de enfrentamientos y privilegios para unos pocos.
Todavía recuerdo la cara de alegría de Zerolo el día que se aprobó la ley. Que muchas caras de alegría como aquella sigan recorriendo nuestras calles porque en el Congreso se amplían derechos para todos los ciudadanos y se hace a España más libre, frente a las minorías que quieren mantener y ampliar sus privilegios.

