El oficio de tinieblas se realiza cuando se oculta el sol. A oscuras, apagando una tras otra quince velas. Y es un apagar luces que ya desborda lo religioso y extiende sus sombras allí de donde el siglo XVIII pareciera expulsarlas. Así, los antivacunas, creacionistas, terraplanistas, negacionistas del cambio climático y toda la anticiencia han abandonado las cuevas sectarias y ocupan escuelas, universidades, senados, todos los espacios públicos que habían logrado, si no expulsar, si atenuar la influencia de la superstición y la irracionalidad.
Cuando la superstición penetra en la ciencia es más doloroso aún. Es su antimateria. En el Senado español, catedrático tras catedrático de algo que llaman ciencia social o política (ande y pregúntese usted por qué según va el ejemplo) dan fe de que tienen fe. Creen a pies juntillas en predicciones producidas por medios incógnitos (es decir desconocidos, oscuros, no trasparentes, no debatibles, no públicos, no publicados, interesados…) generados por empresas demoscópicas cuyas predicciones, “qué suerte, un hacha” (ver “Corten” en versión francesa), avalan siempre los intereses de sus clientes.
La última que escucho es que el CIS poseía una “metodología asentada” (lo que quiera que sea eso, pero no es necesariamente un piropo ni responde a criterio epistemológico alguno) aun cuando fuese secreta. Por cierto, que la tortura también es una metodología asentada en varios países. Y pide terminar con la “cruzada”. Déjense de ciencias y metodologías, “hakuna matata” dele diez puntos más al PP y aléjese de ciencias santas. Es tan fácil…
En esas está la ciencia más ciega que la justicia, que anda a ojos vista. Y es un tópico tras otro encadenado. “Las encuestas del CIS tienen un exceso de votante socialista”. Ahora usted va y comprueba la variable recuerdo de voto en las elecciones de julio de 2023 del barómetro de marzo. Insisto, la variable recuerdo de voto, es decir a qué partido votaron los que afirman que votaron. La que usábamos en el CIS a finales de los 80 para ajustar el modelo Neumann. Insisto porque estaba allí de cuerpo e intelecto presente: la que usábamos en el CIS a finales de los 80 para ajustar el modelo Neumann.
El resultado del PSOE en las elecciones generales de 2023 fue el 31,6%. El recuerdo de voto al PSOE en el barómetro de marzo de 2025 (pregunta 19a) es del 31,3%.
¿¿¿¿¿?????
¿Qué de qué tanto “lo qué”?
Lo de la metodología asentada del CIS, de construir una variable combinando participación y el recuerdo de voto a partidos, introduce el error de una medición (participación) en la otra (recuerdo). Un error grave de juntar churras (participación) con merinas (recuerdo de voto) que al parecer era práctica común en el CIS de metodología asentada. Lo sé, estaba allí en 2018 en cuerpo e intelecto presente. Debió asentarse en algún momento nadie sabe cuándo. Y, lo que es peor, por qué.
Se pasan el testigo unos a otros como si en el error común estuviese su salvación académica. Vaya, la misma lógica que las predicciones de las empresas demoscópicas. Son infieles a la metodología y los principios científicos, pero fieles a lo suyo. Así que en esas vamos y estamos, perdiendo el tiempo en medios días. Para saber que no hay un exceso de recuerdo de voto socialista en las encuestas del CIS basta con mirar los datos del recuerdo de voto, no repetir consignas como un loro.
Por lo demás, “hakuna matata”. Me rindo y me uno al grupo. Abundando en “sus fallos” predictivos de resultados electorales. Puedo afirmar y afirmo que las mediciones del CIS fallan estrepitosamente al predecir los números de la bonoloto, y qué decir de su fracaso al predecir los resultados de la quiniela de futbol, que son bochornosos. Lo de la predicción hípica de la “Quíntuple Plus” es de juzgado de guardia, y anda que con “el euromillón”. He probado en todas las predicciones imaginables incluida la ONCE y las mediciones del CIS falla en todas. Con el horóscopo no he probado, pero sí con la numerología. Confirmo que las predicciones numerológicas efectuadas con las mediciones del CIS no predicen el nombre del futuro nuevo presidente de gobierno (sale algo así como N´gomo Trufales). Ya sé que las mediciones del CIS no predicen esas cosas, pero es que tampoco pretende predecir resultados electorales y mira que dale y toma con la matraca.
Pero… ¿y si lo del CIS predice otras realidades? ¿Cómo funcionará como test de embarazo? ¿Adiós al predictor? Me da que también fallará estrepitosamente y usted se encontrará comprando pañales imprevistos. La única predicción que se puede hacer con la medición del CIS es que los ignorantes la interpretaran como una predicción. Vaya por dios. Esa predicción no falla…
Y todo esto es nada en medio de un mar de lodo. Mazón se ata al palo mayor de Vox para superar la tormenta. Vox se ofrece gustoso, es el palo que crece sobre las olas. Y quién duda que Feijoo está en duda, y que si lo “más mejor” que ofrece es gobernar con Vox en un gobierno sólido… Ese duro estar y no ser ya lo vivió Casado. Quien a golpe mata a golpe muere. O eso dice el dicho. Sin embargo, creo que deben darle otra oportunidad. De hecho, ya ha ganado y va ganado en tantas encuestas… está hecho o al menos más que dicho, aunque vaya, luego del dicho al hecho haya mucho trecho.
Vidas paralelas. He dado en creer que Eduardo Madina y Borja Semper son vidas paralelas. Los dos del 76. Los dos vascos. Los dos habiendo sido y no fue, pero queriendo ser. Los dos con el mismo nudo en el pecho que les deja y dejó el mundo fuera de la política. Uno en el PP, pero progre (parecía) y el otro en el PSOE, pero crítico (cosas de su hoy). Agendo marcarme un Plutarco, pero intentando evitar la comparación estilística, mejor llamarlo “vidas paralelos”.
“Que a la guerra vayan vuestros hijos” afirman que afirmó Belarra. No me lo creo. Belarra hubiese dicho “que a la guerra vayan vuestros hijos y vuestras hijas”. También en las paridas hay que respetar la paridad. Es terrible. No se enteran. Ya no se va a la guerra. La guerra viene a ti y no llama a tu puerta, la pone en llamas. El frente de batalla es la calle en la que vives y los civiles somos la carne de cañón. Hoy en día no hace falta ir a la guerra. La guerra viene ella solita sin que la llames. En palabras de Trump “para que hagan contigo lo que quieran”. Los Estados Unidos de América han dado una espantada que espanta y ya les digo que hacerse el espantapájaros o jugar a la zarigüeya no ayuda. Hay que prepararse para lo peor y esperar lo mejor. Al revés no funciona: prepararse para lo mejor y esperar lo peor me da que no lleva a buen puerto. Es pan para hoy y bombardeo para mañana. Un consejo, escuchen a María Jiménez: ahora ya, nuestro mundo es otro. Aunque no guste.
