Después de lo ocurrido en el parlamento con la ley de amnistía, hay que plantearse cuál será la próxima jugada de cada protagonista y, sobre todo, quién ha ganado con este resultado.

Lo que ha quedado al descubierto son varias obviedades que todos sabemos y que es producto del resultado electoral:

  1. Gobernar en estas circunstancias es realmente complejo. Ya lo sabía Pedro Sánchez y el PSOE. Pero su obligación era y es intentarlo. No era correcta la postura del PP: o conmigo o contra mí. Porque la democracia obliga a negociaciones y acuerdos. Sin embargo, sabíamos que esta legislatura sería más compleja, porque hay varios partidos que no buscan la gobernabilidad sino sus propios intereses.
  2. No hay mayoría progresista. Nunca la hubo. Junts no es un partido progresista ni tampoco es un partido que pretenda la gobernabilidad ni de España ni tampoco, ahora mismo, de Catalunya. Sus intereses son particulares. Hay que salvarse, como tantas veces han repetido. Tienen que salvar todos los escollos judiciales. No lo hizo así Esquerra Republicana, que dio la cara, que asumió su responsabilidad ante los actos, que sus líderes pagaron judicialmente con la cárcel y que, aún así, están a la altura de favorecer un proceso pacífico que beneficiará a otros.
  3. Qué diferente el comportamiento de Junts frente al resto de partidos nacionalistas, bien sea Esquerra, PNV o Bildu, quienes han asumido con toda lógica y normalidad democrática lo que significa negociar, acordar, ceder y obtener. La lógica democrática nunca puede ser un juego de suma cero, porque entonces no hay diálogo ni parlamento. Me interesa mucho más saber qué están pensando partidos como PNV o Bildu, que, desde posiciones enfrentadas electoralmente en su autonomía, propician una gobernabilidad estatal.
  4. Las maniobras judiciales contribuyen a enturbiar el ambiente legislativo. También le dan oxígeno, aunque no lo parezca, a Junts. Cada aparición en escena de determinado juez contribuye a elevar las exigencias de Puigdemont. De hecho, Junts ya había manifestado abiertamente estar a favor del texto de la amnistía que iba al parlamento; solo han modificado su posición debido a las intervenciones judiciales. ¿Qué persiguen estos movimientos judiciales? El proceso lógico sería aprobar la ley en el legislativo y que luego la aplique, con todas sus observaciones, el judicial. ¿Con qué finalidad apuntalar previamente las observaciones? En estos momentos, el “peloteo” no está entre gobierno-Junts, sino entre Junts-jueces.
  5. Ayer hubo claramente un ganador.: el PP. Quien consiguió con los votos negativos de Junts lo que no ha conseguido intentando movilizar a la calle. Inesperadamente se encontró con una victoria frente al gobierno. ¿Sabrá gestionarla? Tal y como están las cosas, el PP solo tiene que sentarse a la puerta para ver pasar el cadáver de su enemigo, como advierte el refrán.
  6. ¿Qué ha ganado Junts con esta jugada? Si cree que el PSOE va a ceder, efectivamente ganan, porque estirar la cuerda les da beneficios. Ahora bien, no deja de ser un regate corto, porque hoy obtendrán lo que les interesa, pero su credibilidad como mercaderes se infla cada vez más. ¿Ganan con ello votos en Catalunya?
  7. ¿Piensa ceder el PSOE su única línea roja? ¿Realizará más enmiendas o modificaciones? Plantarse tiene sus riesgos de no poder mantener su gobernabilidad. Modificarla y ceder ante Junts también tiene sus riesgos, y mucho, porque los jirones de credibilidad que el gobierno está dejándose en esta gatera son excesivos. Una negociación no puede convertirse en un chantaje. Que no olvide el gobierno que Junts también tiene mucho que perder. Puede perderlo todo, todo.
  8. No es una decisión fácil porque se ha llegado muy lejos. El PSOE, en aras de la gobernabilidad, ha sido generoso, ha construido toda una arquitectura de diálogo y legislativa en torno a lo que supone esta amnistía. Sin embargo, pasarse de “cesión” puede costarle caro.
  9. Y, mientras tanto, los problemas de Catalunya se acumulan. Y no están relacionados con la amnistía. La economía, la pérdida de imagen, la sequía, los problemas educativos, y un largo etcétera no tienen nada que ver con la amnistía sí o no. Sería interesante conocer qué piensan los catalanes al respecto de lo que ocurre y hasta dónde les parece bien la ley de amnistía. Quizás quienes hablan continuamente en nombre del “pueblo catalán” no son representantes más que de sí mismos.